LIGA ENDESA

Jaime Fernández marca la diferencia en un Lenovo Tenerife líder

El conjunto tinerfeño ha arrancado la temporada con un 7-1 en Liga Endesa tras un verano de pocos movimientos pero muy acertados

Jaime Fernández anota ante la defensa de Bojan Dubljevic / acb Photo
Jaime Fernández anota ante la defensa de Bojan Dubljevic acb Photo
Luis Hidalgo

Luis Hidalgo

El Lenovo Tenerife va a dormir como líder de la Liga Endesa y no es una situación nueva para ellos. El equipo de Txus Vidorreta ha ganado 7 de los 8 partidos que han disputado en este arranque de la competición doméstica, incluyendo los triunfos ante Cazoo Baskonia y Valencia Basket, solo cediendo en la visita que tuvieron al Palau donde el Barça sudó para doblegar la resistencia tinerfeña por apenas 2 puntos.

El proyecto tinerfeño está basado en la continuidad de una columna vertebral que cumple ya su cuarta temporada jugando juntos. Marcelinho Huertas salía de Vitoria en 2019 buscando hacerse importante en la que parecía la recta final de su carrera y a sus 39 años sigue dominando el tempo del encuentro como un maestro. Giorgi Shermadini buscaba relanzar su carrera después de una gris etapa en el Unicaja de Málaga donde pasó de ser una de las grandes referencias ofensivas de la Liga Endesa a un pívot infrautilizado. Vidorreta entendió rápidamente lo que tenía entre manos: crear la conexión más reconocible y productiva de toda la Liga Endesa. Más de 1.000 asistencias después de Marcelinho y un MVP para Shermadini está claro que no se equivocó.

El Lenovo Tenerife, un equipo que hace poco más de una década peleaba en la LEB Oro por un sitio en la élite del baloncesto nacional, se ha convertido en el equipo más laureado de la Basketball Champions League. En la 16/17 y en la 21/22 se llevaron el título, en la 18/19 fueron subcampeones y también sumaron dos Intercontinentales gracias a sus conquistas, peleando por la tercera en próximas fechas. Pero quedaban pendientes los éxitos a nivel nacional, dar ese salto de pasar de ser un duro competidor durante la liga regular que no termina de quitarse la etiqueta de aspirante. Pasar de ser un habitual de las Copas del Rey y los playoffs a ser uno de los equipos a evitar en los emparejamientos. Un paso que pueden estar dando esta temporada.

Porque la secretaría técnica ha sabido moverse de nuevo sin hacer mucho ruido pero dando en la diana, como de costumbre. Fueron rápidos a la hora de fichar a un Jonah Radebaugh por el que un mes después y sin debutar el Valencia Basket se lo llevaría a jugar la Euroliga. Detectaron las carencias que tenía la plantilla y las suplieron con físico en la posición de alero (Elgin Cook), un pívot más en rotación (Moussa Diagne) o un viejo conocido para el puesto de ala-pívot (Tim Abromaitis). ¿Qué no necesitaban? Otro generador de balón junto a Marcelinho y Bruno Fitipaldo. O eso pensábamos.

Jaime Fernández, la guinda del pastel

Con la medalla de oro del Eurobasket colgada del cuello, Jaime Fernández ponía rumbo a Tenerife poniendo fin a su etapa en el Unicaja de Málaga. El jugador madrileño pasó por muchos problemas físicos en una gris 21/22 con los malagueños y llegaba a un proyecto asentado en el que el encaje de piezas iba a suponer un desafío para Txus Vidorreta. A su disposición tenía tres bases de primer nivel para combinar a su gusto, tres generadores con el balón en las manos de distintos perfiles para hacer funcionar al equipo. El arranque de temporada no está siendo del todo sencillo para un Jaime que está teniendo solo 16 minutos de media, pero que está apareciendo con una explosividad determinante en algunos de los partidos. Capital en la victoria frente al Cazoo Baskonia con 19 puntos en 17 minutos, ha destrozado al Valencia Basket con 22 puntos, 7 asistencias y 30 de valoración en su partido con más tiempo en cancha (28 minutos) con la camiseta aurinegra. 

Su capacidad para penetrar y dividir defensas cambia por completo el ritmo al que las defensas están acostumbradas a actuar frente al Lenovo Tenerife, con mucha atención perimetral ante los bloqueos para tiradores, el ritmo pausado de Marcelinho, los pick&rolls con Shermadini. Jaime es otra cosa, un plan B sobre la cancha capaz de tomar las labores clásicas que Vidorreta exige a sus directores de juego sin olvidar los momentos que exijan cambiar el ritmo. El momento de madurez por el que pasa Fernández le permite ser decisivo con pocos minutos en su equipo y determinante con la selección en las ventanas FIBA como ante Italia. Un momento dulce y una guinda para el pastel de un Lenovo Tenerife que quiere dar el siguiente pase.