La cara B de Ibon Navarro, una buena persona que no salía por las noches "para no cruzarse con sus jugadores"
El entrenador que le dio su primera oportunidad Rafa Sanz, jugadores como Lluís Costa o Pere Tomàs, periodistas y amigos describen en Relevo al técnico de Unicaja.

"Esto no es un trabajo, esto es una forma de vivir". Hace unos meses, antes incluso de proclamarse campeón de la Copa del Rey, Ibon Navarro (Vitoria, 1976) dijo esta frase en una entrevista con Relevo. Quizá ahí esté el secreto de su éxito. El haber sabido 'vivir' el baloncesto de la misma forma "cuando era un chaval y entrenaba a chavales", que ahora, en el banquillo de un Unicaja con el que ha sabido dar con la tecla para convertirlo en Matagigantes. Al menos, así lo describen quienes lo conocen. Y quien le hizo abandonar, de forma oficial, las probetas y dar su gran salto profesional hace ya 17 años.
"En el verano de 2006 andaba buscando a un entrenador ayudante con capacidad de trabajo, conocimientos de informática y capacidad de expresarse en inglés", explica Rafa Sanz, ahora entrenador del Huesca en LEB Plata y por entonces técnico del Tenerife Rural en lo que hoy es la LEB Oro. "Me hablaron de Ibon y confié en el. El club confió en mí, le pusieron buenas condiciones, incluso un coche, y él no desaprovechó el tiempo", explica Sanz. Y lo cierto es que aquel joven de Vitoria, que hasta entonces lo máximo que había hecho era entrenar en Primera Nacional, puso rumbo a la isla y no defraudó.
"Ese fue su primer trabajo profesional. Cuando empieza allí era un chaval, vivía sólo, le pagaban todo porque ahí era cuando la LEB tenía mucho dinero... ¡Y nunca salía por la noche!", reconoce el periodista y amigo del técnico, Quique Peinado. "No salía nunca. Ni un día. Primero, porque trabajaba 22 horas al día. Y segundo porque no quería cruzarse con los jugadores porque creía que el entrenador tenía que separar eso... Ya ves, siendo segundo y siendo un chaval, que a saber el respeto que le tendrían los jugadores", reconoce Peinado. Y aquella fórmula le funcionó aún más que cuando, como químico -esa era su profesión- trataba de crear alguna nueva mezcla.
Su secreto era tomarse el baloncesto tan en serio que daba igual si estaba entrenado a cadetes que a jugadores profesionales. "Era un entrenador profesional, con todo lo que tiene un entrenador profesional, entrenando a chavales", dice Quique Peinado. Por eso, quienes han entrenado con él incluso en sus primeros años como técnico principal cuentan que nunca pareció un entrenador novato.

Su primera gran oportunidad llegó en su tierra. Tras aquel año en Tenerife, el propio Rafa Sanz, "pese a que perdía a su segundo", como explica Peinado, le ayudó a volver a Vitoria. Allí, estuvo de ayudante de Neven Spahija y Dusko Ivanovic, tras lo que pasó por Menorca, como ayudante de Paco Olmos y una vez este fichó por Valencia, se lo llevó con él. En la ciudad del Turia, también asistió a Velimir Perasovic, tras lo que regresó a casa como ayudante de Sergio Scariolo, primero, y luego de Marco Crespi. Era ya 2014 y ahí llegó su debut. El equipo no iba bien y Crespi fue cesado en noviembre. Pero en vez de buscar a un sustituto, Josean Querejeta decidió apostar por Ibon Navarro como entrenador principal.
"En su segundo año en Manresa ya parecía como si llevase 25 años como entrenador"
Jugador del Covirán GranadaAquella relación sólo duró hasta final de temporada, pero le sirvió de escaparate para que Manresa apostase por él. Y fue allí, donde hizo debutar al que hoy es el base nacional de moda de la Liga Endesa y al que en su segundo año, se subió de forma plena al primer equipo: Lluís Costa. "Era mi primer año en ACB, tenía una ilusión especial. Me ayudó a aprender mucho, casi a velocidad avanzada porque aquella temporada 2016-2017 fue dura y los malos momentos te hacen madurar el doble. Era su segundo año como primer entrenador en la liga, quitando la experiencia de Baskonia, y recuerdo que parecía como si él llevara 25 años como entrenador", reconoce Costa, director de juego del Covirán Granada. Y su filosofía para entrenar era la misma que a día de hoy pone en práctica en Málaga, tras años de trabajo en los que incluso llegó a ser asistente en la selección de Puerto Rico.
"Le gustaba mucho tener un ritmo muy alto, tanto en ataque como en defensa. Jugar rápido, con transiciones", explica por su parte el jugador del Covirán Granada, Pere Tomàs, con quien también coincidió en Manresa y que, además, lo recuerda con especial cariño porque "aunque fue un año duro porque no pudimos lograr el objetivo de la salvación, personalmente creo que fue mi mejor año y tengo muy buen recuerdo". Precisamente, esas características de juego rápido (y físico) que ya entonces aplicaba en Manresa, son las que ahora lleva a cabo en Unicaja. Su gran fórmula para haber colocado al equipo cajista entre los grandes de la ACB -por algo este domingo logró romper el invicto del Real Madrid tras 19 victorias consecutivas- y la Basketball Champions League (BCL).
"Es un tipo noble, sin maldades ni dobleces, pero con carácter y capacidad de decir las cosas"
Periodista y amigo de Ibon Navarro"Una cosa increíble de él es que es la misma persona que antes. Una persona muy buena, con buenos sentimientos. Un buen tipo, noble, sin maldades, sin dobleces, pero a la vez con carácter y capacidad de decir las cosas. Con capacidad de mantenerse firme en sus ideas. Con los objetivos muy claros. Un tío que escucha muchísimo, con una capacidad de aprendizaje de la hostia", cuenta Peinado. Algo que comparte Pere Tomàs al asegurar que "fuera de la pista es una persona muy normal, con la que se podía hablar de cualquier tema y ahora, cuando lo veo, siempre es un placer hablar con él".
Además, personifica el combo perfecto. "Es una persona un poco peculiar porque es capaz de tener en la misma personalidad la locura, el frikismo, la obsesión casi insana que tienen los entrenadores profesionales por el baloncesto y también es una persona muy divertida, Es muy muy gracioso y le gusta muchísimo reírse y estar con gente graciosa", explica Peinado. Y también "muy de Vitoria", como reconoce por su parte el periodista Chema de Lucas. "Es muy de las fiestas de allí, de ir de blusa" (la fiesta típica del 25 de julio).
"La buena química significa que la gente también se da derecho y permiso para recriminar cosas que hay que hacerlas bien sin que sea una cuestión personal, sino una cuestión meramente profesional", explicaba el propio Ibon Navarro en una entrevista con Relevo hace unos meses. Y en base a ello es en lo que ha trabajado todos estos años. Por eso, en palabras de Rafa Sanz, su 'descubridor', "es trabajador, inteligente y buena persona y está donde se merece por su capacidad".