Yo jugué con Piculín Ortiz: "Le tenía tanto respeto que no quería coincidir con él ni en los tiros libres"
Compañeros y amigos del pívot que dejó huella con su mítico tiro a tabla cuentan cómo era compartir vestuario con él. El exjugador anunció hace unos días que sufre cáncer de colon.

A finales de los años 80 llegó a España un pívot de 2,11 metros que no tardó en hacerse un nombre dentro del baloncesto nacional… e internacional. "Era un pívot dominante, con un tiro a tabla mortal y un gran movimiento". "Era diferencial. No sólo por lo grande que era, sino por cómo se movía, por cómo jugaba en el poste bajo". Pero, sobre todo, "era (y es) alguien que hacía piña y la persona más alegre que he conocido en 41 temporadas en el baloncesto". Esta semana el propio José Rafael Ortiz Rijos, Piculín Ortiz (Puerto Rico, 1963) como se le conoce, anunció que ahora le tocaba jugar su partido más importante. Un partido en el que tendrá que mantenerse firme, como hacía en el poste bajo, para vencer a ese cáncer de colon frente al que ahora le toca defender.
La de Piculín Ortiz es una de esas historias de éxito y caída, que sirve como ejemplo de las dos caras del deporte. Por ello, quienes le conocen y jugaron con él en equipos como el Real Madrid o Unicaja, confían en que esa fortaleza para resurgir y hacerse grande en la pintura reluzca en esta batalla. Porque eso era lo que él siempre hacía en la pista. Lo que le hizo ser elegido en el draft de 1987 por los Utah Jazz y, tras una temporada en Zaragoza, probar suerte al otro lado del charco durante dos años… Para acabar firmando por el Real Madrid.
"Era el año 90, yo estaba lesionado y llegó en un momento complicado para nosotros", cuenta a Relevo el mítico Chechu Biriukov. "Esa temporada se había ido Drazen Petrovic a EE. UU., Fernando Martín murió en un accidente de coche, yo me lesioné en enero… Y Picu, como le decimos, llegó a mitad de temporada. Como persona es excelente y como jugador, magnífico. Era un pívot dominante, tenía un tirito que a mí me gustaba mucho porque usaba mucho el tablero. Tenía un tiro a tabla que era mortal, con un gran movimiento, cogía muchos rebotes, jugaba mucho de cabeza, o sea que era un jugador muy inteligente jugando y pasaba muy bien", explica el que fuera escolta y leyenda del Real Madrid que insiste en que el tiempo que defendió el escudo blanco, todos estaban "encantados de estar con él".
"Tenía un tiro a tabla mortal, jugaba mucho de cabeza y era muy inteligente jugando"
Exjugador del Real MadridLa realidad es que esto no es algo que solo comparta Biriukov. Porque lo cierto es que también dejó esa huella en el FC Barcelona -fue campeón de la Copa del Rey y subcampeón de la copa de Europa con el conjunto culé, en el Festina Andorra y, sobre todo, en Unicaja. Allí coincidió con un joven Nacho Rodríguez, un base que por entonces era su primera gran oportunidad entre los grandes. "Si tuviese que definirle por su paso por Málaga, sería con dos palabras: respeto y cercanía. Respeto porque si ves el año 1993-1994 cuando jugamos, Unicaja venía de una fusión de Mayoral Maristas y Caja de Ronda. Yo venía de Maristas y no había jugado con grandes jugadores y para ese año coincido con Piculín, que era un gran jugador y muy bueno en la pista. Le tenía un grandísimo respeto", cuenta el que fuera base.
"Le tenía tanto respeto que no quería coincidir con él en los tiros libres"
Exjugador de Unicaja"En los entrenamientos, cuando hacíamos tiros libres le tenía tal respeto que no quería coincidir con él. ¿Lo típico de que cuando a una persona no sabes qué decirle ni qué hablar del respeto que le tienes? Pues eso me pasaba a mí con Piculín", confiesa Nacho Rodríguez, que también cuenta cómo aún así, era un jugador que aportaba aún más fuera de la pista. "Hicimos muy buen grupo con Alfonso Reyes, Manel Bosch… Muchos de nosotros estábamos solteros y salíamos y entrábamos, cenábamos juntos y él era súper cercano", explica el base. Y en esto coincide con Biriukov que también destaca de él su gran faceta… de bailarín. "Es un tío encantador y bailaba muy bien. Era un crack en este aspecto y tenía mucho encanto", dice el exjugador del Real Madrid.
"Es una persona que hacía piña, era el alma mater de todos los encuentro que teníamos"
Fotógrafo de Unicaja y ACBPrecisamente, ese encanto también lo destaca Mariano Pozo, quien tras su objetivo lleva 41 años fotografiando a los jugadores del Unicaja -y de cualquier deporte que recalan por la Costa del Sol-, así como de toda la ACB. "Es una persona que hacía grupo, que era el alma mater de todos los encuentros que teníamos. En esa época teníamos un grupo en el equipo que era Dani Romero, Curro Avalos, Nacho Rodríguez, Alfonso Reyes, Manel Bosch y yo, siempre estábamos juntos fuera de la cancha y todo giraba en torno a Picu porque era una persona que enamoraba a todo el que le rodea y sigue siendo igual", explica Mariano Pozo.
"Era una persona que hace piña y sigue siendo igual, en torno a la que gira toda reunión o encuentro entre amigos porque su presencia es tan poderosa que digamos que anula a los demás. Es increíblemente divertido, entrañable, cariñoso, amigo de sus amigos y sé que siempre va a estar ahí para lo que necesite", confiesa el fotógrafo.
"Era un jugador diferencial por cómo se movía, cómo jugaba el poste bajo"
Exjugador de Unicaja"Una cosa muy especial de él es que te daba muchos consejos, no con refranes, pero sí frases que él te creaba para cada situación. Siempre te daba la frase adecuada en el momento adecuado, era bastante bueno en eso. El recuerdo que tengo de él es que cuando lo necesité, estuvo", cuenta Pozo. Y en eso, también incide Nacho Rodríguez: "Yo tenía ese respeto hacia él pero él trataba de que no hubiera diferencias entre unos y otros. Aunque fue la última parte de su carrera, para nosotros fue un jugador diferencial. No sólo por lo grande que era, sino por cómo se movía, cómo jugaba en el poste bajo, con ese famoso tiro a tablero que todo el mundo conoce… Yo no había jugado con un jugador así".
De hecho, su carisma era tal que con Pozo tuvo su primera anécdota hasta antes de conocerse. "No nos conocíamos aún personalmente y yo antes tiraba las fotos en Ciudad Jardín con unos flashes electrónicos colgados en el techo, hubo un tiro libre que él falló y se dirigió a mí y me dijo: ¡no me flashees, no me flashees! y luego nos reímos mucho recordando aquella situación porque yo le decía: pero, ¿me vas a echar a mí la culpa de un tiro libre que casi no ha tocado ni aro? y nos reíamos muchísimo con este tema", explica.
Varios años en Grecia, un adiós a Europa y su etapa más oscura
Lo cierto es que tras su etapa en Málaga, Piculín Ortiz se fue al Gymnastikos S. Larissas, el Iraklis Creta y el Aris Tesalónica y luego iba a firmar por el PAOK… Pero el contrato se declaró nulo. Unas pruebas de laboratorio apuntaron que era usuarios de esteroides y él ganó el caso. Pero se negó a volver a Europa y acabó en los Guaiqueríes de Margarita de la Liga Venezolana. Aunque su carrera se extendió hasta principios de los 2000 y fue cuatro veces olímpico con Puerto Rico (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004), tras su retirada los excesos le pasaron factura.
En 2011 fue detenido por descubrirse en su antigua residencia en Cayey, Puerto Rico, un cultivo de 2018 plantas de marihuana así como un arma de fuego. Meses después, en marzo de 2012, se declaró culpable y fue sentenciado por posesión y venta, así como por dar positivo en cocaína, a seis meses de cárcel, nueve de arresto domiciliario y 600 horas de trabajo comunitario, además de comprometerse a recibir tratamiento por su adicción a las drogas. Y ahí, él confesó que venía de una depresión que no se trató, que acabó siendo alcohólico y consumidor de drogas: "Creo que no busqué ayuda a tiempo", dijo entonces en una entrevista con el diario Primera Hora.
Sin embargo, desde entonces trató de seguir ayudando al desarrollo del baloncesto en Puerto Rico y en 2015 se convirtió en director del programa de baloncesto de la Universal Basketball Academy & High School (UBAHS) de su país.
"A mí, cuando me preguntan por Piculín sonrío porque el tiempo que he estado con él me ha hecho muy feliz"
Fotógrafo de Unicaja y ACBCon el paso de los años, Piculín ha vuelto en alguna ocasión a España, donde aún guarda grandes amigos. "Lo vi hace tres o cuatro años, no recuerdo si fue el Mundial o qué, pero estuvo en mi restaurante y estuvo cenando con un grupo de gente en el que también estaba Fernando Romay, que son muy amigos, y antiguos jugadores que habíamos coincidido o jugando juntos o en contra", cuenta Chechu Biriukov, que no duda en mandarle sus mejores deseos para su recuperación.
"A mí cuando me preguntan por Piculín sonrío porque el tiempo que he estado con él me ha hecho muy feliz. Yo cada vez que nos hemos visto después de esos años siempre ha sido igual, una persona cariñosa y entrañable", mantiene por su parte Mariano Pozo. Y eso es el mayor ejemplo de lo que es y fue Piculín Ortiz para quienes compartieron vestuario (y vida) con él. Amigos que ahora, esperan y confían en que gane su partido y que, esta vez, no haya 'flash' que pueda deslumbrarle a la hora de buscar el aro y encestar, vía tablero, cómo no, el tiro de la victoria ante el cáncer.