VALENCIA BASKET 99 - REAL MADRID 93

El vendaval triplista de Valencia Basket arrebata el liderato al Real Madrid y se lo entrega a Unicaja

Chris Jones sentenció tras un día inolvidable de los locales desde el 6,75. La posible lesión grave de Deck enmudeció a los blancos.

Deck y Claver, en el partido entre Real Madrid y Valencia Basket./EFE
Deck y Claver, en el partido entre Real Madrid y Valencia Basket. EFE
Jonás Pérez

Jonás Pérez

El Valencia Basket ha dado un golpe en la mesa para llevarse el factor campo en playoff y, sobre todo en la lucha por el liderato, recién perdido por el Real Madrid de baloncesto. Un Madrid que remó, remó y remó hasta acabar cediendo ante un mareante acierto desde el triple de los locales: ¡15 de 21! Gran culpa tuvieron Justin Anderson y Chris Jones, con cuatro por cabeza. El base sentenció al final, quizás cuando los de Chus Mateo no se lograban quitar de la cabeza una posible lesión grave de Gaby Deck. Lo que fue el partido, un cierre de fiesta tras una jornada espectacular, en la que las calculadoras se incluyen en el precio de la entrada y llegan a cada butaca del pabellón.

¡Cómo está la ACB! Valencia Basket y Real Madrid llegaban al partido sin margen de error. Los locales, en busca del factor campo en playoff; los blancos, pretendiendo amarrar un liderato que el Unicaja pelea con una voracidad aterradora, incluso conquistando el Palau Blaugrana. Aun así, decidieron pactar un recital de baloncesto, con mucho más ataque que defensa en los compases iniciales.

Chus Mateo sorprendió con Llull y Hezonja en el quinteto, dos poco habituales. Y el '23' lo quiso aprovechar con once puntos y dos triples consecutivos en esos trances en los que el balón entra antes de que salga de sus manos. Será que le trae buenos recuerdos La Fonteta, donde logró la mandarina por excelencia de su carrera. Valencia respondía con Chris Jones, pletórico, con la misma puntuación que su rival pero tres minutos menos. Y con Inglis, todo un revulsivo desde el banquillo. Como Deck, un tiburón en la pintura.

Tras el regalo a los aficionados (28-27), tocaba apretar y flexionar las piernas. El mejor escenario para el predominio del baloncesto de Ojeleye, que justo esta semana ha firmado una renovación que no ha agradado en exceso a los gigantes del baloncesto europeo o, incluso, en la NBA. Un jugador total para el proyecto que confirma que la intención de Valencia es asentarse en la élite.

Justo en la semana en la que Tavares fue coronado como mejor defensor de la temporada en ACB, Poirier mostró de nuevo que la defensa de la pintura de los de Chus Mateo es cosa de dos y que se alternan el reinado. Otro al que no se le da mal parar rivales es a Rudy Fernández, pese a su DNI y que su retirada esté próxima. Si además lo complementa con dos triples, poco más queda hablar.

Cae Deck y el Valencia sentencia desde el triple

Las rentas del primer cuarto dejaron un 47-49 al descanso que prometía emociones fuertes para el segundo tiempo. Justin Anderson se subió al carro, mientras el músculo de Ojeleye seguía marcando la pauta. Respondía Hezonja y un Musa que estaba desaparecido. El bosnio no admite un día de respiro. Curioso, por el giro de las tornas. Primer cuarto de fiesta ofensiva, segundo de broche defensivo y tercero de regreso a los inicios.

Y, cómo no, de vuelta al muro defensivo. Entre tanto, un gran susto con Gaby Deck de protagonista. La 'tortuga' se echó al suelo con un golpe en la rodilla y sus compañeros se quedaron en silencio sepulcral. Rápidamente los médicos saltaron a la cancha, mientras el argentino mantenía las manos sobre su rostro. Yabusele, de manera fortuita, le pisó al caer y a su compañero se le giró la rodilla. Se retiró, casi sin poder apoyar, ayudado por los médicos y recibiendo una ovación de La Fonteta.

Los blancos se quedaron en shock tras la caída de su compañero, aunque no les quedaba otra que rehacerse y lanzarse a por el triunfo. El incontestable acierto exterior de Valencia lo impidió a todas luces. Justin Anderson y Chris Jones firmaron un 4 de 5 en triples para un ¡15 de 21 del equipo! Este último, además, con un festival en los minutos finales para un porcentaje colectivo delirante, a la altura de una de las mayores exhibiciones de la temporada.