Iñaki de Miguel: "Para estas citas los aficionados se hipotecan y piden préstamos, es tremendo"
El exinternacional sigue siendo el único español que ha vestido la camiseta de Olympiacos, rival de un Real Madrid con el que también jugó.

Berlín.- El Real Madrid busca esta tarde un nuevo billete a otra final de la máxima competición europea, pero el peaje que tendrá que pagar no será barato. Enfrente tendrá al Olympiacos, el rival que ya le puso contra las cuerdas la temporada pasada en la gran final y que hoy saltará a las tablas del Uber Arena de Berlín con ganas de revancha, como apunta Iñaki de Miguel.
El exjugador internacional español sigue siendo a día de hoy el único jugador nacional que ha vestido la camiseta rojiblanca del equipo de El Pireo. Lo hizo durante cuatro temporadas, siendo uno de los grandes referentes de la afición helena. Y además, pese a que muchos no lo recuerden también jugó para el Real Madrid en los últimos compases de su carrera.
¿Qué supone para un club como Olimpiacos llegar a una Final Four?
Se puede comparar con tradición que aquí en España puede tener un Madrid o un Barça. Son equipos que tradicionalmente, aunque ha habido años de cierta crisis económica que no han podido estar al máximo bien, se construyen con gran presupuesto y con la exigencia de llegar por lo menos a la Final Four. Es un equipo que en los últimos años pues está siempre compitiendo entre los mejores. Es el mismo nivel de exigencia que puede tener un club como Real Madrid, que es el rival de Olimpiacos.
¿Cómo es jugar para esa afición, con ese ambiente que crean 'infernal' para el rival?
El recuerdo que yo tengo es el mismo de cualquier aficionado que ha podido ver un partido de un equipo griego. Se vive con muchísima pasión. Los griegos son muy pasionales. Imagínate, para este tipo de citas como es una Final Four se hipotecan y piden préstamos. El esfuerzo económico y personal que hacen los aficionados es tremendo para poder asistir. Así que este fin de semana habrá un gran desplazamiento de aficionados griegos a Berlín. Lo viven todo con muchísima pasión. El recuerdo que tengo es que es algo muy bonito de vivir tanto para el local como para el visitante. Es un ambiente muy caliente.
Pero ha cambiado en los últimos años.
Sí, afortunadamente en los últimos años ya no se ve tanto el lanzamiento de objetos y aquello que se hizo tan famoso del baloncesto griego. Ahora está mucho más controlado.
Tú sí viviste aquella época.
Yo sí lo viví... y lo sufrí en partidos importantes contra Panathinaikos e incluso contra el AEK de Atenas. Teníamos que esperar para desalojar el pabellón al completo, había ataques contra los autobuses. Es decir, son muy pasionales para lo bueno, pero también para lo malo.
¿Te imaginas lo que puede ser Berlín si hay una final griega?
Si ya van a ser calientes las semifinales con los turcos, que también se han desplazado. La menor representación va a ser la del Real Madrid, pues imagina. Si pasaran, que ojalá no por los intereses del Madrid como representante del baloncesto español, a los que ya han ido el viernes se sumarán muchos miles más y será un ambiente espectacular y digno de ver.
"Teníamos que esperar para desalojar el pabellón al completo, había ataques contra los autobuses. Es decir, son muy pasionales para lo bueno, pero también para lo malo"
¿Cómo recuerdas tu etapa en Olympiacos?
Mis recuerdos son todos buenos. Tanto a nivel personal como a nivel profesional. Fue en un momento muy importante en mi vida, recién casado. De hecho según volvemos de luna de miel estaba la oferta encima de la mesa y nos fuimos para allá con mucho miedo. Porque era salir de un club como Estudiantes, donde llevas muchos años y es una decisión complicada, pero desde luego es la mejor que pudimos tomar. Luego, además, nacieron dos de mis hijas allí en Grecia.
¿Y deportivamente?
Bueno, ¿nos fue bien? Bufff [suspira]. Nos podía haber ido mejor. Jugamos finales, pero nos tocó lidiar con el Panathinaikos de Obradovic, que nos ganó todo. Ganamos un título en cuatro años, que es poco para el presupuesto y la inversión que tenía el equipo, pero es que enfrente en ese momento estaba el todopoderoso Panathinaikos con el que no pudimos ninguno de los cuatro años.
Pero vosotros no teníais mal equipo con Tarlac, Radja, David Rivers...
Y Milan Tomic, Dusan Vukcevic, Patrick Femerling, Risacher y entrenados por Ioannidis. Era un superequipo. Era el año 99 y dos años antes, en el 97, el equipo había conseguido el triplete y ese año se invirtió mucho dinero para intentar repetir títulos ya que en el 98 no se ganó nada. Se invirtió mucho dinero y era un equipazo, pero no se obtuvieron los resultados y los títulos acordes al nivel de la plantilla.
¿Qué piensas cuando recibes la llamada de tu agente y te plantea la opción de ir a jugar a Grecia?
Fue un shock, la verdad. ¿Qué ocurrió? Yo me voy de luna de miel después de haber conseguido la medalla de plata en el Europeo de Francia y ahí tuvimos muchísima exposición los jugadores. Y a la vuelta de ese viaje recibo la llamada y no te lo crees, es difícil de asimilar. Sobre todo porque era complicada la salida. Había renovado previamente, tenía una cláusula de salida muy alta y no parecía que fuese a salir la operación adelante.
Después de darle muchas vueltas nos costó mucho. Mi mujer y yo tuvimos que tomar la decisión porque era un cambio de vida muy importante y nos costó, pero al final fue mi mujer la que más empujó para tomar la decisión y es lo mejor que pudo pasar.
¿Cómo era el presidente de ese Olympiacos, porque también son figuras normalmente polémicas?
No, en esa época estaba un empresario griego y era un personaje mucho más discreto, mucho más tranquilo. Es lo curioso de estos clubes griegos que basan su presupuesto y su posible éxito en algo muy personalista, que es ver cuántos millones quiere aportar el presidente cada temporada. No tiene nada que ver con los clubes aquí en España. El presidente que nosotros teníamos era muy discreto y muy tranquilo, que invirtió una gran cantidad de dinero y finalmente lo dejó a los hermanos que están ahora.
Lo que habrá mucha gente que no se acuerde es que tú también vestiste la camiseta del Real Madrid.
Fue una etapa curiosa. Estaba ya acabando mi carrera. Era una etapa curiosa. Durante los años tienes llamadas y tienes que decidir entre varias ofertas y llega el momento, inevitablemente, en el que las ofertas no llegan. Ese verano yo estaba en ese momento y me llegó la llamada de Alberto Angulo para ofrecerme incorporarme al club, en el segundo equipo que él entrenaba para echar una mano a los jóvenes y puntualmente doblar con el primer equipo en el que estaba Messina entonces. Fue una etapa de la que guardo grandes recuerdos y grandes amistades por poder formar parte de un club importante como es el Madrid.
"Llegué a debutar con el primer equipo del Madrid en Euroliga. En ACB no podía por tema de cupos y demás, pero en Euroliga sí que jugué con el primer equipo"
Oye, visto desde la distancia, ¿cómo ves esa semifinal que nos espera esta tarde y a quién das como favorito?
Es complicado. Es un partido muy atractivo de ver. Yo guardo grandes amistades en los dos equipos, con lo cual lo primero es que me alegro muchísimo de que vuelvan a estar los dos en una Final Four, pero a la hora de hablar de favoritismo veo un poquito por encima al Real Madrid por el nivel que está mostrando y por cómo ha llegado a este momento de la temporada, después de empezar muy bien, pasar un pequeño bache y otra vez ha vuelto a encontrar su mejor nivel. Superó muy bien la eliminatoria contra Baskonia y contra Gran Canaria en ACB. Y a pesar de llegar con la baja de Gaby Deck, pero llega con la plantilla muy bien.
Enfrente estará Olympiacos, que es muy duro y muy complicado. Pero creo que el Madrid es ligeramente superior, aunque no hay favoritismos en estas citas.
Tras lo sucedido la pasada temporada con la canasta de Llull los griegos llegarán con ansias de vengarse. ¿Las ganas de revancha pueden ganar partidos?
Sí. Por supuesto que van a salir con muchas ganas de revancha, pero un exceso de excitación te puede llevar a hacerlo muy bien o todo lo contrario, a llevar demasiada presión y que se produzca el efecto contrario. Olympiacos ahora tiene una importante labor de tranquilizar la excitación y las ganas porque será un partido largo y, desde luego, para disfrutarlo.