Jan Vesely, el rey de la media distancia que volvió a Europa para amar el baloncesto

Desde el 2001 no lograba un 3-0 el Barça frente al Real Madrid en una final de Liga Endesa. En aquel momento, un Pau Gasol dominador, comentarista en esta final en los micrófonos de Movistar+, coronaba a los blaugranas antes de irse a la NBA. Uno de los jugadores más determinantes ha sido Jan Vesely. He oído a lo largo de la final muchas veces la palabra Factor X para referirse a él, pero… ¿cómo puede serlo el segundo jugador más valorado de la Euroliga, MVP de la máxima competición europea en 2019 y que en tres ocasiones ha estado en el Mejor Quinteto?
"Estar juntos, jugar juntos, luchar juntos. Es una victoria de equipo", decía el checo a la finalización del tercer partido. Mirotic, como estilete y referente ofensivo con sus 17,7 puntos por partido y 1,33 puntos por posesión, se llevaba el MVP Movistar. En un momento difícil, que explotaba justo antes de la final, el hispano-montenegrino se ha visto totalmente respaldado por sus compañeros dentro y fuera de la pista.
Y es que, a nivel de vestuario, estas cosas unen. En lo ofensivo, seis jugadores por encima de los ocho puntos de promedio en los tres partidos de la serie. A nivel defensivo, una imagen vale más que mil palabras:

Vesely fue uno de los jóvenes más prometedores de la generación del 1990. De madre jugadora de voleibol y de padre jugador de baloncesto, fue criado en el Partizan bajo la tutoría de Dusko Vujosevic, al que considera como "mi segundo padre en muchos aspectos de la vida". Borraba su nombre del Draft de 2010 poco tiempo antes de que el equipo serbio jugara la Final Four en cuya semifinal ante el Olympiacos, prórroga incluida, sumaba 13 puntos, 10 rebotes y 22 de valoración.
Así, en la edición de 2011, era escogido en sexta posición por los Wizards, dando el salto a la NBA aquella misma temporada. 162 partidos entre Washington y Denver en tres temporadas. La experiencia no fue muy satisfactoria, por lo que el Fenerbahçe conseguía devolverle a Europa.
Pasado un tiempo en el club turco, el pívot se confesaba en su televisión: "Cuando volví al Fenerbahçe hace cuatro años tuve que aprender a amar el baloncesto otra vez porque creo que, para ser honestos, en los tres que estuve en la NBA no amé el baloncesto. La NBA no es un parte feliz en mi vida".
La falta de confianza se apoderó de él. Y se reflejaba en los tiros libres. Su compañero A.J. Price reconocía en una de las entrevistas de final de temporada 2012-13 que a Vesely "no le gusta ir a la línea de tiros libres, porque todo el mundo está mirando. Es una cuestión de confianza, por lo que sabes exactamente cuál es el problema. Sin embargo, va a encontrarlo, depende de él encontrarlo".
"No era por los porcentajes de tiro. Sí, tuve una temporada en la que llegué a promediar sólo un 20% en los tiros libres, pero no era por eso. Fue un tema mental", reconocía.
De vuelta a Europa, reinó en el Fenerbahçe. Allí permaneció durante ocho temporadas, de 2014 a 2022, siendo uno de los jugadores más queridos de la afición y coronándose campeón de la Euroliga en 2017.
El pasado verano tomaba una de las decisiones "más difíciles". Y es que Vesely, "quería probar algo nuevo, obtener nueva energía y salir de mi zona de confort. Fui muy feliz en el Fenerbahçe y en Estambul, era mi segunda casa, y cada verano tenía muchas ganas de volver a casa, a Estambul. Pero creo que para mi carrera quería probar algo nuevo y luchar por más títulos de la Euroliga".
Pero el 12 de mayo, el Barça jugaba frente al Obradoiro en ACB. Vesely se tenía que retirar a las primeras de cambio pese a haber salido en el quinteto titular. Directamente al vestuario. A una semana de la Final Four, se sembraba la duda de la participación del que había sido hombre clave del barrido en el playoff al Zalgiris por 3-0: 14,7 puntos, 4 rebotes, 1,3 asistencias y 1,3 robos en menos de 22 minutos de juego.
"Informamos que Jan Vesely, con un dolor lumbar agudo, es baja para lo que queda de partido ante Obradoiro. Su evolución marcará la disponibilidad para los próximos partidos", informaba el Barça. 'Casi no puede levantarse de la cama', me decían en petit comité los días siguientes con las alarmas encendidas al ser uno de los pocos jugadores de la plantilla blaugrana junto a Kalinic en saber lo que es ganar la Euroliga.
En la semifinal frente al Real Madrid, lastrado por esos problemas físicos, se cargaba de faltas rápidamente, en el primer cuarto. Las dos, en ataque: la primera, en un bloqueo sobre Nigel Williams-Goss, y la segunda, en una pugna con Tavares. En apenas un minuto. Le costó coger el ritmo de partido jugando 13 minutos y el pívot caboverdiano ejerció su dominación-tiranía en el poste con 20 puntos y 15 rebotes para 39 de valoración.
Con esa espina clavada, Vesely se ha desquitado en la final de la Liga Endesa. El Barça ha hecho bueno el dicho de que la mejor defensa es un buen ataque. Y los pívots blaugranas han hecho la vida más difícil a Tavares gracias a sus cualidades ofensivas. Si en el primer partido el 4 de 6 en triples de Sanli hizo la vida imposible al gigante de Maio, en los dos siguientes ha sido el checo el que ha sacado al gigante de Maio y a Poirier de su zona de confort.
En la primera mitad del segundo partido, 15 puntos coronados con un triple, su primer y único de la temporada, sobre la bocina del descanso para el 45-41. En el tercero, como visitante en el WiZink Center, sofocando cualquier conato de remontada vivido en propias carnes esta misma temporada, con 15 de sus 19 puntos en la segunda mitad y 9 de ellos en el último cuarto.
"Mi juego ha ido cambiando, ahora creo que soy un jugador más inteligente en la cancha", decía a su llegada al Barça. Los problemas en la rodilla, que le hicieron perderse la Copa del Mundo de 2019, han condicionado su juego pero ha crecido en lectura y aprovechamiento de los espacios.
Recuerdo, iniciado el último cuarto, una lucha por el rebote ofensivo de hasta tres jugadores del Barça. Se lo queda Kalinic. Vesely vuelve sobre sus pasos hasta la línea de tiros libres para dar oxígeno al serbio y encontrar una ventaja. Tavares se queda en el dos contra uno en poste bajo y no le da tiempo a recuperar por lo que el checo lanza y anota. Una y otra vez castigó desde la línea del 4,60 al Madrid, donde tiene puesta una cruz en el suelo, quedándose abierto después del bloqueo directo en el pick and roll.
"Es como un base que puede hacer de todo en la pista. Siempre va uno o dos pasos por delante", decía Saras sobre él en el transcurso de la temporada. Y es así. Interpreta lo que va a suceder ayudado de su compañero de fatigas en la Selección de la República Checa Tomas Satoransky, con el que se entiende con sólo mirarse.
En un tiempo en el que la media distancia no está de moda, él es un martillo pilón desde ahí, el rey del in-between que dirían los americanos. Para muestra, su carta de tiro rondando el 70% desde el top key y con un 75 % un paso más adelante, pero también con producción desde las esquinas cortas y los codos.

"La clave es que todo el mundo entienda su rol", decía al principio de temporada Vesely. Y el Barça ha conseguido, en el momento justo, y tras levantarse del palo de la Final Four como reconocía Jasikevicius, demostrar su mejor nivel a tiempo para levantar el trofeo de campeón de Liga. Enhorabuena.