BALONCESTO

Yo jugué con 'El Chacho', "el Mickey Mouse" del baloncesto: "Era algo diferente que no habías visto, algo mucho más salvaje"

De la mano de sus ya antiguos compañeros, intentamos descifrar algunos de los trucos del mago insular, que ayer anunció su retirada tras 20 años en activo.

Sergio Rodríguez levanta el título de Euroliga. /EFE
Sergio Rodríguez levanta el título de Euroliga. EFE
Guillermo García
Noelia Gómez Mira

Guillermo García y Noelia Gómez Mira

"Se va la magia, se va un Mickey Mouse de esto". No son palabras vacías. Encierran un pensamiento casi único en el mundo del baloncesto. Antonio Martín, exjugador internacional del Real Madrid y actual presidente de la acb, verbalizaba el sentimiento unánime del deporte de la canasta al enterarse de una noticia que no por sabida deja de ser impactante y, en cierto modo, amarga.

Era el adiós de un jugador único e irrepetible. Un base que cambió la dinámica del baloncesto desde el espectáculo puesto al servicio del juego y del colectivo. Y todo comenzó en las canchas de su Tenerife natal, en las categorías inferiores del Tenerife Baloncesto hasta que con 14 años se marchó al Siglo XXI País Vasco, antes de fichar por Estudiantes. El club en el que derribó la puerta del baloncesto profesional y en el que coincidió con Carlos Suárez.

"Ya le conocía de un campeonato autonómico cadete que se disputó en Torrelavega. Nos ganó con Canarias", recuerda entre risas el Chimpa en conversación con Relevo. "Teníamos 14, 15 años, pero cuando le veías ya te dabas cuenta de que era alguien especial". Un jugador único al que había que adaptarse en la cancha por su talento. "Al principio hacía esos pases sin mirar, mucho más que al final de su carrera. Intentaba imitar a Jason Williams y podía dar 10 asistencias, pero también hacer 7 pérdidas [Risas]".

El 'Chacho', con Estudiantes.  EFE
El 'Chacho', con Estudiantes. EFE

Ese talento incontrolable le llevó a debutar con el Adecco Estudiantes ni más ni menos que en una final ACB. "Debutó ante el Barça. Recuerdo que él no se lo esperaba. Estaba ya en Gran Canaria, cuando recibió la llamada porque se había lesionado Miso y demostró que no tenía miedo a nada. Yo sabía que si tenía la oportunidad iba a salir y se la iba a tirar cuando pudiera… Y así lo hizo. Saltó a la cancha y anotó una jugada espectacular [una entrada por la izquierda ante Femerling tras correr toda la pista]. Veías que era algo diferente, algo que no habías visto hasta entonces. Y en ese momento era mucho más salvaje, menos controlado, pero tenía más talento que lo que habíamos visto como jugador".

Una de las personas que estaba en cancha en ese debut de Sergio Rodríguez fue Rafa Vidaurreta, que recuerda perfectamente el debut de un canario imberbe, que estaba a punto de cambiar el baloncesto de España. "Subieron tres o cuatro tres chavales de la cantera, Carlos Suárez entre ellos. Y Sergio era el único que tenía dos dedos de frente. Era el más cuerdo y calladito. Los demás eran un poco cabras locas [Risas]. El Chacho era diferente. Tenía otro talante, escuchaba más. Callaba y oía. Encajó perfectamente".

Sergio Rodríguez celebra un triunfo con el Real Madrid. Getty
Sergio Rodríguez celebra un triunfo con el Real Madrid. Getty

¿Y cómo era entrenar con un jugador tan imprevisible como el canario? "Tenías que estar siempre alerta. Con otros bases, con Azofra también, pero te lo esperabas más, porque era un tío un poco más sereno, a veces, pero sí que es cierto que con el Chacho tenías que estar un poquito más alerta porque nunca sabías de dónde podía venir. Tenías que estar atento al balón porque podía pasar cualquier cosa".

Ese mismo sentimiento es el que tiene otro interior que compartió vestuario con Sergio Rodríguez. En su caso en la Selección y en el Real Madrid. "Más que estar atento para que no me diera un balonazo inesperado, más que eso, era que tenías que reaccionar a su libre interpretación de los sistemas. Yo creo que con el tiempo en eso él se ha vuelto más maduro, pero al inicio la verdad que como tenía tal capacidad, como muy pocos jugadores se ha visto, para romper un sistema y crear desde un uno contra uno, desde un pick and roll, entre comillas, fuera del guión, tenías que estar atento para reaccionar", explica Jorge Garbajosa.

Ese talento innato creó una manera diferente de entender el baloncesto: el Chachismo. Una corriente que llegó a la Selección en 2005 "como un soplo de aire fresco. Un chico, tanto dentro del campo como incluso más fuera del campo, divertido, siempre alegre, siempre con ese punto de inocencia propio de aquel momento de juventud y a la vez el descaro que tenía en la cancha de atreverse a hacer cosas que, probablemente por un punto de inconsciencia y sobre todo por cómo entiende el baloncesto, pues quizás los demás no nos atrevíamos".

El atrevimiento para hacer cosas diferentes, pero siempre con el bien del equipo como objetivo. No era espectáculo por espectáculo, aunque su baloncesto no se entiende sin esa parte de show. "Era muy divertido. Sobre todo en el típico partido de campeonato duro que se atasca, que no encuentras soluciones al juego en el 5 contra 5 en el ataque estático. Sabes que le das el balón y algo va a crear. Eso a veces, cuando eres tan agresivo, conlleva cometer algún error, pero claro, te da tanto a la hora de crear, a la hora de romper la dinámica de un partido que es tremendo", concluye el actual presidente de FIBA Europa.

El Chacho no sólo se hizo nombre en España. La NBA (Sacramento, Portland, Nueva York y Philadelphia disfrutaron de su magia), Rusia en las filas del CSKA e Italia también acabaron rendidos al tinerfeño, como reconoce Gigi Datome, que coincidió con Sergio en Milán, aunque su experiencia viene de mucho antes.

El 'Chacho', en su etapa como jugador de Philadelphia.  76ERS
El 'Chacho', en su etapa como jugador de Philadelphia. 76ERS

"La primera vez que le ví fue en un Europeo junior en Zaragoza en 2004", recuerda el italiano sobre el primer gran torneo internacional del italiano, en el que el español fue MVP. "'¡Oh, my God!'. Fue un show. Era como ver a Jason Williams, jugando como un gran pasador, con mucha alegría como ha hecho el resto de su carrera".

Cuando se habla del español todo el mundo señala su alegría en el juego, su forma divertida de entender el deporte. Pero muchos se olvidan de su mentalidad ganadora, un aspecto que llamó la atención de Datome. "Teníamos un partido de playoffs. Jugamos los dos primeros partidos y ganamos. Si ganábamos el tercero volvíamos a Milán. Si perdíamos nos quedábamos donde estábamos. Todo estaba programado para seguir en el hotel, íbamos a jugar sin importar el resultado. Entonces el Chacho se asustó y dijo "no podemos planificar nuestra actividad pensando en que vamos a perder". Esa es la mentalidad del ganador, Chacho tenía mucha confianza en sí mismo".