Observando a los que observan a Roger Grimau

La Supercopa para el Barça y el Madrid solo resta, en el caso de derrota. Es un torneo apertura conveniente y bien preparado. A Jasikevicius no se le recuerda por las Supercopas no ganadas, de hecho, sus brillantes ligas regulares sepultaron el hecho de perder ese torneo los tres años anteriores. Los juicios sumarios en septiembre para los grandes equipos europeos de plantillas largas no tienen sentido a medio plazo. Esta semana simplemente llenan contenido como este.
No es una columna de defensa a Roger Grimau, no es una columna de ataque a Roger Grimau. Es un texto de perenne sorpresa ante la paciencia menguante con los jugadores que se acaba proyectando en un entrenador que recibe la oportunidad de nacer a los banquillos profesionales, con lo que eso conlleva para los que lo han decidido, estén en el Palau o estén en la planta noble del fútbol.
El Barcelona ha hecho una apuesta inversa a la del Congreso de los Diputados, eliminar pinganillos y traductores simultáneos para poder hablar un idioma único, no solo el del buen baloncesto. Los rectores de la sección de basket blaugrana han constituido una plantilla con jugadores de muy buen recorrido con Selección Española pero sin interrail europeo en su pasaporte. Cuando se dice que la exigencia del calendario resta tiempo de adaptación la interpretación más aterrizada es que el objetivo más complejo es estar entre los 5-6 primeros en Liga Regular de Euroliga, lo cual no es fácil con una plantilla de 14 jugadores, entre los que se encuentra el repescado de cesión, Michael Caicedo, ya por edad miembro de pleno derecho, llegado de Granada y de la Masia anteriormente.
Los entrenadores de ACB que no tienen la fortuna de acumular 14 por motivo económico se maravillarán de ver esto como un problema, no debería serlo en Liga ACB, el Barcelona tiene muchos y muy buenos jugadores. Un "core" con Vesely, Kalinic, Satoransky, Jokubaitis y Abrines que quieren demostrar que sin el látigo lituano (no confundir con el látigo serbio de Bodiroga) también pueden rendir a altísimo nivel y perder pocos partidos. Pero la "Tía Euroliga" no viene con las rebajas sino con los rublos camuflados que siguen fortaleciendo a equipos como Estrella Roja, Partizan recordando lo que estuvo a punto de ser y no fue, a un Panathinaikos hormonado por el contrato de explotación del OAKA, los turcos que quieren volver a F4 y Campazzo que quiere que la vida en Madrid siga igual de dulce para el club y para el jugador, como si esta excedencia laboral no hubiera sucedido.
Todo eso plantea una escena imbricada, con muchos escudos unos encima de otros y el Barcelona no quiere ser cubierto, sino lucir arriba. Mucho foco en la actuación de Willy Hernangómez, sin tiempo para saber dónde comprar el pan o desayunar en Barcelona, tuvo que ir a Murcia y dudar de a quién se la tenía que pasar. Las redes sociales subliman situaciones que necesitan semanas, meses. Conocerse, a uno mismo en otra realidad, a los que vas a tener que confiar parte de tu éxito. Conocer qué camino lleva al Palau sin dar tanta vuelta, y sin necesidad de GPS. En el caso de que el mayor de la saga HG no anote 14 puntos por partido entonces creo que sé poco de baloncesto (siempre que juegue más de 20 min de media). El ataque no será el problema y no tendrá encima a un entrenador con aguijón preparado en el caso de que atrás no le guste el rendimiento, Grimau parece (verbo irregular) que quiere convencer más que imponer.
Roger Grimau y su casi entero nuevo cuerpo técnico sabe que tiene un reto complejo. Suceder a Mirotic como líder anotador, suceder a Saras como líder carismático, replicar el método XP con un Pascual llegado desde la cantera con un equipo que hablaba una lengua que vocalizaba Ricky Rubio desde la posición de base.
¿Y si es Ricky el que llega antes de que los turrones aprieten? Mientras tanto el análisis interesante para mi no será observar a Grimau, sino a los que lo observan a él, más desde lejos que desde cerca. Y a los jugadores que tendrán que observar las normas que proponga el nuevo entrenador. Desde la segunda acepción del verbo, guardarlas y cumplirlas.