El otro partido de Mario Hezonja ante 'su' Panathinaikos
Fotos y abrazos con la afición rival, charlas con el staff griego y todos los focos hacia su persona tras su situación actual: con la renovación blanca sobre la mesa y la tentación griega presente.

No era un partido más de liga regular en Euroliga. Al menos, no para quien ya de sobra ha mostrado su afinidad por el verde. Pero quizá el estar en el foco de todas las miradas le pesó más de la cuenta. Mario Hezonja era el protagonista del duelo entre el Real Madrid y el Panathinaikos. Un choque apuntado por el croata en el calendario, pero que el resto también rodeó con color rojo dadas las circunstancias. A Hezonja se le está tiñendo cada vez la camiseta de otro color que no es el blanco. Y sí, el verde es el que parece que se lleva la palma pese a que el Real Madrid trate de impedirlo.
Que Hezonja tiene algo especial con Panathinaikos no es nuevo. Ni tampoco nada oculto. Si uno repasa sus redes sociales lo puede comprobar. De hecho, el propio jugador ya dijo públicamente que le gustaría volver a jugar allí. Y su relación con el club griego sigue siendo única. Así se vio durante el partido... E incluso antes de este, pues durante el calentamiento previo ya se vio al croata hablar durante varios minutos con el director técnico del Panathinaikos, Sani Becirovic, mientras la afición griega -más de 200 desplazados desde Atenas- coreaba su nombre o con varios jugadores del conjunto de Atenas. Porque, sí, el club griego también tiene algo especial con Hezonja.
Se notó cuando hubo aficionados vestidos de verde que se acercaron para pedirle una foto o un autógrafo -y el jugador respondió sin dudarlo-, o cuando durante su presentación con el Real Madrid no dudaron en aplaudirle al unísono. Como también hicieron poco antes, al ver que era él quien guardaba el banderín del Panathinaikos en su asiento tras el tradicional intercambio previo entre los dos equipos. Y sí, ese idilio es a priori más fuerte que el que puede tener con el Real Madrid y por eso este jueves quería demostrar de todo lo que es capaz. Aunque no fue durante la primera parte.
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— Turkish Airlines EuroLeague (@EuroLeague) February 29, 2024
Hezonja se quedó en solo 7:05 minutos en los que trató de dejar su huella con un mate que no subió al marcador por una técnica previa pitada al técnico del equipo griego, Ergin Ataman, que él mismo se encargó de transformar en un punto; o con una canasta a aro pasado que sí subió al marcador. Y no, no le sentó nada bien que tras una pérdida en el ecuador del segundo cuarto, Chus Mateo lo cambiase... Ese gesto de no dar la mano al técnico cuando este hizo ademán de chocarle lo dijo todo.
Pero sí, este era su partido. Y lo demostró tras el descanso. Hezonja fue el que comenzó a tirar del carro para reactivar a un Real Madrid que pareció dormirse durante el segundo cuarto. Y esto lo mantuvo en pista durante los diez minutos del tercer cuarto. Aunque no le bastó para estar en pista de nuevo al inicio del último periodo (ni para que el equipo blanco ganase). Algo que es una de las cosas que no le terminan de convencer del equipo blanco -como se vio con ese gesto al técnico durante el cambio anteriormente mencionado-. Hezonja, que tiene la oferta blanca para renovar sobre la mesa, se mantiene firme en su postura de querer una oferta mejor... y más protagonismo. Y aunque el Real Madrid quiera atarlo, esta es una batalla que, de momento, junto con la sentimental, tiene ganada el Panathinaikos.
Y no, al final no fue uno de los días en los que a Hezonja se le pueda apodar como Supermario. O de los que le sirvan como ejemplo para tratar de subir la puja por él. Un partido algo verde del croata... Aunque tras la derrota (86-97), agradeciese a la afición blanca el apoyo.