OPINIÓN

Kullamae y las "cosas del karma"

Kullamae celebra su canasta ganadora. /ACB PHOTO/A. ARRIZABALAGA
Kullamae celebra su canasta ganadora. ACB PHOTO/A. ARRIZABALAGA

Recuerdo haber visto mucho a Kristian Kullamae en el Canoe la temporada 2019-20, la de la pandemia, con apenas 20 años. Y en ese momento en marzo, cuando se nos paró la vida a todos y nos encerramos en casa, pararme a pensar y escribir de él lo siguiente cuando pensaba en jugadores promocionables desde la LEB Oro a la Liga Endesa:

'Formado en el Audentes/Noortekoondis de su Estonia natal, este escolta internacional absoluto por su país desembarcaba en la LEB Oro tras jugar tres temporadas en la Segunda División de Alemania a caballo de RocketsGotha (2016-18) y Baunach Young Pikes (2018-19).

Muy inteligente en el juego sin balón, corre bien la pista en el contraataque, ya sea conduciendo el balón o sin él, y maneja con soltura para penetrar, desbordar y finalizar. Gran muñeca y rango de tiro desde más allá de 6,75 metros, abiertos o tras bote generándose el espacio con o sin bloqueo directo, desde donde ha metido casi un 37 % de sus tiros pese a su juventud. Es capaz de llevar a su par al poste bajo para sumar. Ha promediado 11,9 puntos en 22 minutos y 24 segundos de juego'.

Su gran temporada hizo que el San Pablo Burgos se fijara en él como apuesta de futuro para cederlo en un primer año al Palma, de nuevo en la LEB Oro, y en una segunda temporada, difícil por las circunstancias, tener poco protagonismo en el equipo burgalés que acabaría descendiendo a la LEB Oro.

Tras jugar con el Lietkabelis lituano una buena Eurocup, retornaba a nuestro país de la mano del Surne Bilbao Basket. Sólo necesitaba cinco jornadas para firmar una actuación descollante en ese 4-1 de arranque de los de Ponsarnau para meter 33 puntos en la victoria de su equipo ante el Covirán Granada.

Pero cuando todo parecía que era luz, llegaron las tinieblas. Retransmití para Movistar+ el Joventut-Surne Bilbao Basket de la jornada 10ª. Empate a 78, 4 segundos y seis décimas para el final. Renfroe saca de banda. Kullamae, totalmente liberado, lanza desde una esquina dentro de la línea de 6,75 metros. Falla y Andres Feliz mete la canasta imposible que da la victoria a la Penya sobre la bocina por 81 a 78. Kullamaemira desde su campo de medio lado, casi de reojo, y cuando ve entrar el triplazo, se echa las manos a la cabeza. Recuerdo haber dicho en alguna de las múltiples repeticiones de la jugada completa que era como una bandeja para él y que era casi incompresible que la hubiera fallado.

Entonces llegó el bache: entre la jornada 12ª y 17ª no llegaba a la decena de puntos en ningún partido, sumando en cuatro de ellos una sola canasta en juego; entre la 13ª y la 17ª un 4 de 20 en tiros de dos puntos (20 %) y un 2 de 18 en triples (11,1 %). Y para que se hagan una idea de su importancia en el esquema del equipo, con un Adam Smith más gris que el pasado curso, Kullamae lleva toda la temporada en el Top20 de Influencia de la Liga Endesa, esto es el impacto que tiene la presencia del jugador sobre el resultado de los partidos cada 40 minutos y se calcula con el Más/Menos cada 40 minutos con el jugador en pista - Más/Menos cada 40 minutos con el jugador fuera de la pista.

"Nos sorprendió un poco porque posiblemente es el más introvertido del equipo y creíamos que ese rasgo de su carácter podía ayudarle a que le afectara menos. Pero le afectó. En ese momento descubrimos que es un jugador con máximos más altos de lo que esperábamos pero también con mínimos más bajos", decía en una entrevista a Deia Jaime Ponsarnau sobre cómo le afectó esa jugada al exterior estonio. 'Never too high, never too low', que diría Ricky Rubio.

Muchas veces pensamos que los jugadores son máquinas, solo nos quedamos con la faceta que vemos dentro de las cuatro líneas de la cancha. Pero no, tienen vida al margen de ella, familia y se comen la cabeza, porque la procesión, y esa teórica frialdad, va por dentro. Pero lo importante es seguir trabajando. Así lo reflejaba en su cuenta de X Álvaro Gómez-Rubiera, preparador físico del equipo: "Nada es casualidad. El trabajo consistente tiene su recompensa!".

Siempre he creído en el baloncesto como un deporte honesto y que te acaba dando lo que antes te ha quitado. Con la baja de Markus Howard, que llegaba tras anotar 94 puntos en 57 minutos los dos partidos anteriores, el estonio se erigió en protagonista de la jornada 26ª de la Liga Endesa. Y es que Kristian Kullamae llegaba al Game Day Movistar para disputar el derbi vasco en un gran momento de forma: 13,2 puntos con un 65,8% en tiros de dos puntos y un 44,1% en triples en los ocho partidos anteriores.

Tras anotar diez puntos en el segundo cuarto del choque, cuando el Baskonia remaba para recortar la desventaja, Kullamae no volvía a aparecer hasta el último cuarto. Poco más de 9 segundos para el final. 79-80 en el marcador. Recibe Killeya-Jones, tras hacer su máxima anotación de la temporada en la competición, para jugar un mano a mano (jugada que más juega el equipo en toda la Liga Endesa) con Kullamae en la zona central de la línea de triple.

Codi Miller-McIntyre le niega la penetración por la derecha y vuelve sobre sus pasos hacia la izquierda. Cambio defensivo y se queda con Costello, retrocede para ganar espacio y evitar que el pívot no puntee el lanzamiento y desde nueve metros, desde el logo de Liga Endesa, mete el triple que pone el 82 a 80 a 1 segundo y 1 centésima del final. Miribilla explota y el Surne Bilbao Basket pone fin a la sequía de cuatro derbis en casa seguidos de color baskonista: llevaban sin ganarlo desde 2019.

"Al final en el cara/cruz, esta vez la cara ha sido muy cara. Kullamae no encontró la penetración e hizo una de las suyas", decía Jaume Ponsarnau a la finalización del choque. Y es que no es la primera vez que mete una así, que se lo digan a Eslovenia en ese grupo J de la clasificación para el Mundial…

"Cosas del karma que ese tiro que falló en Badalona. Ha metido uno mucho más difícil y quizás más importante", concluía su técnico tras ganar en casa a un rival de Euroliga, en un derbi y atando, 'virtualmente' la permanencia. Justicia poética.