Irán, cualquier tiempo pasado fue mejor

La Selección española vuelve a cruzarse frente a un viejo conocido: Irán. China 2019, España 2014 (cuando ya me tocó escribir de ellos curiosamente para Gigantes)… Cuarta aparición consecutiva en un Mundial que puede poner punto y final a una era en el baloncesto iraní.
Habitual rival de las primeras fases, llega con el orgullo herido tras la derrota in extremis y con polémica ante Costa de Marfil: una falta a 6,3 segundos del final con 68 a 69 en el marcador mandaba a la línea de tiros libres a Solo Diabaté. Una técnica al entrenador iraní por las protestas engordaba los lanzamientos desde la línea del 4,60 y daba el histórico triunfo a los Elefantes (71-69).
Irán se ha presentado a esta Copa del Mundo en el ocaso de su generación dorada y con la gran novedad de la no convocatoria de Mohammad Jamshidi, miembro de la selección desde 2012 y clave en la clasificación para el Mundial promediando 16,2 puntos, 4,1 asistencias y 2,3 rebotes por partido con actuaciones memorables como los 32 puntos frente a Kazakhastan y los 41 ante Siria en la ventana de febrero de 2022.
Tampoco está Aaron Geramipoor, miembro del equipo de los Juegos Olímpicos de Tokio, ni Mohammad Hassanzadeh. Y es que cualquier tiempo pasado fue mejor: quintos en la FIBA Asia Cup del pasado año, atrás quedan los años gloriosos y las rivalidades con China por ganar los campeonatos asiáticos que conquistaron en 2007, 2009 y 2013, además de sendos bronces en 2015 y plata en 2017, y nombres como Hamed Afagh, Oshin Sahakian, Samad Nikhha Bahrami y Mehdi Kamrani.
Por si fuera poco, además de descabezar su especial conexión con Jamshidi, el 'Principe de Persia' Arsalan Kazemi arrastra problemas físicos. Alero gran reboteador y a campo abierto, es uno de los últimos vestigios de la gran generación iraní junto al escolta Yakhchali, tercer máximo anotador de la clasificación asiática para el Mundial con 19,1 puntos por partido y líder anotador de esta selección en el campeonato con 13 tantos por choque. Ambos, además, son de los pocos jugadores que tienen además de roce internacional a nivel de selecciones experiencia profesional fuera de su país.
Mención aparte requiere el mejor jugador iraní de toda la historia: Hamed Haddadi. Primer iraní en jugar en la NBA, compañero de Marc Gasol en los Grizzlies, ha completado en tiempo récord la recuperación de la rotura del tendón de Aquiles que se produjo el pasado enero para estar con la selección.
A sus 38 años y saliendo de la lesión, sólo queda disfrutar del que puede ser su último baile a nivel continental y cómo le honra su selección. Dosificado, no ha pasado de 20 minutos en ninguno de los dos partidos anteriores, sus 2,18 centímetros son un peligro en las facetas de rebote y protección de aro -tapones-. Además, conserva su gran lectura de juego para combinar pasando a sus compañeros.
Con cinco jugadores nacidos a partir del año 2000, la nueva generación iraní tendrá que ir cogiendo experiencia a nivel de selección además de apenas haber salido de su país para jugar a nivel de clubes. Entre estos nombres destaca el más joven de ellos, Mohammad Amini. Con tan sólo 18 años, ya ha debutado en Liga Francesa en las filas del Mónaco, habiendo destacado en el equipo Sub-21 y brillado el pasado verano en el FIBA Asia Sub-16 (segundo máximo anotador, quinto mejor reboteador y segundo mejor ladrón) y en el Sub-18 (tercer mejor anotador y segundo máximo reboteador). Exterior atlético, destaca por lo incisivo y rápido que es en las penetraciones.

A los mandos de la selección se encuentra el turco Hakan Demir, que fuera asistente de Ataman en Turquía el pasado Eurobasket y con dilatada carrera su país tanto de primero como de segundo. Así, comenzaron la preparación con un stage en el país otomano antes de volver a su país para iniciar una serie de giras para disputar amistosos: en Líbano con un par de derrotas ante los anfitriones (81-77 y 73-66), en Perm cayendo ante Rusia (72-59 y 71-57), en la Tbilisi Cup siendo derrotados en semifinales por Montenegro (81-66) y ganando la final de consolación ante Jordania (81-73) antes de disputar un partido a puerta cerrada frente a Georgia (derrota por 84 a 72) para cerrar con derrota en China ante Sudán del Sur (71-77) y triunfo ante Venezuela B en la prórroga (87-89).
Seguir creciendo en el juego, mantener el ritmo competitivo, dar minutos a los jugadores con menos minutos/oportunidades, reservar a los que puedan tener alguna restricción de minutos por estar tocados y evitar las lesiones, los objetivos de la Selección Española para este 'trámite'.