Juancho Hernangómez se redime en la cancha que le encumbró: "Déjame beber y ya veré qué locura hago"
El ala-pívot ha ganado la Euroliga en el mismo pabellón en el que se llevó el MVP y el oro del pasado Eurobasket.

Con todo el runrún sobre su regreso a Europa tras su abrupta salida de la NBA, lo cierto es que Juancho Hernangómez no ha tenido un año fácil en Grecia. "Ha sido un año bastante duro", reconocía tras la victoria. Y no es para menos. Señalado por su entrenador públicamente en el primer tramo de la temporada, con minutos reducidos… hasta esta final. Un duelo en el que se notaba que conocía perfectamente al equipo rival y, sobre todo, a los jugadores a los que se enfrentaba, algo que hizo precisamente que su entrenador, Ergin Ataman, apostase por él más que incluso durante la temporada regular. Y es que si Juancho ha demostrado algo es que está hecho para partidos como este.
El ala-pívot es el ejemplo de jugadores que, sin ningún tipo de duda, han ido de menos a más. Pero sobre todo en las citas importantes, como la final de este domingo o ese quinto partido de los playoffs ante Maccabi en el que acabó siendo importante con 11 puntos en sólo 14 minutos. Porque si algo ha dejado claro es que es capaz de asumir esa responsabilidad en partidos grandes. Como ha vuelto a hacer en esta final, esta vez desde la defensa. Y como ya hizo en esta misma cancha, hace dos años, vestido entonces con la camiseta nacional en el Eurobasket.
"Me he comprado un piso ya en Berlín y voy a quedarme aquí a vivir. Es la ciudad más bonita del mundo. Dos victorias, dos campeonatos... muy contento, la verdad", reconocía en zona mixta, red al cuello, tras ganar su primera Euroliga. Y es que la realidad es que Juancho desde que ha salido a pista en esta final ha dado un plus a los suyos.
En un principio, parecía que Ataman de nuevo optaba por otras opciones antes que el madrileño. Si bien, cuando a falta de 2:28 para acabar el primer cuarto ha salido a pista y en su primera acción ha asistido a Sloukas para que la enchufase de tres, ha sido más que suficiente para que su técnico apostase por él. De hecho, no se ha sentado en ningún momento en el segundo cuarto y en el tercero, ha sido el que ha provocado la llamada canasta de la reacción. Esa con la que Panathinaikos se ha puesto a sólo un punto del Real Madrid 56-55, tras la que llegó el triple de Kendrick Nunn que cambió por completo el devenir del partido.
19:49 minutos, cinco puntos, cuatro rebotes, una asistencia y un robo han sido sus números para firmar un seis de valoración. Si bien, lo que ha aportado Juancho en los llamados intangibles se ha notado bastante. Porque para ser su primera Final Four lo cierto es que no lo parecía para nada. Juancho Hernangómez ya es campeón del Mundo, de Europa y de la Euroliga. Un tridente al alcance de muy pocos y los dos últimos en el mismo sitio: el Uber Arena.
"Otra red al cuello y muy contento. Una victoria muy merecida. Ha sido un año bastante duro, pero al final cuando se gana todo vale la pena. Vivimos para esto, para estos momentos, para luchar por la Euroliga", aseguró. Tras lo que admitió que habían "hecho un gran trabajo durante todo el año": "Creo que todo el mundo ha aceptado su rol y por eso hemos ganado. He conseguido el campeonato del Mundo, el de Europa... pero esto es diferente. Todos los fans llevan esperando doce años para esto. Es un club histórico que se merece lo mejor. Era como en casa. Los fans han venido tres horas antes... Jugar en casa es increíble y la verdad es que estoy muy contento, pero sobre todo por ellos. Por la gente que me ha apoyado desde el principio, desde que me bajé del avión y puse un pie en Atenas. Aman el baloncesto y se merecen todo esto".
"Ataman no sé que tiene... tiene un aura, una flor en el culo... No sé qué hace que gana"
Y cómo no, tampoco se olvidó de su entrenador. Con el que tuvo una especie de tira y afloja al principio, pero con el que ahora parece haber conectado. "Ataman no sé qué tiene... Tiene un aura, una flor en el culo... y él la tiene. No se qué hace que gana. No sé cómo explicarlo. Es un ganador, lo bueno que tiene es que lo cree y si lo vas diciendo y creyendo al final lo vas atrayendo. Ha sido un año muy duro con él como entrenador, pero hemos ganado", aseguró, justo antes de marcharse y hacer esa "locura" que prometió si ganaba la Euroliga: "Dame diez minutos que empiece a beber y ya empezamos...", dijo entre risas. Y no era para menos. Porque si algo ha dejado claro Juancho Hernangómez es que el Uber Arena de Berlín es su particular patio de recreo.