OPINIÓN

El renacer del baloncesto griego, el nuevo ogro europeo: forjado por los dioses... y los millones de los magnates

Sloukas y Ataman levantan el trofeo de campeones de la Euroliga de Panathinaikos./AFP
Sloukas y Ataman levantan el trofeo de campeones de la Euroliga de Panathinaikos. AFP

Arrancaba el mes de septiembre con el que parecía el último bombazo del mercado de Euroliga con la llegada del francés Evan Fournier al Olympiacos tras doce temporadas y 704 partidos en la NBA. Nada más lejos de la realidad. Acción-reacción. Apenas unos días más tarde, menos de una semana, el campeón de Europa Panathinaikos anunciaba su último fichaje: la vuelta al viejo continente de Cedi Osman tras siete temporadas en la NBA.

El baloncesto griego ha vuelto a renacer… a base de talonario. Y todo empezó juntándose el hambre con las ganas de comer. El excéntrico dueño del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, siempre metido en batallas con el Olympiacos y el establishment, recibía el siguiente mensaje en su móvil del agente Misko Raznatovic el 8 de marzo de 2023: "Entre tú y yo, si este verano decides hacer algo más fuerte y más grande… Ataman. Estoy seguro de que es mejor para las batallas en Grecia que las variantes españolas. Ya hablaremos cuando toque. Solo para que sepas que no es imposible si estás interesado. Mucho dependerá del playoff de la Euroliga".

Giannakopoulos respondía: "Ataman es mi persona favorita en el baloncesto europeo. Sí, estoy muy interesado. Te llamaré pronto". Mes y medio más tarde se cerraba el acuerdo empezando un idilio que en su primer año de existencia se saldaba con el título de Euroliga.

"Ataman es mi persona favorita en el baloncesto europeo. Sí, estoy muy interesado. Te llamaré pronto"

Dimitris Giannakopoulos

El club más laureado del siglo XXI, con cinco de sus seis Copas de Europa ganadas entre 2000 y 2011, volvía a coronarse. Y es que ya lo había dicho Ergin Ataman: quería convertirse "en el nuevo Zeljko Obradovic del Panathinaikos", responsable desde el banquillo de cinco de aquellos títulos. Claro, el dos veces ganador de la Euroliga con el Anadolu Efes no iba a ir a Grecia si el proyecto no era faraónico o, al menos con garantías suficientes.

Pero en un momento en el que no sobran el talento entre los jugadores griegos, gracias a Giannis Antetokounmpo han vuelto a unos cuartos de final de unos JJOO dieciséis años después y sólo tres del bloque de siete con participación en el torneo juegan en Olympiacos y Panathinaikos siendo uno de ellos nacionalizado, el resurgimiento ha llegado gracias a una nueva edad de oro en forma de fichajes.

Ya no están en los reds los Fasoulas y Sigalas reforzados por David Rivers que lograron la Copa de Europa en el 1997 ni Kill Bill Spanoulis junto a Printezis como en la de 2012 y 2013. Ni Diamantidis en los greens.

El porqué es muy sencillo: la inversión de los magnates y los vasos comunicantes de una rivalidad histórica. Ya hemos hablado de Giannakopoulos a nivel baloncestístico pero hay que hablar a nivel profesional o como hombre de negocios. Su padre, Pavlos, junto a su tío, Thanasis, heredaron la corporación farmacéutica Vianex, creada en 1924, que no ha parado de crecer llegando hasta los 301,3 millones de euros de facturación en 2019. Dimitris en la actualidad es presidente de la junta directiva y director ejecutivo de la firma, además de tener el 50 % de Superfoods, compañía helena de suplementos alimenticios y productos naturales.

Si ya era potente su plantilla con la que consiguieron acometer la consecución de la Euroliga con los Nunn, Lessort o Sloukas llegando desde el eterno rival, los fichajes no se han quedado atrás, trayendo de la NBA al mencionado Osman y a otro turco como Omer Yurtseven y reforzando la dirección de juego con un nombre propio de la competición como 'nuestro' Lorenzo Brown.

En el Pireo son los hermanos Angelopoulos, Panagiotis y Giorgos, los que manejan el cotarro. Hijos del magnate griego del transporte del petróleo y el acero Constantine Angelopoulos, son co-dueños de Arcadia, empresa de petroleros con un total de siete.

Así, no sólo el fichaje final de Fournier, que se sumaba a Walkup, Peters, Fall… Vildoza hacía el camino inverso a Sloukas, la vuelta de Dorsey tras su paso por la NBA y el Fenerbahçe y un nombre al que era imposible decir que no: Vezenkov, MVP de la temporada 2022-23, volvía a Europa tras sólo una temporada en la NBA firmando cinco años y un montante total de… ¡18,5 millones de dólares!, no demasiado lejos de los 6 millones que ha dejado de ganar en la mejor liga del mundo.

Sport24 daba a conocer la lista de salarios de la plantilla del Olympiacos -un total de 16 jugadores- para el curso que ahora empieza rondando los 20 millones de euros (2 kilos para Fournier y 3,7 para Vezenkov) con un incremento de 7,5 con respecto a la pasada temporada. Casi nada. Y de nuevo, acción-reacción.

Hace escasos días hemos conocido la nueva normativa aprobada por los clubes y el sindicato de jugadores que vincula a partir de la temporada 2027-28 el gasto en plantilla a la media de los ingresos de los equipos, cambiando los términos del fair play financiero y estableciendo un límite salarial. Los que se excedan del límite tendrán que pagar una cantidad al resto, que se repartirán ese dinero, incluidos los conjuntos sin licencia que completan el total de 18 en la competición (ahora seis ante la falta del CSKA).

¿Cómo influirá este sistema con tres niveles de gasto salarial, mínimo, base y alto, al devenir de la competición? De momento está claro que los dos serán los dos grandes rivales a batir de la presente temporada en la Euroliga y sería extraño no verles en la Final Four… de ¿Abu Dabi o Belgrado?