Ferrán Martínez, el único español en jugar en Panathinaikos: "Tras un derbi me destrozaron el coche e hicieron pintadas en mi casa"
El nuevo director deportivo del Fuenlabrada recuerda su etapa en Panathinaikos y avisa de lo que puede ser un derbi griego en la final. "Un Barça-Madrid es una tontería comparado con él".

Berlín.- Ferrán Martínez Garriga hoy viste de traje pero sigue con el veneno del baloncesto en las venas. De hecho tras hacer carrera en el mundo de los negocios ha vuelto a él para tomar las riendas deportivas del Fuenlabrada e intentar devolver al equipo madrileño a la ACB. Su nombre es un clásico para los que crecieron en los 90 y descubrieron en el barcelonés a uno de los primeros pívots que se atrevían a lanzar desde lejos gracias a su buena mano.
Esa característica llamó la atención del Panathinaikos, que no dudó en tirar de chequera para sacar a Ferrán de Badalona y convertirle en el primer español en jugar en Grecia. Por eso, pocas voces pueden hablar con más conocimiento de lo que supone ver al equipo verde en una Final Four, algo que no sucedía desde hace 12 años. Demasiado tiempo para un equipo como el verde.
"Para un club como Panathinaikos llegar a la Final Four es casi una obligación, porque son equipos construidos sobre todo tanto para ganar su liga local, la griega, como para ganar la Euroliga", apunta Martínez en conversación con Relevo. "Yo creo que después de muchos años ellos han intentado hacer otra vez un equipo competitivo haciendo una inversión muy grande. Y aunque iniciaron esta fase de la Euroliga con problemas se han metido en la Final Four".
Una cita que el equipo no vive desde Estambul no vive desde 2012 y que no gana desde que Zeljko Obradovic estaba en el banquillo. Por esas ganas, el exjugador avisa de lo que puede ser una final entre ambos equipos helenos si tumban a Fenerbahce y Real Madrid respectivamente en las semifinales.
"He jugado infinidad de partidos, tanto de liga griega como de Euroliga y se puede decir que un Barça-Madrid es una tontería comparado con un Olympiacos-Panathinaikos. Son partidos de muchísima, muchísima rivalidad", recuerda el internacional español, que avisa sobre las aficiones de ambos clubes. "Son dos aficiones súper fuerte. Hay una lucha por ver quién pone más presión al otro equipo".
"Se puede decir que un Barça-Madrid es una tontería comparado con un Olympiacos-Panathinaikos. Son partidos de muchísima, muchísima rivalidad"
Otro español que también se fue a Grecia, Iñaki de Miguel, apuntaba que antes el ambiente era más duro. "Bueno, de la época que yo jugaba, recuerdo que eran momentos muy, muy fuertes, de los cuales uno se tenía que abstraer y concentrar mucho en el partido. Yo creo que tampoco es tan exagerado ahora como en la época que yo jugaba. Cuando llegabas con el autocar a la pista contraria de Olimpiacos, por ejemplo, pues, teníamos que ir súper protegidos por la policía. Había siempre lanzamientos de objetos y, bueno, eran partidos muy especiales. Por lo tanto, si se produce este partido en la Final Four, pues, habrá un ambiente fuertísimo y una presión muy grande ambiental".
"En mis cuatro años en Grecia, pues tres veces me tuvieron que coser la ceja de monedazos que me impactaron en la cara jugando"
Para ver hasta qué punto llegaba la rivalidad entre los dos equipos griegos nada mejor que un par de recuerdos. "En mis cuatro años en Grecia, pues tres veces me tuvieron que coser la ceja de monedazos que me impactaron en la cara jugando", apunta el que fuera pívot de Espanyol, Barcelona y Joventut entre otros, antes de viajar a Grecia.

"En otra ocasión, en el primer derbi que ganamos, voy a mi casa después del partido, muy contentos por haber ganado y tal, y al día siguiente cuando me levanto e iba a ir al entrenamiento, resulta que habían destrozado mi coche, habían saltado de noche, por el jardín de mi casa y habían hecho pintadas en las paredes y el coche estaba destrozado", recuerda el que hoy es embajador de Panathinaikos. "Llamé al presidente de Panathinaikos, le dije lo que había pasado y enseguida se presentaron en mi casa. Primero policía secreta para intentar averiguar quién había sido, una brigada de pintores y me trajeron un coche nuevo. Me cambiaron el coche ahí mismo, me fui a entrenar y cuando volví ya estaba la casa pintada".
Eso con respecto a la afición rival. Porque para la del equipo del OAKA Ferrán siempre fue un ídolo. "Enseguida que empecé en el equipo me sentí muy arropado por la afición, incluso tenía muchas pancartas a favor también. Eran equipos construidos solo para ganar y en los cuales disfrutábamos mucho porque nos sentíamos también muy arropados por la afición. Una de las cosas que más me sorprendió a mi llegada a Grecia fue que allí éramos auténticas estrellas. Ibas por la calle y todo el mundo te paraba, te pedía fotos, te pedía autógrafos. En los restaurantes muchísimas veces no nos dejaban pagar. Para ellos era como un orgullo y un honor poder, bueno, poder de alguna manera invitarnos", concluye el pívot sobre un equipo que hoy se juega mucho más que un título. Pone sobre el tapete parte de su historia.