Un problema físico y de rotación en el Real Madrid de Chus Mateo
Tavares y Yabusele tienen una sobrecarga de minutos ante la falta de apuesta del técnico por la segunda unidad. La gestión del banquillo hace aguas a nivel de juego interior.

Hay quien dice que a perro flaco todo se le vuelven pulgas. Y quizá esa sea la visión que tiene ahora mismo Chus Mateo de lo que le está ocurriendo al Real Madrid. Cuando ayer, tras perder el Clásico ante el Barça (97-82), salió a rueda de prensa y aseguró: "El aspecto físico lo hemos notado. (...) Tenemos que recuperar la energía de ciertos jugadores y organizarnos mejor con la gente que nos falta dentro". Y la realidad es que el Real Madrid fue una maraña de desajustes que desgastó a sus jugadores interiores y que no supo reponerse de los reveses del partido, algo a lo que debía de haberse puesto solución, precisamente, desde el banquillo.
La baja de Vincent Poirier, que hace diez días fue operado de apendicitis, ha sido el primer revés de los blancos. Edy Tavares mantiene una carga de minutos importante y necesita descansar. Más cuando ya empiezan los playoffs de la Euroliga y la recta final de la temporada regular de Liga Endesa. Sin embargo, que el segundo pívot del Real Madrid esté fuera de combate, deja el puesto de 5 sin suplente. Y ahí la solución pasaba por Cornelie.
El ala-pívot francés debería caer, de forma natural, al 5 por dos motivos: por el tipo de juego que tiene -rápido en ataque y sin miedo a la penetración- y porque Yabusele es un 4 natural al que conviene mantener en esa posición por todo lo que aporta.
Además, con Randolph ya recuperado y con N'Diaye disponible, la posición de ala-pívot cuenta con recambios para poder dar descanso a un Yabusele que, al igual que Tavares, acumula una carga de minutos importante. A ellos, además, hay que sumar a Gabriel Deck, pues el alero argentino ha caído de forma reiterativa al puesto de 4 cuando también ha estado, por ejemplo, Dzanan Musa en pista jugando de 3, y ha desempeñado un buen papel. Sin embargo, todo cambió de cara al Clásico. Donde las rotaciones naturales brillaron por su ausencia y eso hizo que el físico acabase pasando una factura imposible de pagar.

La mañana del domingo se confirmó la baja de Deck. El alero tuvo unas molestias durante el entrenamiento del sábado y, aunque se pensaba que llegaba bien al partido y que podría jugar, según indicó el propio Chus Mateo, no fue así. Dos bajas, de este modo, al juego interior de un Real Madrid que, pese a ello, tenía recambios… O eso se pensaba. Porque la realidad es que brillaron por su ausencia.
Al igual que ya le ha ocurrido en otras ocasiones cuando el equipo acusaba la falta de un base, Chus Mateo comenzó a probar cuando el partido necesitaba contundencia interior. Tavares se cargó de faltas demasiado pronto. Y eso hizo que no pudiera mostrar esa intimidación que le caracteriza. Sin embargo, Cornelie seguía en el banquillo… sin levantarse. Ni siquiera cuando el pívot caboverdiano fue eliminado con cinco faltas a falta de más de cinco minutos. O bueno, ahí sí hizo el amago de levantarse y Chus Mateo lo frenó. Su apuesta fue pasar a Yabusele al 5 y dejar a Abalde de 4. Algo que sorprendió a propios y a ajenos. Más que nada porque el ala-pívot no obtuvo apenas descanso: jugó 37:34 minutos.

La defensa del Madrid comenzó a hacer aguas por todos sitios y pidió a gritos un cambio que nunca llegó. La pizarra de Mateo continuó con un dibujo inconexo, Cornelie se mantuvo en el banquillo y Randolph no saltó a la cancha en ningún momento. Por no hablar de que N'Diaye ni siquiera fue llamado. "Dentro ahora mismo estamos siendo muy blandos y reboteando muy mal", dijo Mateo en rueda de prensa, pero lo cierto es que no hubo una apuesta real para tratar de revertirlo porque las rotaciones 'naturales' nunca llegaron y eso se notó. El Real Madrid no pudo equipararse a un Barça que leyó a la perfección todo eso. Y no es la primera vez que le ocurre. Porque si a la ausencia de recambios -o de apostar por ellos- se le suma el desgaste físico de los que se cargan de minutos, el nivel no puede mantenerse.
Ahora que arrancan los playoffs de Euroliga, los blancos tienen que mejorar en este aspecto y gestionar de otra forma un banquillo que tiene las piezas necesarias a falta de que puedan encajarse y formar el puzle necesario para evitar situaciones como la de ayer.