Denis Marconato: "Trabajar para Ivanovic fue duro, pero venía del trauma con Obradovic"
El exjugador del Barça recuerda con Relevo algunas vivencias de su extensa carrera.

En cada Euroliga lograda por el Barcelona siempre hubo un jugador italiano. En la de Pesic -la primera en toda la historia culé- estaba Gregor Fucka, mientras que a las órdenes de Xavi Pascual -la última hasta el momento- era Gianluca Basile quien proseguía con la tradición de esta simbiosis y complicidad, este magnetismo azzurro y grana. En esa década dorada de cantera, títulos y show time, también hubo hueco en el Palau para Denis Marconato (Treviso, 1975). Estuvo de 2005-08, concretamente el periodo de entreguerras, entre una y otra Copa. Justo el árido desierto -necesario por su aprendizaje- que unió los dos oasis. Le dirigió el general Dusko Ivanovic, y la vida de todos cambió para siempre.
Antes de centrarnos en el Barça, se cumplen veinticinco años el oro italiano en el Eurobasket del 99. Basile, Fucka, Meneghin hijo, Mayers y usted, entre otros. El rival en la final: la España de Alberto Herreros. El mérito es mayor cuando participan la Jugoslavia de Kukoc, la Lituania de Sabonis
Y Nowitzki, que ya estaba por ahí. Muy emocionante, aunque en realidad nuestro Europeo fue algo intermitente. Recuerdo -contra Croacia- que íbamos ganando de quince y luego perdimos. Estábamos con un pie fuera y para seguir tuvimos que jugar un partido o vida o muerte frente Israel. La final fue el premio para un grupo que supo sufrir unido.
Esa España dirigida por Lolo Sainz, ¿la temían? Estaba Roberto Dueñas. Usted fue el teórico sustituyo años después en Barcelona.
La temíamos, ya lo creo. También te digo que coach Tanjevic estaba seguro de que íbamos a ganar. España era un equipazo, pero llegamos a la final tras imponernos a Lituania. ¿Entiendes lo que eso significa? Ganamos bien porque hicimos un magnífico partido en defensa. Fue la clave.
Su casa es Treviso, donde sigue hoy en el organigrama técnico del club. Memorables esos duelos a finales de los noventa contra la Fortitudo de Karnisovas, otro culé. Quiero saber cómo fue la experiencia de ser dirigido por Obradovic allí. Al final esto va de entrenadores. Luego vendrían Dusko, un jovencísimo Pablo Laso…
Lo tuve dos años. Para mí fue un trauma comprender su trabajo en el gimnasio. Piensa que veníamos de un bienio con el americano Mike D'Antoni. Él era mucho más de mejorar el ataque. Obradovic, todo lo contrario. Recuerdo la primera semana, que nos tuvo dos horas y media al día en el gimnasio con un calor increíble. Pretendía una concentración máxima. Estaba obsesionado con la defensa, la intensidad… Son dos mundos diferentes, y fue muy duro. Aprendí mucho de ambos, pero te diré que gracias al técnico serbio comencé a gestionar mucho mejor las situaciones de estrés a lo largo de mi carrera. Supuso mi gran aprendizaje. Se lo debo a él.
En Barcelona se topó con otro de esta estirpe militar. Basile nos contó lo difícil que fue trabajar con Ivanovic. ¡Había jugadores que no querían venir al Barça por él!
Basile no exagera: había jugadores que no venían porque sabían cómo era. Fue el entrenador más duro que tuve en mi vida. Superó incluso Obradovic, aunque yo ya estaba preparado. Te diré algo interesante sobre Dusko: es un técnico que te forma, te curte mucho como jugador.
¿Entonces cuál fue el problema?
Creo que es un coach ideal para jóvenes. Un maestro. Nosotros en el Barça éramos ya maduros. Su trabajo es militar, y eso con jóvenes es mejor porque te modula, te mejora en todos los sentidos. Eso es ideal a una edad temprana en la que aprender e interiorizar ciertos mecanismos es mucho más fácil. ¡Ivanovic te hace ser más fuerte mentalmente!

¿Por qué dejó Italia para ir al Barça?
Llevaba doce o trece años en Treviso. Creo que era el momento perfecto para dejar mi casa y probar una experiencia fuera. Yo ya era del Barça antes de fichar. Es imposible decirle que no, incluso aunque estuviera Ivanovic. Además, el campeonato español se estaba convirtiendo en el mejor de Europa, y yo quería estar allí.
Aquí no estamos juzgando el enorme técnico que era y es Ivanovic, pero como blaugrana -a tenor de las enormes expectativas creadas- fracasó. Una Copa en tres años. De hecho, en su último curso le echan. ¿Por qué nadie le dijo que quizás se excedía en lo físico teniendo en cuenta la media de edad de la plantilla?
Se lo dijimos varias veces, pero él estaba convencido que su método era el mejor para ganar. No había manera de convencerle, y además pensaba que los jugadores eran ideales para ese tipo de entrenamiento. Además de la Copa, jugamos una Final Four… Creo que pudimos hacer algo más, porque nos lo merecíamos.
Los pívots lo pasaron muy mal. Mario Kasun, Marc, usted…
En ese sistema se nos exigía mucho. De nosotros se pretendía que hiciéramos muchos metros. Salir para el pick and roll… Era demasiado, pero en realidad nada que no pudiéramos hacer. Todos crecimos ahí: Marc era joven y luego explotó en el Girona, Fran Vázquez también lo pasó mal pero luego emergió y nos ayudó a ganar la Copa del Rey. Esa era su praxis y le fue muy bien en el Tau años atrás, aunque con una plantilla diferente desde mi punto de vista. Nuestros pívots -yo incluido- teníamos un pesaje mucho mayor que Luis Scola o Tiago Splitter. Sí, nos costó, pero insisto que nos mejoró a todos. No es casual que siga hoy ahí en la cúspide del baloncesto.
Willy Hernangómez es otro pívot hoy con serias dificultades. Sigue siendo un objeto misterioso. ¿Por qué?
Fui a verle jugar en Milán y Bolonia contra la Virtus. Creo que Willy, como pívot, puede hacer mucho más, tanto en defensa como en ataque. Es enorme, tiene talento y cualidades físicas para dominar en Europa. Creo que el problema es que muchos jugadores cuando vuelven de la NBA encuentran dificultades para aclimatarse al Viejo Continente. El ritmo es diferente: ya no es uno contra uno sino cinco vs. cinco.
Lo del Barça y la Euroliga es ya un tabú, y se hace más grande viendo al eterno rival que las gana por inercia.
Es un campeonato durísimo. Yo he jugado dos finales: Benetton y Barça. En Europa hay clubes que están creciendo muchísimo. El nivel es enorme… Te diría que en calidad a la par que la NBA. Hay equilibrio, igualdad… Creo que se necesita suerte para ganarla.
¿Por qué ya era del Barça antes de fichar?
Jugaba contra ellos cuando estaba en la Benetton. Siempre me gustó el Barça por su ciudad, por su gente, su filosofía... Jugar allí es algo que siempre llevaré en el corazón. Algo muy grande.
Entonces, como tifoso podemos preguntarle por Grimau, que fue su ex compañero. Basile decía que le veía más como directivo que como entrenador.
Mira, he seguido muy de cerca el trabajo de Roger, incluso antes de llegar al banquillo del primer equipo. En el Barça B lo hizo muy bien. Cuando cogió el timón actual… Para mí es perfecto, porque ha sido jugador y capitán. Conoce a los jugadores, las dinámicas. Es tranquilo, y eso es clave para sus hombres. Tiene estilo en sus entrenamientos, y eso se ve en la pista.

Es interesante eso de la tranquilidad, sobre todo comparándolo con Jasikevicius, puro temperamento. Creo que fue Abrines, quien hace meses criticó abiertamente los métodos agitados de Saras. En cambio, de Roger destacó el equilibrio y la química con la escuadra. El respeto, en definitiva, más en la línea con Barça Basket. Llegó a decir incluso que Laprovittola estaba más cómodo así.
Creo que Sarunas era alguien que pretendía mucho de sus hombres. Siempre muy encima de ellos y eso se veía cuando estaba en el banquillo durante los partidos. No paraba de gesticular. No lo sé, pero quizás el cambio con Grimau ha traído serenidad. Esto puede ayudar a muchos jugadores, más sosegados al saber que al mínimo error no hay nadie ahí que los… ¿Entiendes? Jugar tranquilo para una persona es muchísimo. Entiendo a Abrines.
Ya casi ni me acordaba, para cerrar el círculo de entrenadores, que a usted le entrenó Pablo Laso en su último año en España: en el Bruesa (2008-09). Su compañero era el hijo de Epi. ¿Cómo fue?
Era una entidad seria con ganas de hacer bien las cosas. Apostaron fuerte por mí. Me convenció el proyecto, aunque a nivel individual tuve muchos altos y bajos. Por la composición de la escuadra, a veces no jugaba en mi posición y tenía que estar más de exterior. No terminé de encontrarme bien, aunque el grupo era joven y con ganas. Merecimos algo más. Respecto a Laso… En cierta manera me sorprendió porque tenía un sistema de juego que me recordaba D'Antoni: libertad en ataque y apuesta por la velocidad. Obviamente allí no había la calidad que luego encontró en el Madrid, pero se intuía lo buen coach que sería.
Usted se retira con 42 años. ¿Cómo le explicamos el secreto a los más jóvenes?
La clave es divertirse. Cuando se apaga la llama es el momento de dejarlo para comenzar a ayudar a los chicos más jóvenes.