OPINIÓN

Dimitrijevic, Rathan-Mayes y cómo Rusia se ha convertido en un caladero de ida y vuelta para los equipos Euroliga

Rathan-Mayes esta temporada. /IVAN PETUKHOV
Rathan-Mayes esta temporada. IVAN PETUKHOV

Ni están ni se les espera, al menos en el corto plazo, a los equipos rusos en las competiciones europeas. Aislados de jugar tanto en las de la FIBA como en las de la ECA, el baloncesto sigue latiendo en la VTB League que agrupa a catorce equipos: doce rusos, un kazajo y un bielorruso. Y es que parecía que los General Managers se habían olvidado de la competición cuando en las últimas temporadas, salvo Davontae Cacok en la Virtus, apenas habían recalado jugadores desde allí en el resto del Viejo Continente. Pero la escasez de estos, cada vez menos disponibles para los clubes europeos, ha hecho que este mercado empiece a ser de ida y vuelta como lo estamos viendo en los primeros compases fichajes veraniegos. Pero… ¿quién juega en la VTB League?

La competición se ha convertido en reclamo para ciertos tipos de jugadores. En primer lugar, refugio para los que no encontraron destino en equipos del máximo nivel europeo, principalmente en la Euroliga.

Le pasó a Tonye Jekiri, al que le explotó el conflicto a su salida del Baskonia en el Unics y tras muchos problemas físicos la pasada temporada en el Fenerbahçe volvió a Rusia en las filas en el CSKA de Moscú. O al ex Barça Jalen Reynolds que ya vive su segundo curso seguido en el equipo de Kazán a su salida del Maccabi. O Okaro White, que tras militar en el Panathinaikos en la 2021-22, ha retornado para asentarse en el Lokomotiv.

Jalen Reynolds.  C. L.
Jalen Reynolds. C. L.

Si hablamos de viejos conocidos de nuestro baloncesto hay que recordar que por Rusia han/están pasado jugadores que ya no están en su prime y que han cerrado largas estancias en importantes equipos europeos.

Así llegó Kyle Kuric, que tras cinco temporadas seguidas en el Barça ha vuelto a San Petersburgo para jugar en el Zenit a los 35 años; un Trey Thompinks, que tras siete cursos consecutivos en el Real Madrid vimos en el Zenit en la 2022-23 y ha acabado retornando a la Euroliga para ganar la Liga Adriática con el Estrella Roja a los 34; o un Bojan Dubljevic después de dar carpetazo a once temporadas en el Valencia Basket.

Bojan Dubljevic.  KSENIYA BOGDANOVA
Bojan Dubljevic. KSENIYA BOGDANOVA

A este primer grupo hay que sumar un segundo: veteranos que buscan dar los últimos coletazos consiguiendo sus últimos contratos. Como es el caso de dos de los foráneos del Unics: el ex Zaragoza Marcos Knight (35 años) y Erick Green (33 años), que jugara la Euroliga con el Valencia en la 2017-18 y después pasara por el Betis en la 2019-20; un viejo conocido de las LEB en Oviedo, Iraurgi y Castelló como Brandon Garrett (34 años) al que, tras fichar por el Galil Elion el pasado verano, le estalló la guerra entre Israel y Gaza y decidió volver a Avtodor Saratov. E incluso Adrien Moerman (35).

Y por último, enfants terribles que buscan expiar sus culpas en el exilio y reconducir su carrera. Lo hemos visto con Thomas Heurtel, que cumple su segunda temporada en el Zenit como máximo asistente tras su sonora salida de Madrid y Barça. También con el MVP de la competición, un Neno Dimitrijevic que no acabó de cuajar en el Valencia Basket y que firmará un contrato de tres temporadas con el Milán de Euroliga tras resarcirse llevando al Unics de Velimir Perasovic, Entrenador del Año, a ganar el título el pasado curso y a la final en este.

Thomas Heurtel.  C. L.
Thomas Heurtel. C. L.

Y un Vince Hunter, positivo en el antidoping por drogas tras ganar la Liga Italiana con la Virtus en 2021, que ha sido escogido como Mejor Defensor con el Zenit tras estrenarse en la 2022-23 campeonando.

Todos ellos, con un denominador común: unos buenos rublos como contraprestación económica, claro está, para ir hasta Rusia. Si antes los clubes rusos ya pagaban la denominada asignación extra del norte para cubrir el debe de clima, distancias, lejanía del resto de Europa… imagínense ahora sin jugar competiciones europeas y con un clima no frío sino 'bélico' aunque no afecte directamente a los jugadores en su día a día.

Dos perfiles claros

En una competición muy imprevisible, que se parece mucho a la Rusia noventera tras la desintegración de la URSS donde los extranjeros tenían un peso notable mientras que los jugadores locales se van envejeciendo, hay dos perfiles muy claros de foráneos.

Los primeros, los generadores y anotadores, ocupando posiciones de base, escolta o combos. Así podemos ver al ex Fuenlabrada Melo Trimble, que se ha reenganchado al basket FIBA tras pasar por China en las filas del CSKA siendo escogido como Mejor Sexto Hombre en un equipo donde también está el canadiense Olivier Hanlan, de efímero paso por el Valencia Basket en la 2021-22.

Melo Trimble.  C. L.
Melo Trimble. C. L.

O el que será nuevo jugador del Real Madrid Xavier Rathan-Mayes, un anotador compulsivo con un gran uno contra uno que ha sido escogido como Debutante del Año además de acabar como máximo anotador gracias a meter 25,7 puntos por partido, arrebatando en cifras a Keith Langford los 941 puntos en una temporada con 991. ¡Casi nada!

El dúo formado por el ex Fuenla Karvel Anderson y Markell Johnson (Astana), Jeremiah Martin (Enisey), Jarred Ogungbemi-Jackson (Minsk), Trent Frazier (Zenit) o un Garrett Nevels (Uralmash), que jugó en nuestro país en Lleida en LEB y Gipuzkoa Basket en ACB, son grandes ejemplos que encontramos en el top-15 de máximos artilleros de la temporada.

Y luego, interiores con experiencia en Europa pero con perfil más de secundarios, de jugadores de rol, con el atractivo de poder ir a Rusia con buenos contratos, hacer números, destacar y utilizarlo también como escaparate.

Ya hemos hablado de algunos de ellos, pero podemos añadir al center belga ex Manresa y Virtus Ismael Bako (Unics); al que fuera jugador del Real Madrid Maurice Ndour (Lokomotiv); los galos Louis Labeyrie, que fue campeón de Eurocup con el Valencia Basket y permaneció entre 2018 y 2022, y Livio Jean-Charles, ex NBA con pasado en Olympiacos y ASVEL, que se están viendo las caras en la final; o un Octavius Ellis, que pasó también por el Pireo y que ha hecho las mejores estadísticas de su carrera promediando 18 puntos y 8 rebotes (segundo máximo reboteador). Ya ha renovado por el Uralmash. Y es que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Ismael Bako.  C. L.
Ismael Bako. C. L.

Los Balcanes, los grandes aliados

Hemos hablado mucho de jugadores de procedencia americana, algún canadiense… pero no son los únicos extranjeros. Hay mucho jugador procedente de los Balcanes, ya que allí no está mal visto ir a jugar a Rusia, no existe la misma percepción que en el resto de Europa (así el pasado curso vimos a Milutinov en el CSKA) y que, por ejemplo, acabó con Thomas Heurtel expulsado de la Selección Francesa.

Si a eso le sumamos que hay mucho técnico balcánico, de hecho, el seleccionador absoluto de Rusia y asimismo entrenador del Nizhny Novgorod es serbio (Zoran Lukic), es una situación de win-win que hace que muchos jugadores de esta procedencia encajen bien en equipos de media tabla.

El croata Dominik Mavra, ex Joventut en la 2017-18, ha militado en el Avtodor; el serbio Nikola Rebic, que ya ha pasado por Nizhny, Avtodor y Samara y al que ha seguido los pasos en sus dos últimos equipos el mismísimo Rade Zagorac, que pasó por el Betis en la 2017-18; o el internacional montenegrino Nikola Ivanovic, esta temporada en el Runa, son ejemplos de esta conexión.