Roger Grimau carga contra el arbitraje por los contactos y las faltas ante el Real Madrid: "¿Es una acción normal empujar? Porque no es antideportiva"
El entrenador del Barça se queja de la diferencia del criterio arbitral entre uno y otro equipo.

El Barça tenía que mostrar otro carácter y sobre todo actitud frente al Real Madrid. Y lo hizo. Sin embargo, a nivel defensivo no logró ajustarse lo suficiente (104-98) para que los blancos no le hicieran daño. Y los 104 puntos encajados hablan por sí solos. Eso sí, de lo que Roger Grimau se quejó en rueda de prensa no fue como tal de los desajustes defensivos... sino del arbitraje. Y es que el técnico se aferró a la diferencia de tiros libres entre uno y otro equipo (los blancos tiraron 11 más) para criticar que mientras que su equipo sí que era sancionado por lo que él llama "contactillos", el Real Madrid no.
"Los medio contactillos a nosotros no nos sirven, no conseguimos cobrar faltas de ahí y nosotros sí que recibimos muchas faltas de esto. En ese momento creo que es bueno ser valiente para esos contactos, estoy convencido de que algún día nos cobraremos alguna falta de esto", aseguró el técnico, que también criticó la acción de Edy Tavares contra Jan Vesely en la que todo el banquillo culé saltó a protestar.
En una pugna con el caboverdiano, el pívot culé acabó por el suelo por lo que a ojos del técnico fue "un empujón". Si bien, los árbitros no pitaron falta antideportiva, pese al challenge pedido por el técnico, y esto generó las protestas del banquillo azulgrana y del propio Grimau en rueda de prensa. Y es que tras recriminar esa diferencia de criterio arbitral a la hora de sancionar los contactos aseguró que "un empujón debe ser normal".
"Es una acción normal empujar... porque no es antideportiva. No lo sé. Es la explicación. Pero no lo he visto. Si me preguntas, te contesto y a lo mejor me tenía que callar, pero a mí me lo ha parecido. A lo mejor la jugada ha ido muy rápido y no me he dado cuenta... No sé, no tengo ni idea", indicó el técnico.
De este modo, Grimau mostró su enfado con el arbitraje en el WiZink Center, de donde el Barça sale con un 2-0 que buscará igualar en el Palau o, de lo contrario, dirán adiós a la temporada yéndose de vacío: sin ningún título.