BARÇA BASKET

Las mejores canastas de la historia del Barça Basket

Una canasta puede convertirse en un momento especial por varios motivos: el momento, el rival, la factura estética...

Nacho Solozábal es paseado a hombros tras el triple al final del encuentro con la Copa del Rey. /EFE/CONTRERAS/ CACHO
Nacho Solozábal es paseado a hombros tras el triple al final del encuentro con la Copa del Rey. EFE/CONTRERAS/ CACHO
Javier Mercadal

Javier Mercadal

Una canasta no es algo inusual. A lo largo de un partido de baloncesto, casi de cualquier nivel, el balón pasa por el aro en multitud de ocasiones. De hecho, las reglas están orientadas para que así ocurra. El ejemplo más claro es el reducir el reloj de posesión a 24 segundos, en un esfuerzo evidente porque en cada choque exista un mayor número de ataques y, por lo tanto, más posibilidades de anotar. Esto hace que el presenciar una canasta pueda convertirse en algo rutinario. No tiene nada de memorable un tiro de cinco metros que puso el 6-8 en un partido de liga regular cualquiera. Sin embargo, el juego encuentra formas de convertir algunas canastas en momentos inolvidables.

El Barça de baloncesto es uno de los clubes más importantes de Europa. La sección azulgrana, sobre todo a partir de su despertar en la década de 1980, cuando se estableció como una competencia efectiva al Real Madrid, posee en su historia algunos de los momentos imborrables del balón naranja. Muchos de ellos, cristalizados en forma de canasta. Existen muchas maneras de que una canasta pase a los anales: por la belleza de su factura, por su importancia, por quién la marcó o contra quién… Por un motivo u otro, estas son las mejores canasta de la historia del Barça Basket:

El triple sobre la bocina de Nacho Solozábal

El triple en la ACB se instauró en 1984 y el primero en conseguir una canasta de tres puntos en España fue Vicente Gil, jugador del Estudiantes. Sin embargo, habría que esperar unos años para tener el primer triple icónico de nuestro basket. Concretamente, hasta el 22 de diciembre de 1987, en la final de Copa del Rey que enfrentaba al Barcelona con el Real Madrid. Los blancos eran los claros favoritos, ya que se habían presentado al torneo invictos hasta la fecha. Sin embargo, los azulgranas no perdieron la cara al encuentro en ningún momento, llegando con el marcador apretado a los instantes decisivos.

A falta de 12 segundos, el electrónico reflejaba 81-83 a favor del conjunto madridista y el Barça sacaba de banda. La jugada designada era para Chicho Sibilio, el mayor especialista del equipo desde más allá de los 6,25. Algo que el propio Madrid esperaba, ejecutando una defensa doble sobre el hispano-dominicano. Sin posibilidad de lanzar, Sibilio vio a Solozábal abierto y, cuando solo quedaban cinco segundo para terminar el partido, le pasó el balón. El capitán azulgrana no se lo pensó, claro. Se levantó y, sobre la bocina, logró el título para los culés. El triple de Solozábal todavía se recuerda como uno de los momentos más míticos en la historia de la Copa. Lo tiene todo para ello, claro: el dónde, el cómo y, sobre todo, el contra quién.

El mate de Tony Massenburg sobre Arvydas Sabonis

La carrera de Tony Massenburg es curiosa desde el inicio hasta el final. Durante un tiempo, fue el jugador que había jugado en más franquicias de la NBA diferentes en al menos un partido, con un total de 12 (Ish Smith le ha quitado el récord recientemente). Además, pasó por España primero dos temporadas, Málaga en la 1992/93 y Barcelona en la 1993/94. Se trataba de un pívot tremendamente físico. Quizá no demasiado alto, aunque tremendamente fuerte y atlético. Andrés Montes con su acierto habitual le apodó como Mazas Massenburg.

Su paso por la Ciudad Condal no fue especialmente memorable. Sufrió la etiqueta de ser el sustituto de Audie Norris, algo que le hubiese quedado grande a cualquiera. Aquella temporada los culés ganaron la Copa del Rey, aunque en la final de la ACB fueron barridos por sus eternos rivales por 3-0. Se trataba del Madrid de Sabonis, que poco a poco iba cogiendo velocidad de crucero hasta su marcha a la NBA. Sin embargo, una de las jugadas más icónicas de Massenburg tiene al lituano de protagonista. Concretamente, como parte de un póster en el que el pívot azulgrana destrozaba el aro blanco ante la atenta mirada de Sabas, que apenas pudo agachar la cabeza esperando que el balón no le diese.

'In your face' de Pau Gasol a Éric Struelens

Pocas irrupciones están tan localizadas en el mundo de la canasta como la que protagonizó Pau Gasol en la Copa del Rey de Málaga 2001. Se trata de la historia de origen de superhéroe perfecta, por conseguirse en un escenario tan importante y, sobre todo, una vez más, hacerlo contra el eterno rival. E.T., hasta entonces casi un desconocidos, irrumpió en la final con una actuación memorable, en la que anotó 25 puntos y se llevó el primer premio MVP de su carrera. Se trataba de un jugador nunca visto antes en el baloncesto español. Muy alto, de brazos interminables, pero que por aquel entonces podía jugar incluso de alero.

El Real Madrid no supo cómo gestionar aquello. Los blancos, entrenados entonces por Sergio Scariolo, tenían un auténtico equipazo, en el que destacaba sin duda Alberto Herreros, quien también logró 25 créditos en aquel partidos. Sin embargo, fueron los azulgranas los que se llevaron el título. Entre el amplio repertorio que mostró el mayor de los Gasol en aquel partido, destaca sobre todo el mate en la cara que le realizó a Éric Struelens. El corpulento pívot madridista no pudo hacer nada ante los gacheto-brazos del número 16, que se elevaron sobre su figura para destrozar el aro blanco. La primera de una jugada que después veríamos varias veces más a lo largo de su carrera, contra defensores élite como Kevin Garnett o Rudy Gobert.

La Bomba Navarro

Si hablamos de canastas azulgranas, hay que hablar de un jugador que patentó su propio lanzamiento hasta convertirlo en su seña de identidad. Juan Carlos Navarro pasará a la historia como La Bomba, apodado así por su característico lanzamiento con mucho arco que le sirvió para esquivar el tapón de los rivales antes de encontrar el aro. Es de justicia recordar que el escolta azulgrana era mucho más que un floater imparable. Se trata de uno de los jugadores más talentosos en la historia del baloncesto español, por no decir directamente el que más.

Su palmarés con el Barça incluye dos Euroligas, ocho Ligas ACB y siete Copas de Rey entre otros trofeos. Su partido más importante con los azulgranas fue la final de la Euroliga de 2010, en la que fue designado MVP de la final four. El escolta azulgrana anotó con 21 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias para 23 créditos de valoración. Navarro logró únicamente dos canastas de dos puntos en aquel encuentro, entre ellos, sí, una de sus icónicas bombas ante la defensa del inmenso Sofoklis Schortsanitis.

El triple imposible de Marcelinho Huertas

En la temporada 2011/12, Real Madrid y Barcelona volvieron a citarse en una final por primera vez en cinco años. Se trataba de la primera temporada de Pablo Laso al frente del Real Madrid, al que llegaba para revertir un ciclo tumultuoso en la sección blanca. En su primer curso al frente de los madridistas, el técnico vitoriano logró ganar la Copa (la primera en 19 años). En la Liga ACB, sin embargo, la historia iba a ser muy distinta. Quizá pudo no haberlo sido, pero en el primer partido de la final, una canasta de Marcelinho Huertas sentó el tono de la serie, para gozo de la parroquia culé.

El encuentro se disputó en el Palau Blaugrana. Los blancos llegaron a alcanzar una ventaja máxima de 17 puntos. Sin embargo, los locales reaccionaron y en el último cuarto comenzaron a remontar. El partido se puso 78 a 78. Sin embargo, a falta de menos de cuatro segundos de posesión, Sergio Llull se jugó un triple con el marcador 78-80 a favor de los blancos. El Barça había optado por defender y si el escolta blanco hubiese estado acertado, la victoria era de los visitantes. El de Mahón erró, el balón llegó a Huertas que, como pudo, llegó a medio campo y lanzó a la carrera de forma desesperada. Tablero y dentro. El Barça ponía de esta manera el 1-0 en la eliminatoria, que terminó con un barrido por 3-0 para los azulgranas.