Costa de Marfil: los elefantes llegan sin el líder de la manada

Después de Canadá, Costa de Marfil fue la segunda selección en llegar a Yakarta para afrontar este el que será su quinto Mundial tras participar en los de 1982, 1986, 2010 y 2019. En él buscarán ampliar su bagaje de victorias tras lograr una única en 20 partidos disputados: frente a Puerto Rico por 88 a 79 en 2010.
Pese a lograr diez triunfos en los doce partidos de la ventana clasificatoria, acabando líderes del grupo E con un balance de 8-2, y llegar hasta la final del pasado Afrobasket, dónde cayeron ante Túnez por 78 a 75 siendo subcampeones, no desembarcan en la capital de Indonesia con buenas noticias.
Y es que lo hacen sin ninguno de sus jugadores nacionalizados que fueron importantes en estos hitos como Alex Poythress, nuevo fichaje del Milán pero aún convaleciente de sus problemas de muñeca surgidos por una lesión en el Maccabi, y el baskonista Matt Costello, tercer jugador más valorado del Afrobasket por detrás de Tavares y el NBA Gorgui Dieng. Estas bajas condicionan su juego interior en primer lugar donde no cuentan con un pívot dominador pese a ser la selección de los Elefantes.
Así, Amadou Sidibé ha sido en los últimos partidos de la preparación el cinco titular utilizado por el técnico Dejan Prokic. Con experiencia en nuestro país en Alicante, donde vivió su año rookie como profesional en la LEB Plata en la 2017-18, en la 2019-20 retornó a España para jugar la LEB Oro con el Melilla Baloncesto, incorporándose esta temporada en enero de 2023 al ICG Força Lleida procedente del Peñarol argentino. Su recambio suele ser Patrick Tape, que esta temporada ha jugado en los Caledonia Gladiators de la Liga Británica, un grande finalizador a través de las continuaciones tras pick and roll, balones doblados y rebote. A ellos suele acompañarles en la posición de ala-pívot el capitán Cédric Bah.
Su plantilla está formada por muchos jugadores que compatibilizan los puestos de 3 y de 4, como Vafessa Fofana, que cumplirá su quinta temporada consecutiva en la primera división francesa y es probablemente el jugador de mayor pedigrí del roster, o Jean Philippe Dally, y que pueden hacer un poco de todo; y por muchos combos que alternan las posiciones de 1 y de 2.
Esa serie de interiores no puros les permite abrirse y jugar desde ahí para tirar o penetrar, siendo listos intentando jugar las ventajas. Tampoco tienen un base de galones salvo al veterano Souleyman Diabaté con 36 años recién cumplidos y dos Mundiales ya a sus espaldas (2010 y 2019).
No tener un cinco grande hace que puedan explotar correr todo el campo con los cinco jugadores buscando situaciones de superioridad en contraataque o en primeros segundos de posesión ya que en estático les cuesta más generar. Así, por ejemplo, en el amistoso contra Líbano anotaron 33 de sus 77 puntos en transición, o 19 de sus 91 frente a República Checa.
Irregulares en el tiro de tres puntos, el acierto o la falta del mismo les premia o condena de cara a tener opciones para llevarse los partidos. Ahí es donde tendrán que demostrar qué son capaces de hacer Bazoumana Kone, Maxence Dadiet, Nisre Zouzoua y el ex Palencia y Huesca Charles Abouo.
Con una buena capacidad atlética, a nivel defensivo juegan con mucha hambre, poniendo muchas manos y agresividad. Buscan evitar que los equipos se organicen y jueguen sistemas cambiando a diferentes tipos: zona press, marcar 55 para intentar saltar al trap a medio campo, zonas como caja y uno… Si consiguen forzar pérdidas de balón las rentabilizan en puntos tras pérdida corriendo.
En su preparación han sumado cinco victorias en nueve partidos: las dos primeras, en su stage Portugal en el torneo de Viana do Castelo frente al anfitrión (68-79) y República Checa (97-81), dos más en Abidjan frente a Guinea (73-67 y 73-70) y una frente al Líbano (67-77). Sus derrotas, en Portugal ante Jordania (71-74), dos partidos en Bosnia frente a Musa y compañía (95-77 y 109-81), y en el último choque, a puerta cerrada frente a Filipinas (85-62).