María Conde: "Tuve momentos de tambalearme, pero dejar el baloncesto nunca fue una opción"
La jugadora madrileña vuelve al equipo que le cambió la vida con el objetivo de clasificarse para el Eurobasket 2023.

Hace cinco años María Conde acudía a su primera llamada con la Selección absoluta. Era un momento diametralmente opuesto al que vive hoy en día. En 2017 la madrileña no tenía claro su futuro en el mundo del baloncesto. Hoy, la jugadora del Praga es una de las mejores del Viejo Continente y una de las líderes del equipo de Miguel Méndez que busca ante Islandia (20:30 horas) la primera de las dos victorias que necesita para sellar el billete al Eurobasket de 2023.
España no juega un partido oficial desde hace un año. ¿Cómo llega el equipo a esta cita en cuanto a nivel competitivo?
Estamos en mitad de la temporada y cada una viene de un punto muy distinto. Hay gente que viene muy en forma, otras que vienen recién recuperadas de lesiones… Sabiendo eso y con un cuerpo técnico que presta atención a todas esas cosas, pues ver cómo llegamos y qué tenemos que hacer cada una para llegar en condiciones óptimas para estos partidos.
Dos encuentros marcados en rojo porque dos victorias suponen el billete al Europeo. Además vienen de un verano en el que España no ha participado en competiciones internacionales al perderse el Mundial. ¿Sirve eso como gasolina para estos choques?
No exactamente. Al final todas tenemos presente en mayor o menor medida lo que sucedió y las cosas que pasaron. Pero esto es un año nuevo, una competición nueva y con jugadoras nuevas. Al final ha habido cambios, ha habido cambios en cuerpo técnico, ha habido cambios en jugadoras también. Entonces yo creo que empezamos todos con bastante energía renovada porque llevamos tiempo sin competir juntas en torneos oficiales. Concretamente desde la Ventana de noviembre del año pasado. Estamos todas con muchas ganas. Además el objetivo de poder jugar el próximo Europeo es bonito y saber que lo podemos cerrar en estos dos partidos es motivación suficiente para todas.
¿En qué momento está María Conde para afrontar esta cita?
Estoy con muchas ganas de competir con este equipo. Al final, como te digo, en verano tuvimos una toma de contacto, pero no hemos competido oficialmente desde hace mucho tiempo. Tengo muchas ganas de estar con el equipo y estar con mis compañeras. Al final hay muchas con las que llevamos tiempo entrenando juntas y nos vamos conociendo cada vez mejor y tengo ganas poder poner eso en la cancha. Y así conseguir esas dos victorias que necesitamos.

Estás teniendo un gran inicio de temporada en Praga, un equipo puntero en Europa. ¿Llegar en ese buen momento de forma te hace sentirte como uno de los referentes de la selección?
Para mi referente es una palabra un poco vacía en cuanto a qué es ser referente, de qué exáctamente. Una selección lo bueno que tiene es que es un equipo que se compone de las mejores jugadoras de lo que sea. En este caso de nuestro país. Además el baloncesto es un deporte en el que se unen muchísimas cosas y que para ser importante en un equipo no se trata sólo de quién mete más puntos o de quién coge más rebotes, sino de quién pone los mejores bloqueos o quién hace las mejores defensas y cómo podemos poner todo eso junto.
Estamos en un momento en el que hay varias veteranas y nos juntamos varias jugadoras jóvenes, o más jóvenes, que estamos entrando ahora cogiendo fuerza. Creo que es un buen momento para poner todas esas piezas juntas e incidir en el concepto de equipo. Un partido es un partido, pero un campeonato es algo en lo que se juntan muchos encuentros en periodos muy cortos de tiempo y se necesitan muchas cosas de mucha gente. Y que un día haya una jugadora que es importante no significa que lo vaya a ser al día siguiente y todas tenemos que tener claro que lo tenemos que dar lo que se necesita para ganar. Por tanto, creo que estamos todas con esa mentalidad. Yo tengo ganas de dar ese paso adelante porque llevo ya un par de temporadas compitiendo a buen nivel y tengo ganas de estar aquí, pero con la mente puesta en que hay que hacer lo mejor para el equipo. Hacer lo que necesario y lo que nos lleve a ganar.
¿Qué significa la palabra selección para María Conde?
Un poco esto que te decía, significa unión. Unión de lo mejor que hay ahora mismo y eso no son sólo las jugadoras que van a saltar a la cancha. Es lo que dice el entrenador, que la selección no la componen sólo las jugadoras que están aquí, sino todas las jugadoras que están en la órbita de la selección, que pueden entrar y salir según las necesidades del equipo. Es un grupo que tiene que ser consciente de que las necesidades van variando según el tipo de competición y los momentos de cada una. Tenemos que estar preparadas para dar lo máximo siempre dentro del equipo para poder ganar los partidos, que es lo importante.
"La Selección no la componen sólo las jugadoras que están aquí, sino todas las jugadoras que están en la órbita de la selección, que pueden entrar y salir"
Jugadora de la Selección española¿Ha llegado el momento del cambio generacional en esta selección con jugadoras como tú, Carrera, Salvadores, Romero…?
Yo creo que es más un proceso evolutivo que otra cosa. Al final te das cuenta cuando estás hablando de veteranas que hayan ido terminando últimamente no te estás refiriendo al año pasado. Han sido varios años en los que varias jugadoras han ido saliendo de la selección mientras otras entraban. No ha sido algo drástico. Pero si comparas el equipo ahora con el de hace cinco años sí hay cambios, pero no han pasado de la noche a la mañana. Yo creo que eso también es algo positivo para nosotras porque las jóvenes que van entrando han tenido ese periodo de adaptación que es importante a la hora de competir en las condiciones de la selección y al final hay que seguir así. Es ley de vida y ley del deporte. Gente viene y gente va y estamos un poco en ese proceso constante. El verano pasado nos ayudó mucho para que este cambio fuera más suave, pero estamos un poco en ello y yo creo que seguirá siendo así los próximos años porque entra dentro de lo normal.
En 2017 fue tu primera llamada con la selección con una llamada inesperada, en un momento además en el que no tenías claro tu futuro. ¿Qué ocurrió?
Pues estaba en Estados Unidos jugando porque tomé la decisión de ir allí a jugar y hacer la carrera al mismo tiempo y estaba en un momento en el que no tenía claro si quería seguir allí o no. Llevaba dos años y no estaba muy contenta con el baloncesto. No sabía si era lo que más me gustaba o si era el sitio adecuado para seguir mi progreso. En ese momento recibí la llamada de la selección para ir a una concentración y yo creo que me dio las fuerzas esas que me faltaban para decir 'vale, esto es lo que quiero hacer y el camino igual es otro al que estoy recorriendo'. Tomé la decisión de volver a Europa a jugar y desde ahí, aquí estoy.
"Llevaba dos años y no estaba muy contenta con el baloncesto. No sabía si era lo que más me gustaba"
Internacional españolaDurante ese proceso, ¿hubo algún momento en el que te planteaste dejar el baloncesto o sólo era cambiar el camino?
Yo creo que dejarlo nunca fue algo que me llegara a plantear del todo, más que en algún momento específico, en algún mal día. Al final es verdad que ponemos mucha energía y mucho tiempo en el baloncesto y cuando no va bien y encima te has mudado a un país tan lejano como es Estados Unidos y notas que no va bien, eso afecta a la vida en general. Entonces en esos momentos estaba bastante desencantada con ello y no sabía muy bien si había tomado la mejor decisión o si estaba en el lugar erróneo o simplemente era cuestión de seguir. Yo creo que eran más esas las dudas. Saber si seguía o cuál era el paso a dar si no iba bien. Pero dejarlo creo que nunca fue una opción porque me encantaba el baloncesto y siempre había una parte de mi que quería seguir, competir, y que tenía ganas de hacer cosas. Sí que hubo momentos de tambalearse un poco y decir cuál es el camino o el siguiente paso que quería dar.
"Dejarlo nunca fue una opción porque me encantaba el baloncesto y siempre había una parte de mi que quería seguir, pero sí me tambalée"
Alero de la SelecciónPorque siempre tuviste claro que querías dedicarte al baloncesto.
Bueno, eso no, eso no tanto. Yo creo que eso ha ido llegando más con los años. Cuando yo empecé a jugar al baloncesto de pequeña, al final era algo que me divertía. No tenía tampoco mucha idea de a qué nivel se podía llegar. Me acuerdo de alguna vez ver a la selección por la tele cuando era más pequeña y decir 'Anda mira, si hay tías en la tele jugando al baloncesto'. Pero tampoco era consciente de a qué niveles podía llegar el profesionalismo en cuanto al baloncesto femenino. Esto ha sido un poco con el paso de los años, a medida que iba viendo que podía jugar y que me salían oportunidades. Ahí ya sí que fue 'me encanta el baloncesto y me puedo dedicar a él'.
¿En qué momento cambia el chip y te das cuenta de que podías llegar a ser profesional?
Yo creo que en esa transición entre Estados Unidos y volver a España. Esos dos años fuera anímicamente no fueron el mejor momento para mi por las dificultades que estaba encontrando y que no me estaba divirtiendo jugando. Entonces llega esa llamada de la selección y fue un cambio. Fue un poco el decir que te están llamando de la absoluta y luego pasará lo que sea, pero ahora estás aquí. Eso quiere decir algo. Alguien que sabe de baloncesto, como son los seleccionadores o las propias jugadoras, ha pensado en ti y piensa que puedes estar a ese nivel. Yo creo que fue en ese proceso de vuelta de Estados Unidos, voy con la selección, ficho por un equipo profesional… Ahí ya fue como 'vale, que me puedo dedicar a esto'. Luego ya veremos cómo va y qué dirección hay que seguir.

Siempre fue el baloncesto, ¿no? Cuando jugabas al fútbol no llegaste a pensar en esa posibilidad, ¿verdad?
No, porque al final lo dejé muy joven todavía. Estuve varios años jugando al fútbol, pero cuando llegó el tiempo de compaginar ambos deportes lo pude hacer un año. Luego ya tuve que elegir hacia dónde tirar y fue cuando me decanté por el baloncesto, que es lo que más me gustaba. Por el motivo que fuera. Y ahí se quedó mi carrera. No volví a jugar al fútbol. No creo que hubiera podido llegar a planteárselo.
Todo lo vivido en Estados Unidos en 2016 y 2017, ¿te ha hecho plantearte no volver o tienes la WNBA entre tus planes?
A la WNBA tienes que ir más tarde. Al final para ser drafteada tienes que esperar a tener los cuatro años de carrera y yo me fui al segundo. Cuando me marché fue para jugar al baloncesto profesional y ya veremos lo que pasa. Sí tuve la oportunidad de presentarme al draft dos años después, cuando ya estaba en Europa. Y me presenté. Fui drafteada y fue cuando empezó a entrar la idea en mi cabeza de que existía la posibilidad de ir en algún momento si el equipo que te ha drafteado te quiere. Y luego ya se han dado distintas situaciones por las que no he explorado esa opción. Pero es algo que está ahí, que está en mi cabeza y si algún día se dan las condiciones adecuadas y algún equipo está interesado ya veré si quiero dar ese paso.
¿Cómo ves la situación del baloncesto femenino actual, sobre todo en España, donde se trabaja para conseguir la profesionalización? ¿Qué pasos hay que dar para seguir escalando tanto en popularidad como en condiciones para las deportistas?
Yo creo que en cuanto a popularidad ya se están dando pasos. Para empezar las jugadoras llevamos muchos años, y me refiero antes de que yo empezara a jugar, poniendo nuestro cuerpo por delante y siendo lo más profesionales posible. Con la preparación física, la nutrición y todas las cosas que dependen de nosotras. Nos lo estamos tomando como tal, como deportistas profesionales que somos. Y luego los clubes yo creo que cada vez están invirtiendo más. Ahora la Liga está dando pasos adelante en cuanto a inversión, visualización y la gente cuando le pones el baloncesto femenino delante, lo ven y lo disfrutan. En ese sentido creo que hay que seguir el camino que estamos siguiendo. Y luego también creo que en cuanto a las ligas y las competiciones se necesita escuchar a las jugadoras, que somos las que vivimos los viajes, los calendarios, las competiciones y a la hora de tomar ciertas decisiones sobre cómo funcionan ciertas competiciones que se cuente con nosotras y que intentemos todos remar y escucharnos porque las jugadoras tenemos las cosas que queremos igual que las tienen los clubes, los patrocinadores, los directivos… Es poner todos un poco de nuestra mano y llegar a decisiones que favorezcan a todo el mundo, incluyendo a las jugadoras.