La (triste) realidad del baloncesto femenino

El otro día hablaba con un compañero sobre la Copa de la Reina. Él, que estuvo en Zaragoza de miércoles a domingo y vivió in situ tanto el torneo como la Minicopa Endesa, me decía lo siguiente: "Que el éxito de la Copa no tape las realidades que aún sigue habiendo y todo lo que falta por hacer". No le faltaba razón. Ayer, sólo tres días después de la final de Copa, llegaba la primera hostia de realidad que nos hacía a todos volver a situarnos. El baloncesto femenino todavía deja mucho que desear. No por calidad, talento o disfrute, sino por la falta de una profesionalización que avanza, pero no llega. "Hay problemas que se siguen tapando y que el convenio colectivo no solventará", me decía este. Y, aunque espero que en su día se equivoque, lo cierto es que solo una hora después de esa conversación, Vega Gimeno, capitana de Casademont Zaragoza y vocal de la Asociación de Jugadoras, ponía de manifiesto todo a lo que se refería.
El flamante campeón de la Copa de la Reina, solo tres días después de conseguir el título, tenía cita -al igual que el resto de equipos- en Liga Femenina Endesa. Choca, la verdad, que siendo la misma entidad la que organiza Copa y Liga, apenas dé algo de descanso a esos ocho equipos que han disputado el torneo. Pero bueno, eso ahora mismo casi que viene a ser lo de menos. A lo que iba, Casademont Zaragoza tenía compromiso liguero ante un Clarinos Tenerife ya sin opciones de salvarse, que dejó mucho que desear y que evidenció la realidad del problema que nos atañe.
Las de Carlos Cantero arrollaron a su rival. Basta con ver el resultado, 47-72, para certificarlo. Y quizá esa fue la mayor muestra de respeto que pudieron dar sobre la cancha a un club ya descendido, que ha demostrado no estar a la altura de la competición. Porque sí, la élite es muy difícil y cuesta mucho mantenerla, pero hay unos mínimos que se deben cumplir y que brillaron por su ausencia. "Estoy bastante disgustada. No con el ambiente, la gente no tiene la culpa. Pero sí con todo lo del partido. Me parece una vergüenza", reconocía Gimeno al término del encuentro en los micrófonos de Aragón Televisión en el inicio de una reflexión que merece la pena escuchar… o leer.
🎥🎥 #CasademontZaragoza || Estas han sido las palabras de Vega Gimeno tras la victoria de esta noche pic.twitter.com/c6RXR2Z2LT
— Aragón Deporte (@ardeportes) April 5, 2023
"Me parece una vergüenza que un equipo de esta liga, que queremos que sea profesional, venga a jugar con 3 o 4 sénior y llamen a 7 u 8 júnior porque las jugadoras no cobran. Me parece una vergüenza. No debería tener cabida en esta liga", proseguía. Y sí, la realidad es que Tenerife se presentó con apenas seis jugadoras sénior.
"El pabellón estaba sucio, la pista estaba sucia, los balones no botaban, el altavoz de Davinia en el vestuario funciona mejor que estos. Son muchas circunstancias que no están a la altura de esta liga. Como jugadora, me duele mucho. Todo el respeto hacia las jugadoras de Tenerife que han dado la cara. Han hecho un buen partido y han estado muy serias. Hemos respetado al rival como siempre hacemos. Me sabe mal por ellas. Las jugadoras este tipo de situaciones deberían denunciarlas. Este tipo de situaciones no deberían tener cabida en nuestra liga", sentenciaba. Más alto quizá pueda decirse, pero más claro no.
¿Por qué se ha permitido disputar un partido en estas circunstancias? ¿Qué sigue fallando? La primera pregunta me limitaré a dejarla en el aire. La segunda, a que cada cual la responda como considere. Pero sí que me aventuro a decir una cosa: no se puede venir de celebrar el éxito de una Copa, de demostrar que si las cosas se hacen bien y se apuesta por ello, estas funcionan, y pasar a encontrarte con un partido deficitario en todos los sentidos. Más que nada porque, entonces, ¿cuál es realmente la realidad del baloncesto femenino? Que cada cual saque sus propias conclusiones.