Kyrie Irving deja atrás un lustro de polémicas y encuentra "la madurez" al lado de Luka Doncic
Su llegada a los Mavericks fue una sorpresa, pero su rendimiento dentro y fuera de la pista le ha permitido reencontrarse.

Dallas volverá a unas finales de conferencia por segunda vez en tres años, ambas con Luka Doncic. Pero en estas, el esloveno tendrá en sus filas a otra superestrella de la NBA, Kyrie Irving. Un jugador que en los últimos años, antes de aterrizar en los Mavericks, fue el centro de atención dentro y fuera de la pista. Y su último lustro previo a Dallas ha sido la montaña rusa de decisiones, declaraciones y momentos que han afectado a su imagen como persona, pese a brillar en la pista cuando le han dejado jugar. Y junto a Doncic ha encontrado una versión que no se veía hace muchos años.
Desde 2017, cuando pidió salir de Cleveland, la vida de Kyrie no ha sido para nada la de un jugador convencional de la NBA. Su paso por Boston fue agitado, con solo dos años, perdiéndose el primero por lesión y saliendo en la agencia libre pese a prometer renovar tras su segunda campaña. De los Celtics salió como villano y enemigo público número uno, y la opción de unas finales contra su ex-equipo era una posibilidad que la NBA abrazaba. En 2019, tras caer contra Milwaukee y acabar a las malas con gerencia, prensa y afición, hizo las maletas rumbo a Brooklyn donde juntaría su camino con Kevin Durant. Su amigo y compañero se perdería el primer año entero por lesión, pero lo que Kyrie todavía no sabía es que iba a llegar una pandemia que le cambiaría la vida. No por el virus, sino por sus ideales.
Cuando la NBA paró, en marzo de 2020, los Nets buscaban meterse en playoff. Cuando la liga volvió, en la burbuja de Disney, fue sin Kyrie. Irving, que estaba lesionado, había dejado claro que no quería jugar y sus prioridades eran otras, en mitad de una lucha social en el seno de Estados Unidos. El base de origen australiano fue uno de los pocos jugadores NBA que prefirió no vacunarse, una decisión que le trajo consecuencias deportivas un año más tarde. Pero antes, desde el 7 de enero de 2021, Irving desaparecía por 11 días y se perdía siete partidos de temporada regular, justo un día después de la protesta en el Capitolio en Washington DC. Sin Kyrie, llegaba Harden a Brooklyn a formar un 'big-3' histórico que acabaría ganando solo una ronda de playoff, ese mismo año. ¿El rival? Boston.
Timberwolves fans acting like they're gonna lock up Kyrie Irving. Yall forget what happened last time?? AND THIS WAS PRE TRADE😭 Quit acting like you're the celtics😭 WE WANT THAT SMOKE‼️WE GOOD IN THE WEST‼️MAVS IN 4‼️
— Kyrie's Tribesman🤞🏾 (@NevaMiss24) May 20, 2024
(🎥 @kyriecenterig)pic.twitter.com/vovwUovLmb
Pero la 2021-22 fue el gran reto de Kyrie. La normativa municipal de New York prohibía a los empleados que trabajaran en la ciudad acudir a las oficinas en caso de no estar vacunados, fomentando el trabajo desde casa. Irving cumplía con los parámetros, por lo que por ley local, los Nets no podían contar con el jugador para 43 de los 82 partidos de temporada regular. La franquicia decidió apartarlo, en lugar de usarlo como trabajador a tiempo parcial, algo que no sentó muy bien al jugador y no fue hasta enero, cuando por fin le hicieron debutar. Eso sí, fuera de casa. Las lesiones del equipo, además de la salida de James Harden rumbo a Philadelphia, obligaron a Brooklyn a contar con él y la nueva normativa llegó a justo para los playoff. Kyrie podría jugar en casa, pero no evitó llevarse el 0-4 de quien si no, Boston Celtics.
Ese verano, franquicia y jugador no llegan a un acuerdo para firmar una extensión y los Nets le permiten buscar un equipo, a donde enviarlo en un sign and trade. Nadie pregunta por Kyrie y decide, a última hora, usar la opción de jugador. Horas más tarde, Kevin Durant pide salir de Brooklyn. La casa ardiendo y solo iban 24 horas de la nueva temporada, y cuando Joe Tsai, Sean Marks y los jugadores consiguen hacer las paces, Kyrie publica en su cuenta de Twitter un tweet con el enlace a una película con contenido antisemita. Tarda una semana en pedir perdón, tiempo suficiente para que los Nets le sancionen con cinco partidos y sin él, y sin Steve Nash, despedido, Brooklyn empieza a funcionar. Por eso sorprende como, el 3 de febrero, Irving pide otra vez volver a salir.
Como con Cleveland primero, y como consiguió en Boston. Esta vez quiere ir a Los Angeles, aunque los Nets acaban mandándolo a Dallas. Lo que Irving todavía no sabía es que decisión de Sean Marks fue seguramente lo que ha podido salvar el final de su carrera. En Texas, junto a Luka Doncic y Jason Kidd, ha encontrado un hogar otra vez. El foco mediático le sigue, aunque no tanto como junto a LeBron James o en dos grandes mercados como Boston y Brooklyn. Y pese a acabar su primer año en los Mavericks fuera de play in, apenas una temporada más tarde le han dado la vuelta al proyecto. Kyrie ha vuelto a unas finales de conferencia por primera vez desde 2017, todavía con LeBron (en 2018 su equipo jugó pero él estaba lesionado).
Y podría competir por el anillo si vuelve a su mejor nivel en la serie ante los Timberwolves. Porque históricamente Irving ha sido un jugador que tiene la capacidad de aparecer cuando la pelota más quema. Suyo es uno de los tiros más importantes de la historia de la NBA, un triple en el séptimo partido de las finales de 2016 que le dio el triunfo a Cleveland. Ahora esos tiros son de Luka Doncic la mayoría, pero ambos tienen la confianza para poner el balón en las manos del resto de compañeros a la hora de cerrar un partido.
"Al llegar a Dallas estaba lidiando con mucho: mental, espiritual y emocionalmente, y ellos me aceptaron con brazos abiertos" explicaba Kyrie Irving. Y lo reafirma su pareja de baile, Doncic: "Desde que llegó aceptó todo lo que hice, lo que hacíamos como equipo. Y me ha ayudado a madurar mucho, a ver el juego de una manera diferente". La realidad es que Doncic nunca ha tenido un jugador de la talla de Irving a su lado, y al encontrarse mutuamente ha sido en beneficio de ambos. "No nos importa lo de fuera. Disfrutamos jugando el uno con el otro y con este equipo" decía Luka tras ganar la serie ante Oklahoma. "Creo que Luka me ha ayudado a seguir creciendo, a mejorar en mi juego y desarrollarme como líder para los más jóvenes" insistía Irving. "Y lo que he encontrado aquí es madurez".