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El infierno de Belgrado en los 80: "Sin teles y vídeos como hoy, los arbitrajes eran muy caseros"

Juan Antonio Corbalán, Jordi Villacampa y Fernando Romay recuerdan su visita a una de las canchas más calientes del Viejo Continente.

Juan Antonio Corbalán durante un partido con el Real Madrid./Efe
Juan Antonio Corbalán durante un partido con el Real Madrid. Efe
Guillermo García

Guillermo García

El Real Madrid consiguió salir vivo de su primer partido en el Stark Arena de Belgrado. Los blancos consiguieron superar la presión del resultado (2-0 en contra) y de las 20.091 gargantas (más de 22.000 apuntan fuentes no oficiales) que caldearon el ambiente. Un infierno en toda regla que hoy "va a ser todavía peor", apunta Juan Antonio Corbalán.

El mítico base que defendió la camiseta del Real Madrid durante más de 20 temporadas sabe de lo que habla. Jugó muchas veces en Belgrado, igual que en Zadar, en Split y en otras tantas canchas de la antigua Yugoslavia. Y allí el ambiente no era muy diferente de lo que vivió el Real Madrid en su tercer encuentro y lo que le espera en el cuarto.

Punter celebra una victoria del Partizan. AFP
Punter celebra una victoria del Partizan. AFP

"Queda un segundo partido que si el primero decíamos que era un infierno, va a ser peor. Pero eso ya no es una cuestión de jugadores o clubes, es cuestión de los árbitros, que tienen que saber enfriar los partidos y tienen que ser rigurosos con los jugadores que cometen infracciones voluntarias de forma constante. Si los árbitros no cortan esto, es difícil jugar al baloncesto", señala a Relevo un Corbalán que también alaba la actitud de los jugadores blancos en el tercer choque de la serie.

Inseparable en aquellos duelos junto a Corbalán era Fernando Romay, otro de los grandes nombres del baloncesto español, que recuerda sus partidos en Belgrado entre los más difíciles de su carrera: "Era una cancha donde sabías que el público era muy caliente. Tenías que ganar de muchos puntos para poder ganar, por eso lo que ha hecho el Real Madrid tiene un mérito increíble".

"Era una cancha donde sabías que el público era muy caliente. Tenías que ganar de muchos puntos para poder ganar"

Fernando Romay

Otro apellido ilustre en el baloncesto español que vivió grandes duelos en Belgrado fue Jordi Villacampa, con la camiseta del Joventut de Badalona. Especialmente en la década de los 80, antes de que comenzara el conflicto de los Balcanes: "En los años 80 si viajamos a los Balcanes varias veces y sí, las canchas eran muy pequeñas y sí que es verdad que era muy difícil ganar allí. No tenían mucha capacidad. 3.000-4.000 personas, pero estaban abarrotados y Yugoslavia tenía un gran potencial baloncestístico. Además sin los medios que hay hoy de televisión y vídeos, los arbitrajes eran muy caseros".

Una opinión que comparten Romay y Corbalán: el ambiente que es capaz de crear la afición serbia tenía influencia en el arbitraje: "Ellos eran conocedores de ese arma, que ahora actúan menos los árbitros, pero antes la FIBA tenía que ser más 'polite' y no tomaba decisiones demasiado comprometidas y sabía que siempre favorecía al que llevaba las cosas al límite. muy listos que intentan sacar lo que va más allá del reglamento. Son jugadores que buscan el contacto y que imponen el precio de la falta muy alto", recuerda el base.

"Antes la FIBA tenía que ser más 'polite' y no tomaba decisiones demasiado comprometidas y sabía que siempre favorecía al que llevaba las cosas al límite"

Juan Antonio Corbalán

"Para poder ganar de 10-12 en cualquier otro campo, allí ibas a ganar de cuatro. Si llegabas empatado al final sabías que por el ambiente los árbitros se volverían caseros. Por eso tenías que salir a hacer un partido muy agresivo, porque ellos sabían que con el público a favor iban a tener un arbitraje más favorable", recuerda un Romay que, eso sí, asegura que no era exclusivo de los Balcanes. "No más que en El Pireo o que en otros sitios".

La atmósfera en Belgrado no se ceñía entonces a los gritos y a los insultos. "También había lanzamientos de objetos como en Grecia", recuerda Villacampa sobre lo que se vivía en el parquet en los años 80 y 90. Algo que también vivió el pívot gallego del Real Madrid y de la Selección española. "La gente grita mucho, pero lanzamiento de objetos de forma masiva no recuerdo, aunque siempre hay algún exaltado. Que yo recuerde, una primera vez que fuimos con el Madrid, sí, pero no era lo normal".