BASKONIA 77 - REAL MADRID 79

Peñarroya evidencia la 'Tavares dependencia' del heroico Real Madrid

Los de Chus Mateo ganaron un partido agónico pese a la sangría en el rebote (53-36) y los experimentos de Musa o Abalde de '4'.

Peñarroya, en el partido ante el Madrid./EFE
Peñarroya, en el partido ante el Madrid. EFE
Jonás Pérez

Jonás Pérez

"Mis jugadores han tenido que luchar mucho para que una cierta desventaja en el rebote que era una posibilidad se supliera. Lo hemos hecho bastante bien". Son palabras de Chus Mateo tras la victoria del Real Madrid ante el Barcelona del pasado domingo. La plantilla se metió entre ceja y ceja la necesidad de frenar a los de Grimau por dentro y lo lograron con una fantástica actuación colectiva y uno de los mejores partidos de Vincent Poirier de blanco. Peñarroya apuntó buen cada detalle y lo que el fin de semana fue una virtud, lo convirtió en una auténtica pesadilla en el Buesa Arena. Para demostrar, así, que la renovación de Tavares es una necesidad. Y también su regreso.

Chus Mateo volvió a apostar de inicio por Ismaila Diagne, que cometió dos faltas rápidas ante la agresividad de los hombres de Peñarroya. La mejor manera de castigar la ausencia de Tavares era forzar a los interiores blancos a cometer personales que les sacaran del partido. Dicho y hecho. Entró Poirier, se repitió fórmula y ¡bingo! Otras dos personales para el casillero del francés que ya no volvió en el primer tiempo, consciente su técnico que no se podía permitir bajo ningún concepto su eliminación. Sí algo más la del canterano, que sumó otra falta para cerrar su primer tiempo con tres. "Está claro que si Diagne no hubiese jugado tan bien no habría jugado tanto. Si juega bien juega y si no lo hace tan bien no jugará", llegó a decir el técnico tras ganar al Barça, pero este jueves, sin Ndiaye, no le quedó otra.

Las soluciones comenzaban a ser escasas. Chus Mateo requería a Yabusele de '5' y Hezonja de '4'. Pero el croata también se lo puso difícil: personal y técnica por protestar. Lo que podría parecer un infortunio en realidad no lo era: solo la agresividad en las penetraciones y los sistemas de Peñarroya obligarían a los madridistas a cometer personales. Sin el '11', jugaron de interiores Dzanan Musa y Alberto Abalde. Catastrófico.

Las estadísticas al descanso eran demoledoras. Moneke, consagrado como superhéroe en el Buesa Arena, sumó 11 puntos y 4 rebotes con suma facilidad. Costello (6 puntos) y Kotsar (5) también castigaban la debilidad interior madridista. Y, por supuesto, Khalifa Diop, que hizo de la pintura su cortijo con ocho rebotes en el primer tiempo. Más datos de perplejidad: 27-15 en el rebote, 10-1 en el rebote ofensivo... Y, aun así, los triples daban mucha vida al Madrid (47-43).

Ante los problemas, soluciones... desesperadas

A tumba abierta, Chus Mateo tuvo que frenar la sangría con Yabusele y Poirier. Con el primero se enfadó notablemente por su falta de intensidad defensiva, algo habitual en sus años de blanco, pero especialmente irritante en días donde se necesita un esfuerzo extra por su parte. Con el segundo, no, porque era lo que había. Peñarroya, claro, no varió la orden: atacar el aro, buscar personales, agresividad... Su Baskonia tiene talentazos individuales y, además, está muy bien dirigido.

Poirier, con dos personales, decidió hacer la estatua. La fórmula más eficaz de no cometer personales, pero amedrentar con su esbelta silueta. No se le pueden pedir peras al olmo. Con el Baskonia atacando su posición de forma continuada, el francés cometió la tercera en el ecuador tras el enésimo rebote ofensivo. Al Madrid se le veían las costuras. Sin Tavares, a veces toca sobrevivir. Solo sobrevivir.

El plan había salido bien. Poirier tenía la tercera y tocaba ir a por Hezonja en el descanso de Yabusele. El croata, frustrado por sus errores en el tiro, fue un blanco más sencillo. Desde luego, Chus le tendrá que dar una vuelta a cómo responder a la ausencia de Tavares. Hasta que vuelva, la pizarra de Peñarroya será un modelo a seguir para todos.

Algo positivo puede sacar Chus Mateo de que Peñarroya consiguiera herir de muerte su pintura. Los datos invitaron a la catástrofe: ¡¡¡53 rebotes Baskonia y 36 el Madrid!!! Pero hasta en una mala versión de Mario Hezonja y en un día irreconocible de Facundo Campazzo ha logrado ganar en el Buesa Arena, algo que no muchos lograrán en la edición que acaba de dar comienzo. Eso sí, una noche más cruzará los dedos para que su gigante vuelva lo antes posible.