La suerte también juega: el 'annus horribilis' de Real Betis y Fuenlabrada

Suerte. "Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual". Esa es la primera acepción del término que da la Real Academia Española de la Lengua. Ahora que ha vuelto la Alonsomanía, creo que el símil con el automovilismo tiene mucho de explicativo con el baloncesto. El inicio de cada temporada para los equipos de baloncesto es como la parrilla de salida de la Fórmula 1. Cada equipo parte de una posición, pero todos salen desde cero. Unos con más carga (más jugadores), otros con menos, unos con más pretemporada y mejor engrasados, unos con mejores coches (equipos y presupuestos) que otros…
Los equipos parten como los coches, con diferentes reglajes, diferentes ajustes. Y evidentemente, para iniciar la temporada, hacen diferentes apuestas. La del colista, el Carplus Fuenlabrada, pasó por replicar un dúo que había funcionado durante las temporadas 2019-20 y 2020-21 en el Morabanc Andorra: Clevin Hannah y Jeremy Senglin. Junto a ellos, mantener el tándem serbio Novak-Ristic y a partir de ahí completar el roster. El base, de los máximos asistentes en la Liga Endesa el pasado curso, y el pívot, a más en un equipo en el que por fin había logrado la solidez que no había tenido anteriormente en su carrera con tanto cambio de equipo.
Pero las apuestas, aunque a veces sean de jugadores contrastados y experimentados en la competición, fallan. Porque esto no es ciencia y al final los equipos están compuestos por personas. Hannah, con más de 200 partidos ACB, jugaba sólo una vuelta en la que se quedaba en 6,6 puntos, 2,4 asistencias y un 31,7%. Unos meses antes, en el equipo del Principado, más del doble de anotación con 12,2 tantos y de triples: ¡2,4 por partido con un 46,8%!, siendo el cuarto mejor en tiros de tres y porcentaje de la competición. En sus 17 partidos en el club madrileño, fuera del Top 50 en ambos registros.
Junto a ellos, un Lasan Kromah que venía de vivir una situación similar de lucha por la permanencia en Francia en las filas del Fos siendo el segundo máximo anotador de la competición con 18 puntos por partido. Y que ha tenido claroscuros en su temporada.
Dos momentos pivotantes en Fuenlabrada
Los dos momentos pivotantes de la temporada llegaron en noviembre y diciembre. Porque les obligaron a iniciar una reconstrucción en un mercado cada vez más difícil y, sobre todo, para un equipo modesto. Y siguiendo con el ejemplo automovilístico, hay que ir a las paradas, a cambiar cosas, a ajustarlo. Pero ahí ya suele haber coches, equipos, que tienen ventaja en carrera mientras tú pierdes tiempo en boxes…
El primero, la lesión de Bassala Bagayoko tras sufrir una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla derecha. Pese a ser canterano, su incidencia en el juego del equipo madrileño con su energía en pista, capital: su arranque, en el Top 10 de influencia de toda la Liga (el +/- del equipo con él en pista menos el +/- sin él en pista a 40 minutos).
El segundo, ese 28 de diciembre. Y no era una inocentada.La salida de Dusan Ristic rumbo al Galatasaray. No es la primera ni la última vez que los jugadores tienen cláusulas de salida en sus contratos. En ocasiones se ejecutan, en otras, no. Pero sin ella, el pívot no habría jugado esta temporada en Fuenlabrada. Su salida creo que también tuvo incidencia en Novak, que también tenía la posibilidad de dejar el club madrileño, pero esto no se produjo y por las imágenes que hemos visto en el Fernando Martín creo que esa no salida se ha convertido en frustración.
A partir de ahí, a intentar aprovechar la presencia de jugadores ya en nuestro país como Prince Ali y Jordan Caroline. Pero pronto parece que se contagiaron del desanimo colectivo en un equipo en el que en muchas jornadas el mejor volvió a ser un joven por el que apostaron también para estar en el primer equipo como Juan Fernández.
Y por otro lado, a tratar de encontrar un base para tapar la salida de Hannah y un pívot para la de Ristic, las dos posiciones claves (1-5) a la hora de construir una plantilla. Para el base, aparece la oportunidad de un prospect como el francés Hugo Besson, escogido por los Pacers y traspasado a los Bucks y que juega en el mismo equipo que Wembayama. Plena disposición a venir. Pero un golpe en la cadera ese mismo 9 de enero en el partido frente al ASVEL cambia los planes: sigue, a día de hoy, en el dique seco por lesión.
Para el pívot, Willie Reed. Tras diez meses sin jugar por una lesión de rodilla en el Buducnost de Eurocup, llega completamente recuperado un jugador con experiencia al alto nivel en el baloncesto europeo y más de 150 partidos en la NBA. Una dolencia de otra índole le impide debutar. A perro flaco todo son pulgas. O la Ley de Murphy. Lo que ustedes quieran.
Y todo ello, en una espiral de dieciocho derrotas consecutivas que aprieta el zapato para sumar un triunfo liberador que cambie la dinámica a nueve jornadas del final de Liga con, eso sí la llegada de un Keanu Pinder que ha sumado desde el primer día y ha caído de pie.
El caso del Real Betis
No es muy distinto el caso del Real Betis Baloncesto, penúltimo clasificado. Analizábamos hace no mucho tiempo del equipo verdiblanco en el artículo titulado De roles, química, dinámicas… y oportunidades.
Y es que pese a la salida de Shannon Evansconsiguieron reconstruirse demostrando todo su potencial en la victoria de la jornada 21ª en la pista del Breogán imponiéndose tras dos prórrogas (114-115) mostrando resiliencia. Pero como dice el refrán, la buena ventura, poco dura.
Porque en ese mismo partido BJ Johnson, clave en la salvación el curso anterior y máximo anotador del equipo en el choque con 22 puntos y un promedio de 12,6 en los últimos cinco choques, caía lesionado con una rotura de grado II de la unión miofascial del aductor del muslo izquierdo. Pero el periplo de lesiones no había hecho nada más que empezar.
La semana siguiente, de vuelta en San Pablo, Pepe Pozas, que había asumido el relevo con maestría en la dirección del exbase estrella ya taronja dando 4,6 asistencias en cinco partidos en los que promediaba 24 minutos y medio caía lesionado hasta final de temporada por una rotura total del tendón rotuliano de la rodilla derecha. Al menos, siete meses de baja. A recolocar a Montero en posición de director de juego, sin serlo, para ayudar a Gray.

"Lo de esta temporada con las lesiones es increíble", decía Luis Casimiro. Y razón no le falta. Todo ello con un partido marcado en rojo por la salvación como el del Baxi Manresa una semana después en el Nou Congost… Pero no era el último sobresalto para afrontar el choque: Gerun no viajaría al Bages por una lumbalgia que se ha extendido ya durante tres partidos.
El ucraniano es el segundo mejor reboteador de la Liga Endesa (6,9) y mejor reboteador ofensivo (3,5) además de aportar 8,8 puntos de promedio. En una posición ya debilitada porque, Luke Fischer, refuerzo interior, cayó lesionado tras sólo jugar dos partidos al romperse un dedo a mitad de enero y Pasecniks no dar el paso adelante esperado. Vivir para ver.
Acabarían perdiendo el choque ante el equipo de Pedro Martínez y, además, el average (91-84) de cara a posibles empates pese al mejor partido de Gray, el esfuerzo de Montero y la vuelta de un Tyson que siempre suma desde su llegada a la capital hispalense. Los verdiblancos tendrán que volver a apelar a un nuevo gran rush final en las últimas nueve jornadas de la temporada para intentar la salvación.