Tim Connelly, el arquitecto de los Timberwolves que dejó Denver para destruirlos desde fuera
Minnesota se llevó la serie ante los Nuggets en siete y Connelly, en su segundo año, busca ganar su primer anillo.

"Los Timberwolves fueron construidos para derrotarnos" decía Nikola Jokic al término del séptimo partido. "Si miras el róster, básicamente tienen dos All Stars, dos All Defense First Team, a Mike Conley y al Sexto Hombre del Año. Pueden jugar grande, pequeño. Pueden hacerlo literalmente todo" insistía el serbio al ser preguntado por su verdugo. Y no le falta razón a Jokic. Minnesota sabía, incluso antes de que los Nuggets ganaran su primer anillo en 2023, que para conseguir el Oeste tenían que pasar por Denver. Trajeron a Rudy Gobert para ello, construyeron un equipo alrededor de Anthony Edwards y tuvieron paciencia para desarrollar a sus elecciones del draft. Y todo lo hizo Tim Connelly, el que desde 2017 fuera presidente de operaciones en Denver y ahora es arquitecto de los Timberwolves.
Tras la salida de Masai Ujiri de los Nuggets en 2013, la franquicia de Colorado apostó por Connelly para tomar las decisiones deportivas del equipo. En su segundo año, por ejemplo, usó un pick de segunda ronda para draftear a Nikola Jokic y creó los fundamentos de un equipo que acabó siendo campeón, ya sin él. Fue el encargado de elegir a Jamal Murray, el arriesgado pick de Michael Porter Jr o traspasar por Aaron Gordon y Kentavious Caldwell-Pope, el quinteto titular de Denver. Incluso la elección de Mike Malone como entrenador.
Su último movimiento importante, en enero de 2022, el traspaso de Bol Bol y PJ Dozier rumbo a Boston a cambio de Bryn Forbes, un movimiento donde estuvo involucrado Juancho Hernangómez. Su último movimiento porque los nuevos propietarios de Minnesota pusieron un maletín lleno de dinero sobre la mesa.
En su llegada a la franquicia, Alex Rodriguez y Marc Lore buscaban un golpe de efecto en mitad el proceso de comprar los Timberwolves, y se decidieron por Connelly. Con una oferta de $40 millones por cinco años y varias cláusulas de salida, no pudo decir que no. Y apenas seis semanas después de aterrizar en Minneapolis, Connelly ya había dado un golpe importante en el mercado NBA. Los Timberwolves se hacían con Rudy Gobert a cambio de cinco jugadores, cuatro primeras rondas (2023, 2025, 2027 y 2029) y un intercambio de 2026. En una NBA atlética y moderna, Minnesota apuntaba a un equipo con dos interiores de siete pies juntando a Gobert con Karl-Anthony Towns. Un movimiento que dejó dudas, que fue muy criticado, pero que en la cabeza de Connelly tenía sentido a largo plazo.
En los siguientes días firmaría a Kyle Anderson y para febrero conseguía a Mike Conley deshaciéndose de D'Angelo Russell en el famoso traspaso de Russell Westbrook para salir de los Lakers. En ese mismo movimiento llegaba Nickeil Alexander-Walker, baluarte defensivo desde el banco para estos Timberwolves. Pequeños traspasos para apuntillar una plantilla cuya cara y ojos era Anthony Edwards y cuya identidad sería la defensa. Y que ha tenido premio en este 2024. Los Timberwolves han sido la mejor defensa de la NBA, con diferencia además, y Gobert ha sido elegido jugador defensivo del año por cuarta vez en su carrera. Connelly está recogiendo lo sembrado el verano de 2022, recién llegado a la franquicia. Y su último reto fue vencer a los que fueron por una década sus compañeros.
"Mentiría si dijera que tengo un plan a tres y cinco años vista. En la NBA todo es muy fluido y pasan cosas que no esperabas" decía antes de empezar la serie. Siete partidos después, la defensa de Minnesota ha sido clave para ganar la eliminatoria y nombres como Rudy Gobert o Towns, la pareja interior, han conseguido mover las narrativas sobre su carácter o identidad a base de paciencia y esfuerzo. La misma receta que tomó en Denver. Le costó cinco años meterse en playoffs, los últimos tres con Jokic en plantilla, y aun con el serbio, cayó cuatro veces por el camino, dos en semifinales (2019 y 2021) y en la burbuja en las finales de conferencia. Las lesiones, la experiencia, la suerte, todo fue parte del proceso.
Y ha repetido la hoja de ruta en Minnesota, a quien tiene ahora mismo a cuatro triunfos de sus primeras finales de la NBA, y a solo ocho del anillo. Los Timberwolves parten como favoritos ante Dallas tras haber derrotado al campeón y haber pasado por encima de los Suns, pero ganen o no, el proyecto de Connelly no es para nada de un año. Hay cimientos en Minnesota para hacer algo grande en la ciudad.