Una locura de final de partido en Granada salva al Covirán tras una remontada apoteósica
Los de Pablo Pin logran la victoria ante el Dreamland Gran Canaria y sellan la permanencia in extremis.

Granada.- Hay un refrán en la ciudad de la Alhambra que dice que Todo es posible en Granada y si uno ha visto lo ocurrido este domingo en el Palacio de los Deportes de la ciudad lo entiende a la perfección por cómo ha sido el duelo entre el Covirán Granada y el Dreamland Canaria. Un partido de esos de ida y vuelta, de los de tú a tú, en los que cuando uno parecía que se escapaba, llegaba la reacción del contrario. Y como siempre, los detalles dictaron sentencia. Esos a los que, por primera vez esta temporada, acabó sacándole más rédito el equipo granadino que su rival (74-67). El Covirán Granada se queda en la ACB y condena al Monbus Obradoiro tras un duelo de locura que empezó mucho antes de que el balón se lanzase al aire.
Hora y media antes de que empezara la cita, los alrededores del Palacio ya avisaban de que lo de este domingo no era una cita más. "Aquí la liamos hace dos semanas (ante Río Breogán), aquí nos toca ahora sufrir. Esto va en el ADN, pero confiamos", decía a Relevo Miguel, un aficionado del Covirán Granada. A su lado, las peñas cantaban, se pintaban de rojo hasta el pelo y ponían la banda sonora a lo que una hora y cuarto después. Si ni siquiera Saiko, la gran sensación en el mundo de la música, quiso perderse este partido. Era el todo o nada, todo el mundo lo sabía y nadie se lo quiso perder (por algo colgaron el cartel de sold out: 8336 espectadores se dieron cita en el pabellón).
Y lo cierto es que si algo demostró el Covirán Granada desde el salto inicial es que lo iba a dar todo para devolverle a la grada todo ese cariño. El primer cuarto, desde luego, lo consiguió. Intensidad, más concentración que en otras ocasiones (porque aquí sí que se le puede poner el 'pero', ya que seis pérdidas es un número alto, sobre todo cuando tu rival se queda en cero) y agresividad cuando hacía falta hicieron que, pese a la igualdad y a un Ethan Happ que se propuso hacer daño en el juego interior, los de Pablo Pin se llevaran, casi por la mínima, el primer parcial (19-17).
Pero si algo iba a dejar claro el Dreamland Gran Canaria es que ellos también se jugaban su lugar en la tabla de cara a los playoffs. Y con un 15-2 de parcial para los de Jaka Lakovic al inicio del segundo cuarto lo demostraron con Ben Lammers, que venía de no firmar un buen partido el pasado viernes, aportando bastante en ataque y también en defensa y AJ Slaughter desde el tiro exterior. Y sí, esto desajustó al Covirán, que recortó distancias casi en la recta final del cuarto, pero se fue al descanso 11 abajo tras un global de 22-9 para el Granca (28-39). Y eso en el ambiente se notaba.
"Sería durísimo que vaya mal. Ayer bajó el Granada CF y como hoy caiga el Covirán... Vaya fin de semana", admitía Víctor, otro aficionado del conjunto rojinegro durante el descanso. Y es que ese nerviosismo, sobre todo viendo que Monbus Obradoiro había metido sexta marcha ante Joventut Badalona, había remontado y no paraba de ampliar su ventaja en el marcador. Y aunque el tercer cuarto pareció tener el mismo guion que el segundo, en la recta final el Palacio logró tirar de los suyos.
El Granca empezó a fallar y el Covirán a creérselo hasta el punto de que un triple de Valtonen puso al equipo a dos y una canasta de Wiley empató el electrónico a 51 y de nuevo, tras una canasta de Brussino, el estadounidense conseguía anotar sobre la bocina y cerrar el cuarto con empate a 53. El partido volvía a empezar de cara a los últimos diez minutos, pero la actitud del Covirán ya era otra bien distinta... Para bien de ellos.
😱 ¡Granada es una olla a presión!
— Relevo (@relevo) May 12, 2024
📌 Final del tercer cuarto, empate a 53.
¡Qué locura!👏
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Los de Pablo Pin golpearon primero con cuatro puntos consecutivos (canasta de Valtonen y mate de Malik Dime), a los que se sumó un 2+1 del senegalés que obligó a Jaka Lakovic a parar el partido. El Covirán Granada estaba ganando las ventajas (el parcial fue 7-0 para los granadinos) y los suyos no encontraban la lucidez de cara a aro de ninguna de las maneras. Pero tampoco sirvió de mucho. Los nervios y la precipitación en ataque volvió a hacer mella en el Gran Canaria, sobre todo cuando Jonathan Roussell aumentó el parcial a 10-0 desde la línea del triple.
Fue entonces cuando apareció Brussino desde el exterior para anotar los tres primeros puntos de los canarios, pero al Covirán le daba igual. Siguiente ataque, otra vez Rousselle desde la línea de tres. Y el Covirán Granada mandaba de 10 a seis minutos y medio del final. Pero dos buenas acciones del Dreamland Gran Canaria volvió a acercar a los canarios en el marcador con el ecuador del último cuarto ya rebasado. 66-62 y tiempo muerto de Pablo Pin para tratar de romper la reacción. No fue así y Albicy con dos acciones consecutivas (canasta y dos tiros libres en la jugada posterior) volvió a igualar el marcador. Empate a 66.
Dos tiros libres para Cristiano Felicio a falta de algo más de un minuto volvían a poner por delante a los locales. El descenso, ahora sí, estaba más en juego que nunca porque Obradoiro tenía su partido casi sentenciado con 20 arriba en el marcador. Y Lluís Costa tampoco falló desde la línea del tiro libre. 70-66 a poco más de 40 segundos. Y ahí, AJ Slaughter falló el segundo tiro libre (70-67), el rebote fue para el Covirán y una falta fea sobre Valtonen hizo a los de Pin sacar desde la banda con 32.3 segundos por delante. Lo que vino después fue de esos finales que cualquiera que haya visto el encuentro lo recordará siempre. A 29.9 segundos, falta en ataque de Felicio. Bola para el Granca desde línea de fondo y... ¡tapón de Valtonen! Y lo que vino después ya es historia.
Porque entonces llegó el estallido de felicidad en el Palacio de los Deportes. Otra vez in extremis. Otra vez en la última jornada. Pero, como decía ese aficionado al inicio del partido, "este es el ADN granadino". El Covirán Granada seguirá siendo equipo de ACB por tercera temporada consecutiva.