El porqué de Belgrado como sede de Maccabi y el recuerdo de una 'amistad' fraguada tras la guerra
Serbia e Israel estrecharon lazos tras la división de la antigua Yugoslavia. Belgrado aún recuerda cómo Fuenlabrada acogió al Partizan para jugar durante la Guerra de los Balcanes.

Cuando este martes se conoció que Belgrado sería finalmente la sede del Maccabi Tel Aviv para jugar sus partidos como local en Euroliga, hubo muchos que volvieron a recordar al 'Partizan de Fuenlabrada'. Y la realidad es que este, además de otros factores, ha sido el motivo principal de que se de lo que ahora bien podría ser el nacimiento del 'Maccabi de Belgrado'. Una acogida temporal, pero sin fecha de caducidad por ahora, que recuerda a la que tuvo el equipo serbio en la ciudad madrileña y que se remonta a los años 90 y la Guerra de los Balcanes. Pero que también tiene algo de geopolítica y de relaciones institucionales entre Serbia e Israel. Más allá de la rentabilidad a nivel de coste que le supondrá a Maccabi instalarse en la capital serbia y no en otros países, como por ejemplo, Chipre, con el que también se especuló.
En Serbia el baloncesto es una religión. Una forma de entender la vida cuya tradición se remonta, realmente, a hace justo un siglo. "El baloncesto en Belgrado llegó de la mano del enviado de la Cruz Roja, William Wayland, en el año 1923, durante el Reino de los Serbios Croatas y Eslovenos, a partir de unos juegos organizados de deportes de equipo en escuelas del barrio de Savamala y de la Ciudad Antigua", explicó a Relevo Miguel Roán, director de Balcanismos y autor de Belgrado Brut. Sin embargo, aquello no sólo se quedó en un deporte sin más, sino que no tardó en hacerse popular.
"El Estado descubrió no solo el interés de la gente, sino también que este deporte fomentaba la imagen de la Yugoslavia de entonces como un estado moderno que se estaba constituyendo tras la desaparición de los imperios tras la I Guerra Mundial", explicó Roán. Y aquello fue creciendo hasta tal punto de que "en Belgrado, durante la Segunda Guerra Mundial o los bombardeos de la OTAN la gente siguió jugando, en Tasmajdan o Kalemegdan", los dos enclaves más míticos de la ciudad.

Sin embargo, la Guerra de los Balcanes, que derivó en la disolución de la antigua Yugoslavia, obligó al Partizan a exiliarse para poder seguir compitiendo. Algo similar a lo que le ha ocurrido a Maccabi para continuar con su competición en la Euroliga.
Con el recuerdo presente del 'Partizan de Fuenlabrada'
"El 9 de septiembre de 1991, pocos meses después del comienzo de las guerras de Yugoslavia, la Comisión de Organización de las competiciones europeas de baloncesto de la FIBA dictaminó que los partidos de los equipos yugoslavos no se disputarían en sus países", comenta a Roán. Y aquello hizo que "el Partizan tuviera sólo seis días para encontrar otra sede". Fue entonces cuando apareció Fuenlabrada para acoger al conjunto serbio. Un movimiento que era una oportunidad de impulsar a la ciudad madrileña y a su pabellón, el Fernando Martín, que acababa de estrenarse. Y así fue. Porque aquello se convirtió en algo que fue mucho más allá que un cobijo.
Aquel equipo, entonces dirigido por un joven Zeljko Obradovic, puso a Fuenlabrada en el mapa del baloncesto europeo. Sobre todo, después de que aquel 'Partizan de Fuenlabrada' lograse conquistar su primera (y única) Copa de Europa. Un éxito que impulsó aún más la relación entre Belgrado y la ciudad madrileña, que quedaron hermanadas desde entonces. Y aunque hayan pasado ya más de 30 años de aquello, el recuerdo sigue tan presente que incluso el pasado mes de septiembre inundó el Tasmajdan, durante un partido al aire libre en el que se midieron Partizan y Fuenlabrada para recordar aquella etapa.
La ayuda del Partizan
Cuando el pasado 7 de octubre estalló el conflicto bélico entre Israel y Gaza, a nivel deportivo la situación de Maccabi Tel Aviv, el principal equipo de baloncesto israelí, quedó en stand by. La liga local quedaba en suspenso, pero la Euroliga seguía su curso y jugar en Tel Aviv no era siquiera una opción. La directiva del club macabeo tenía sí o sí que buscar una alternativa y ahí apareció el Partizan.
El presidente del club serbio, Ostoja Mijailovic, envió una carta a su homólogo en la entidad israelí en la que indicaba que "en estos momentos difíciles, quiero mandar el mensaje de que Maccabi tiene en Serbia a un sincero amigo, dispuesto a ofrecerle un nuevo hogar temporal con una sincera bienvenida en Belgrado. En caso de que su club se halle en situación de tener que jugar partidos fuera de su país, el KK Partizan Mozart Bett está preparado para asegurar un pabellón para entrenamientos, el alojamiento y pabellón donde jugar los partidos".
En un principio Maccabi sacó a todos los jugadores y staff del país y los trasladó a Chipre, por lo que todo apuntaba a que iba a ser esta su sede temporal con el fin de seguir en la competición continental. Sin embargo, el factor económico ha resultado clave para que el conjunto entrenado por Oded Kattash haya elegido finalmente Belgrado como su ubicación temporal.

Menos costes y una buena relación entre países
"Tiene que ver con dos razones fundamentales. Menores costes que Ljubljana, Nicosia y Berlín y el compromiso adquirido por el gobierno municipal y de la República de que se cumplirán con los costes de seguridad", explica Miguel Roán. Mientras que, como ya indicó el presidente de Partizan en su carta, también entra en juego la buena relación que existe entre Serbia e Israel. "Serbia después de la fragmentación de Yugoslavia estrechó lazos con Israel, que se habían deteriorado durante la época de Tito", explicó Roán, que también indicó que "también mantiene buenas relaciones con los países árabes, con los Emiratos principalmente".
Así, si se une que ya de por sí existen buenas relaciones institucionales entre ambos países junto a la filosofía serbia, como explicó Mijailovic en su carta, de que el deporte continúe para "ser un punto de brillo en los días oscuros para su pueblo", se entiende el porqué finalmente Maccabi Tel Aviv ha optado por aceptar la oferta serbia y hacer de la Sala Pionir de Belgrado su nueva casa temporal.