La confesión de Andrés Montes que dejó de piedra a Daimiel: "Tengo las tres enfermedades por las que más se muere la gente en España"
Segunda parte de la tertulia entre Orson, hijo del mítico Andrés Montes, y Antoni Daimiel, comentarista de Movistar + que recuerda alguna de las anécdotas de sus viajes juntos.

La primera parte de la tertulia entre Antoni Daimiel y Orson Montes, el hijo de Andrés Montes, se centró en el aniversario de su fallecimiento, del que ayer se cumplieron 15 años. Pero una hora de charla recordando la figura del periodista que cambió la narración deportiva en España, da para más. Para mucho más. Sobre todo para conocer al personaje que había detrás de la pajarita, un hombre que tras muchos años en el periodismo deportivo consiguió, con su salto a la televisión, fabricar un legado que dura a día de hoy.
"Tu padre siempre decía que la gente se olvida de cualquiera por mucha trascendencia que en un momento puntual alguien haya podido tener. Él estaba convencido de eso, y a mí lo que más me llama la atención, 15 años después es que permanezca tan viva su imagen, incluso en gente que por edad no lo ha podido disfrutar como narrador y como comunicador, ¿por qué crees tú que puede pasar eso?", arranca preguntando Antoni a un Orson que apunta a una de las obsesiones de su padre.
"Él siempre decía una frase, que si él hubiera nacido en Estados Unidos y fuera el narrador de los Lakers, sería multimillonario. Siempre estaba obsesionado con eso, que aquí a la gente no se le valoraba. Pero es curioso, tío y a mí también me fascina, que era la obsesión de mi padre, que cuando él se muriera no se iba a acordar nadie de él. Sinceramente yo siempre lo digo,que mi padre el cabrón tenía talento, era muy ingenioso, creó un idioma y un lenguaje. A mí sinceramente todavía me sigue fascinando que la gente año tras año se siga acordando de su muerte. Porque es una cosa que decía mi padre, 'si es que tío, cuando yo me muera… Subimos y bajamos y cuando yo haya dejado de salir en televisión la gente no se acordará".
Una frase que también le dijo en más de una ocasión a Daimiel. Incluso cuando dejaron de trabajar juntos. "Ya no trabajaba con él. Y entonces yo, por una crisis mía personal, laboral y en la empresa, pedí dejar de hacer NBA y empecé a hacer reportajes en 'Informe Robinson'. Entonces yo estaba colaborando en Onda Cero y él me decía 'Daimiel si dejas la NBA en Onda Cero te van a largar porque en Onda Cero lo que les interesa es un tío que sale en la tele'", recuerda entre risas el narrador. "Él decía siempre, tú y yo si estuviéramos en Estados Unidos estaríamos desayunando todas las semanas con Julia Roberts y aquí podemos acabar vendiendo 'La Farola'".
El primer viaje de Montes y Daimiel
La relación entre Montes y Daimiel es fruto de una amistad que se fraguó a fuego lento. Muchas jornadas de grabación, pero sobre todo de viajes en los que 'el jugón' se abría en canal con su compañero. No fue fácil, pero Antoni recuerda una anécdota en uno de sus primeros viajes juntos con San Antonio como destino.
"Una noche veo que al acabar de cenar se pincha el dedo para medir el azucar y veo el aparato. 380 y tantos. Le digo, 'Esto es mucho, ¿no?' Y dice, 'Daimiel, creo que nunca he visto esta cifra'"
"A lo largo de los 14 años que tuvimos relación, hubo dos o tres momentos en los que sí se abrió, se sinceró y me contó algunas cosas pero contaba muy poco", apunta Daimiel, que recuerda cómo fue esa primera 'confesión' de Montes en su primer desplazamiento juntos. "Fue un viaje larguísimo. Hicimos escala en Atlanta, Houston y luego San Antonio. Y nada más sentarnos me empieza a contar su perfil sanitario, todas sus enfermedades. Y yo dije, 'bueno, ¿qué es eso? Este tío se me va a morir aquí en el primer viaje. No llegamos a San Antonio'.
"En ese viaje me dice: "No sé si sabes, yo tengo las tres enfermedades por las que más se muere la gente en España. He tenido angina de pecho, o sea, problemas cardiovasculares, tensión alta y he tenido un tumor en una suprarrenal". Además tenía el medidor de azúcar que se pinchaba en la yema del dedo. Fue un viaje encima en Texas y comimos como bestias. Y hubo una noche que veo que al acabar de cenar se pincha el dedo y veo el aparato. 380 y tantos. Le digo, 'Esto es mucho, ¿no?' Y dice, "Daimiel, creo que nunca he visto esta cifra en este aparato. Nunca he llegado a tanto", recuerda el periodista provocando la risa complice con Orson.
Las horas de vuelo no son nada comparadas con las jornadas maratonianas que ambos periodistas compartieron en plató, el territorio donde a Montes se le ocurrían los motes que años más tarde dieron pie al diccionario del jugón, la página web en la que se recopilan las decenas de apodos que Montes se inventó durante más de 15 años comentando la NBA. "Y tú que trabajabas más con él y que estabas más cerca de él, ¿cómo crees que surgieron esos motes", pregunta directo Orson al todavía comentarista NBA en Movistar +.
Una fuente inagotable de ingenio improvisado
"Un 80% eran totalmente improvisados en el momento, durante la narración. Él estaba narrando y de repente le venía una idea relacionada y la soltaba", recuerda Daimiel, que cuenta cómo medía el éxito de sus ocurrencias su compañero de fatigas. " Él decía por primera vez un mote. Entonces, claro, yo nunca lo había oído, le miraba y él observaba un poco la reacción de la gente ante ese mote que acababa de salir. Y si veía que poníamos buena cara, nos reíamos y tal, pues ya como que lo consolidaba. Pero no solo dependía de eso consolidarlo. Él no se apuntaba a nada. Entonces, si hacíamos más partidos de ese equipo en las siguientes semanas, él se acordaba y lo volvía a decir. Entonces volverlo a decir era recordarlo grabarlo a fuego e iba quedando. Pero es verdad que ha habido muchos motes que seguro que se han ido al limbo".
"Una vez, yendo a Coruña en coche, le surgió una parecida y dijo: 'mañana lo voy a soltar' al comprarnos una bolsa de patatas. Se le ocurrió ahí. 'Voy a decir mañana en el partido fútbol con fatatas'"
Fueron cientos de apodos en torno a la liga estadounidense, pero ese flujo de imaginación y creatividad no se cerró cuando en 2006 cambió el balón naranja de la NBA por el esférico de LaLiga. Su paso a La Sexta dejó para el recuerdo frases como '¿Dónde están las llaves, Salinas?', 'Tiburón Puyol' o el famoso 'Tiki-taka' que definió un estilo futbolístico. Todo fruto de la improvisación, aunque esta no siempre llegaba en el plató como recuerda su hijo: "Una vez, yendo a Coruña en coche a veranear, le surgió una parecida y dijo: 'mañana lo voy a soltar'", apunta entre risas Orson. "Estábais en una gasolinera y le pedisteis una bolsa de patatas", señala Daimiel. "Y se le ocurrió ahí. 'Voy a decir mañana en el partido fútbol con fatatas'". "Menos mal que hubo gente en medios de comunicación y gente en esa época que hizo recopilatorios y gracias a eso se pueden recordar", concluye Daimiel.
Porque Montes no sé limitó sólo al baloncesto o a esa música que le hacía sonreír como el jugón que era. Su influencia llegó al fútbol con el nacimiento de una cadena de televisión de la que él fue una de las primeras voces en un Mundial de 2006 casi tan polémico como 'Cruella de Vil' Rodman. Pero eso será otra historia para la tercera parte de esta tertulia.