El playin, un win-win para la Euroliga

Si algo ha demostrado la Euroliga es que no es una competición anclada e inmutable y que está haciendo cambios buscando su formato ideal. Y eso es bueno para el baloncesto. Si la NBA ya reformuló su forma de clasificación para los playoffs, ahora le ha tocado a la competición europea hacer lo propio. Y para mí es un gran sí.
El primer motivo de este gran sí es que ha dado más vida a la fase final de la liga regular. Cuando las pasadas temporadas, la gran mayoría de las veces, todo el pescado estaba vendido para las últimas jornadas, en esta ha habido chicha para saber quiénes entraban en esas últimas plazas y cuál era el camino que tenían que recorrer.
No sólo para estos equipos, sino para los ya clasificados, del primero al sexto, esperando en casa rival y a la vez, en un calendario plagado de partidos, ganando una semana de descanso a la competición en un año olímpico en el que todo está más comprimido.
Y es que ese tramo final de la temporada, de entreguerras tras las Copas y el All-Star y antes de los playoffs, a veces se hacía tedioso e inservible y había que buscar otros alicientes como este playin. Porque los equipos que no se jugaban nada en competiciones cerradas como estas nadaban para guardar la ropa. Y en la NBA veíamos a jugadores menos habituales vestirse, y a los cracks no ser convocados o quedarse en el banquillo. O a equipos haciendo tanking deliberadamente buscando tener un mejor puesto en la lotería del Draft.
Además de servir como entremés para calentar lo que está por venir, este playin es el primer plato antes de la Final Four. Y que vale para hacer caja en los pabellones en los que los equipos ejercen de locales porque nadie se los quiere perder.
A nivel deportivo, tras esos torneos del KO de febrero en las competiciones domésticas, estos partidos nos han demostrado que tienen aroma a otra cosa: se convierten en los primeros choques de eliminación directa de la temporada como los que se viven en una Final Four que si no ganas las semifinales te vas a casa (o al sinsentido del partido por el tercer puesto). No hay red.
Que se lo digan al Anadolu Efes, que se las prometía felices en su cancha frente a la Virtus con 17 triunfos y 3 derrotas entre Euroliga, Liga y Copa y con su pléyade de estrellas Larkin, Clyburn y compañía y que caía a las primeras de cambio en un choque defensivo, típico de Final Four, a cara de perro que se solventaba en el tramo final del partido con una canasta clutch de Iffe Lundberg. Es el momento de los jugadores que son los realmente importantes en este negocio.
‼️ ¡Sorpresa en Turquía! La Virtus deja fuera a Efes (64-67) y se enfrentará a Baskonia por una última plaza en el PlayOff. #Eurofighters pic.twitter.com/yxHXgOc6E9
— Basket en Movistar Plus+ (@MovistarBasket) April 16, 2024
Dos son los denominadores comunes que tienen para mí este formato. El primero, el dramatismo que vivimos en ese choque en Turquía en el Sinan Erdem con un 64 a 67 final. Y el segundo, la resiliencia de los equipos que tienen una segunda oportunidad en la misma semana y tienen que reponerse a un primer revés y enfrentarse a un rival, apenas 72 horas después, que viene con la moral por las nubes tras haber superado el primer escollo. Y en un baloncesto en el que el físico manda, y hay que dar el 1000% en dos partidos en la misma semana.
Y luego dan lugar a historias de cuentos de hadas, como la que vivimos de los Heat llegando a la final de la NBA vía playin en 2023 o con este Baskonia, que tras empezar con un 1-4 de arranque sumaba un 17-12 para volver a un playoff cinco años después con un jugador de otro planeta como Markus Howard anotando 28 puntos con 8 triples o Codi-Miller McyIntre, coqueteando con el triple-doble, de los que bien valen comprar una entrada.
😱 QUÉ LOCURA.
— Basket en Movistar Plus+ (@MovistarBasket) April 19, 2024
🎯 El MOMENTO de Markus Howard: Los dos triples consecutivos para levantar al Buesa Arena. #Eurofighters @baskonia pic.twitter.com/8nq7b9da7M
Aunque todavía no lo hemos vivido, ni en Europa ni en la NBA, algún décimo clasificado llegará a meterse en los playoffs en algún momento. Y ese momento será la tormenta perfecta que acabará de consagrar un formato que ha venido para quedarse y que otras competiciones, como la Liga Francesa, ya han aprobado implantar para su próxima edición.