Las sensaciones del Barça tras los Clásicos dejan tocado a Roger Grimau y el club ya busca sustituto
Hay varios nombres que cogen fuerza en la órbita culé para hacerse cargo del equipo la próxima temporada, entre ellos, el de Xavi Pascual.

La "apuesta férrea" por Roger Grimau cada vez parece más oxidada. Pese a que el Barça ha aguantado toda la temporada y refrendado al técnico incluso en sus horas más bajas, la recta final de temporada está pesando demasiado dentro del club culé. Y si durante la temporada se había mirado hacia la plantilla, ahora los focos de la cúpula ya sí que apuntan hacia el banquillo. Tanto es así que hace varias semanas que el Barça ya sondea el mercado en busca de una nueva cara que se ocupe del banquillo la próxima temporada. Y la realidad es que lo que está ocurriendo en esta serie de semifinales de los playoffs de la Liga Endesa ante el Real Madrid aumenta los argumentos para ello. De hecho, ya hay algún que otro nombre que suena con fuerza en la órbita azulgrana, entre ellos, el de Xavi Pascual.
La llegada de Roger Grimau al banquillo del Barça el pasado verano fue una apuesta total del director general de la sección de baloncesto, Juan Carlos Navarro, el máximo responsable de la misma, Josep Cubells, y del director deportivo, Mario Bruno Fernández (todos ellos presentes y con caras largas este viernes en el WiZink Center), que contó, cómo no, con el respaldo del presidente culé, Joan Laporta. Y el motivo era sencillo: el club quería acabar con la llamada 'era Jasikevicius', quería apostar por alguien de la casa… y quería ahorrar. Así es como se forjó la candidatura de Roger Grimau para asumir el banquillo. Una apuesta arriesgada, ya que no contaba con experiencia en la élite como primer entrenador, pero cuyo riesgo estuvieron dispuestos a correr.
De hecho, la entonces ideología culé era sencilla: entrenador de la casa y nacional + bloque español en la plantilla = proyecto con acento nacional para aspirar a todos los títulos. Algo similar a lo que ya había hecho el Real Madrid antes y también ahora con la apuesta por Chus Mateo. Si bien, al Barça le salió cruz. Desde principios de temporada se vio que el equipo no terminaba de engranarse y aunque en un principio se mantuvo la cautela -era una plantilla prácticamente nueva con técnico nuevo- con el paso de los meses la situación no mejoró.
Un año complicado y una recta final de temporada con aún más dudas
Grimau pasó a estar muy pronto en el centro de la diana por parte de la afición, sobre todo por su carácter. Y es que de tener un técnico con temperamento como Saras Jasikevicius, habían pasado a tener otro mucho más calmado y pausado tanto de puertas hacia adentro, como hacia afuera. Algo que a ojos del aficionado culé se interpretó como "blando". Si eso se suma a que en numerosas ocasiones la plantilla sufre apagones que la sacan de los partidos y el técnico no logra reengancharla… Pues todo se acentúa. Y si esto ocurre en partidos clave y en una recta final de temporada en la que está todo en juego… Más aún.
Porque lo cierto es que al Barça le ocurrió contra Olympiacos, en ese quinto partido que lo dejó sin Final Four en la Euroliga, pero también en ese cuarto duelo en el que la derrota fue apabullante. Y de nuevo, la historia se ha repetido en los dos primeros partidos de las semifinales de los playoffs ante el Real Madrid.
En el primer duelo, la "falta de actitud", como reconocieron varios jugadores como Parra, Abrines o Ricky Rubio, fue la tónica general. Y Grimau no fue capaz de encontrar las herramientas para solucionarlo. Es más, en la rueda de prensa tras ese partido el propio técnico asumió su parte de culpa y aseguró que estaba "jodido" por lo ocurrido. ¿El problema? Que ya son muchas las ocasiones en las que el técnico ha empleado justo esta palabra para describir su sentir esta temporada y que en el segundo partido tampoco fue capaz de hallar la tecla para mantener la solidez defensiva de los suyos. Y, además, se añade a ello que las sensaciones con las que el Barça ha salido de Madrid, en general, no son buenas.
Si todo esto se junta al runrún que ha habido (y hay) en torno a Willy Hernangómez, el fichaje más caro que se anunció como estrella, pero que no ha terminado ejerciendo como tal, al poco uso de Darío Brizuela, sobre todo en momentos en los que el Barça necesitaba de un jugador que probase suerte desde el tiro exterior, o de Joel Parra… Todo se incrementa. Y es que si algo ha dejado claro Grimau es que es de ideas fijas: si opta por una serie de jugadores, va con ellos hasta el final, aunque tenga a otros en el banquillo para probar suerte (se ha visto ahora con Rokas Jokubaitis, por ejemplo). Y no le está funcionando.
Pascual, a la cabeza de la carrera por el banquillo
Todo ello ha provocado que la confianza de la directiva culé vaya desgastándose. Y lo ocurrido estos dos partidos en Madrid, tras los que se le ha puesto totalmente cuesta arriba la eliminatoria -necesita ganar tres duelos consecutivos y, a tenor de lo visto del equipo, parece bastante improbable-, refuerzan la idea de buscarle sustituto de cara a la próxima temporada. Algo para lo que el Barça ya sondea el mercado y donde aparecen varios nombres.
El primero y el que parece que a día de hoy cobra más fuerza es el de Xavi Pascual. El técnico se despidió hace unos días del que hasta ahora había sido su equipo en la liga rusa, por lo que ha quedado libre y desde hace tiempo que es una opción más que apetecible para el club azulgrana. Otro de los nombres que también sobrevoló las oficinas culés fue el de Dimitris Itoudis, el técnico griego que fue destituido en diciembre del banquillo del Fenerbahçe -y cuyo sustituto fue, precisamente, Jasikevicius- y que desde entonces también está en el mercado.
¿Y cuál es el hándicap? Pues el mismo que reforzó la apuesta por Grimau: el dinero. El Barça, cuyas cuentas no son boyantes, tiene claro que no quiere hacer un gran desembolso económico que le suponga tener que reducir a nivel económico por otros lados. Por lo que habrá que ver finalmente qué sucede, aunque, dadas las circunstancias, quizá ni las tres victorias consecutivas que necesitan para estar en la final sean suficientes para salvar a Grimau.