REAL MADRID 127 - DALLAS MAVERICKS 123

Campazzo y Yabusele tiñen de blanco la fiesta de Luka Doncic

Un gran final de partido de ambos dan al Real Madrid la victoria ante los Dallas Mavericks. Tercera vez que los blancos se imponen a un NBA.

Sergio Llull y Luka Doncic, mientras el base de los Mavs buscaba el aro. /EP
Sergio Llull y Luka Doncic, mientras el base de los Mavs buscaba el aro. EP
Noelia Gómez Mira

Noelia Gómez Mira

Hay partidos que hacen historia y otros que, simplemente, son históricos. Y quizá de eso último iba este Real Madrid - Dallas Mavericks. Una cita que trascendía lo deportivo -al más puro estilo NBA, por algo se jugó con las reglas de la competición de las tres letras-, pero que sirvió de escaparate para el mundo entero de algo que ya viene avistándose desde hacía tiempo: que el baloncesto europeo cada vez va a más y que esa supuesta línea que dividía el llamado basket FIBA del NBA cada vez es más fina. Porque el duelo se lo llevó el Real Madrid (127-123). Y el talento, ya lo deja claro temporada a temporada el protagonista de la historia de este partido. Un Luka Doncic que jugó poco, pero al que le bastaron cinco minutos para dejarlo todo claro.

Doncic, en rueda de prensa, sobre su noche en Madrid.NOELIA GÓMEZ MIRA

Primera bola que cogió, triple. Y ahí le salió esa sonrisa tan característica suya que, precisamente, unas horas antes definió al que le tocó encararse con él en el uno contra uno, Sergio Llull. "La mete y se va a defender como diciendo: la voy a meter y sigo porque es lo que hago", explicaba Llull horas antes. Y como si un deja vu se tratase, así mismo fue. Eso sí, al de Mahón tampoco le tembló la mano para encestar los mismos triples que el esloveno: tres en el primer cuarto y aplacar lo que podía ser un inicio de fiesta de los Mavs. Nada más lejos de la realidad.

El Real Madrid empezó mandando encomendado a la veda de los triples que abrió Llull y a la que se sumaron Hezonja y Rudy, mientras el Chacho comandaba (e inventaba) en la dirección del juego. Así, y con el WiZink metido en el partido para aplaudir (y disfrutar) como nunca, se cerró el primer cuarto con los de Chus Mateo dominando el marcador (38-37).

Y en el inicio del segundo cuarto, el guion apenas cambió pese a que Seth Curry tiró de los Mavs para empatar. Duró poco esa alegría porque los desajustes y lo bien que estuvieron Poirier y Llull -vaya conexiones entre ambos- dejaron esa posible remontada de los NBA en espejismo... Hasta el ecuador del segundo periodo. Ahí, apareció Hardaway Jr desde la línea de tres y los Mavs acabaron yéndose al descanso por delante gracias a un enorme parcial de 13-3 (65-71).

A los blancos les costó la vuelta a la cancha. Casi tanto como a la afición no ver a Doncic más en pista. Es lo que pasa cuando la estrella está tocado y esto solo es un amistoso de pretemporada. "No me han dejado jugar, me han permitido cinco minutos. He insistido, no puedo permitir que la gente no me vea. Voy a jugar un poco más despacio", explicó Doncic antes del partido en los micrófonos de Movistar. ¿El motivo? Una sobrecarga en el gemelo izquierdo que, de no haber sido Madrid, lo hubiera dejado sin siquiera vestirse de corto.

Luka Doncic, en el banquillo durante el partido.  EP
Luka Doncic, en el banquillo durante el partido. EP

"We want Luka back!" (en español: ¡queremos a Luka de vuelta!) se escuchó durante el tercer cuarto gritado desde la grada. Pero no, el reclamo no iba a cambiar la idea de los Mavs. Si Irving, que estaba en el banquillo vestido de calle, se perdía el partido por molestias en la ingle, Doncic tampoco sería más de la partida. Y lo cierto es que a los Mavs a priori tampoco les iba mal sin él.

Ahí estaban unos triples de Seth Curry y Grant Williams, y transiciones muy rápidas de Dante Exum (sí, el ex del Partizan volvió al WiZink tras los playoffs de la Euroliga y todo lo que ellos conllevaron) y Derrick Jones para impedir que los blancos se acercaran en el marcador. E incluso Dwight Powell, que estaba campando a sus anchas en la pintura. Y entonces aparecieron Rudy y Yabusele para romper la barrera de los diez puntos y dejar al Real Madrid a nueve al término del tercer cuarto (90-99), a los que tomó el relevo un incansable Vincent Poirier en el inicio del último periodo. Tremendo partido, como ya está demostrando desde que empezó la temporada, el que se marcó el francés.

Aunque, todo hay que decirlo, por bien que lo estuvieran haciendo los blancos, en los que, por cierto, volvió Edy Tavares tras dos semanas ausente por una infección respiratoria, a quien quería el respetable era a su "niño maravilla". "Luka, Luka" volvía a corear la grada entre algún que otro "saca a Luka", mientras que sobre el parqué al Real Madrid se le empezaban a notar lo de los minutos NBA... O eso pareció unos minutos. Porque en la recta final del último cuarto, el Facu hizo de las suyas ante, precisamente sus ex -sí, Dallas fueron los que cortaron hace casi un año a Campazzo y marcaron su regreso a Europa- y Yabusele también se sumó a la fiesta.

El Real Madrid se puso a tres y una buena defensa -sí, en el basket NBA el Madrid también defiende- y un triplazo de Yabusele al que siguieron dos canastas de Campazzo dieron la vuelta al marcador. Un minuto y tres segundos para el final, 122-120 para el Real Madrid. Y ahí se prendió la mecha. Al WiZink se le olvidó que era un amistoso y a los de Chus Mateo el cansancio y que en sólo 48 horas tienen cita en Turquía con la Euroliga.

Porque tras el tiempo muerto, tapón de Poirier y dos tiros libres metidos del Facu para poner el +4. Y aunque los Mavs lo intentaron, el Facu, el bajito, se hizo ENORME. Triplazo delante del banquillo de su exfranquicia, cayéndose hacia atrás y final del partido. 127-123 y tercera vez que el Real Madrid gana a un equipo NBA.