Cinco prórrogas en una semana y un cansancio que 'pesa' pero no alarma en el Real Madrid
Los blancos empiezan a acusar el desgaste físico y pese a que continúan ganando, las victorias ya no son tan holgadas.

Cuando Chus Mateo vio que ante Valencia Basket el Real Madrid tenía que volver a buscar la victoria en una prórroga, lo primero que se le pasó por la cabeza fue "espero que no haya tres más". Aunque lo cierto es que el técnico lo dijo entre bromas, en la rueda de prensa postpartido, en este caso hay que echar mano del famoso refrán de entre broma y broma, la verdad asoma. Porque así es. El Real Madrid lleva cinco prórrogas en lo que va de 2024… Y estamos a día 12. Y eso, además, en dos semanas en las que ha habido una doble jornada de Euroliga -aunque realmente es triple si se tiene en cuenta que también hay Liga Endesa- con el esfuerzo y, sobre todo, desgaste físico que ya de por sí conllevan.
Por eso no resulta extraño que al Real Madrid le costase sacar el partido ante Asvel más de la cuenta (76-77), cayese ante el Barça (83-78) o tuviese que irse hasta las cuatro prórrogas ante Anadolu Efes (130-126) para ganar el 5 de enero. Es decir, que haya tenido tres duelos en los que esas victorias que hasta entonces parecían 'de calle' no se dieran, a excepción de ante el Bayern el pasado martes (71-92). Porque al final el desgaste a estas alturas de temporada también pasa factura. Y lo bueno, al final, es que pese a ello la mayoría de las veces la victoria sigue cayendo del lado blanco.
"Cuando nos íbamos a la prórroga me preguntaba: ¿vamos a tener que aguantar tres más? Los partidos vienen como vienen. Hemos vuelto cuando Valencia tenía hasta 12 de ventaja. Todo lo que se está haciendo es porque los chicos están mentalizados en los partidos que nos vienen a futuro inmediato, pero a veces tienes una mala salida, alguna duda… Y aún así hemos reaccionado bien", comentaba el técnico blanco. Y, lo más importante, destacaba que aunque "obviamente el equipo que fuerza la prórroga se va con un subidón, creo que nos estamos acostumbrando". Y ahí está la clave de todo. En acostumbrarse también a una circunstancia que, hasta ahora, no vivían. Como es la falta de esa fluidez que sí que han mostrado durante tantas jornadas y que ante Valencia no se dio como de costumbre.
"Nos estaba costando atacar con fluidez porque ellos encontraron la manera de parar nuestro ataque. Poco a poco desde la defensa entramos en el partido a base un poco de hacer un esfuerzo más. Es el primer día en el que nos hemos encontrado más espesos, también después de tantos esfuerzos en los últimos días y hemos notado esa falta de fluidez. Entre eso y su defensa, y seguramente nuestro cansancio, no hemos encontrado un ataque fluido", explicaba Chus Mateo. Y es que la carga de partidos que ha habido entre diciembre y enero ya apuntaba a que podía pasar algo de factura. Sea con este tipo de cosas o incluso con lesiones (o sobrecargas) de jugadores.
"No es fácil con la carga de partidos que llevamos, que a veces nos levantamos y no sabemos ni en qué ciudad ni qué día de la semana es porque hay tantos partidos que realmente es muy difícil focalizar siempre en el rival y hacer las cosas bien todos los días. Hay días que te salen las cosas mejor, otros que te salen peor, días que el equipo contrario, que también trabaja, igual que nosotros, con el mismo calendario y exigencia pues encuentra una motivación porque necesita encontrar un objetivo que, de momento, no ha alcanzado como Valencia, que pelea por entrar en playoff, y nos ponen las cosas difíciles. Hay que darle valor a todo esto. Venimos jugando a veces con más facilidad, otras no tanta", comentó el técnico. E insistió en algo que ya lleva avisando tiempo: perder algunos partidos es lo normal.
"He dicho muchas veces que vamos a perder partidos porque es normal porque es una liga muy dura. Me deja muy contento el hecho de ver cómo peleamos. Podemos estar brillantes o no, pero el esfuerzo siempre lo ponemos. Ellos son unos superhombres", confesó. Sea como fuere, lo cierto es que ese Real Madrid en modo rodillo ahora empieza a bajar un poco de revoluciones. Aunque dadas las circunstancias, es lo lógico y si la balanza sigue cayendo finalmente del lado blanco tampoco deben saltar las alarmas.