LaMelo Ball es la única esperanza de unos Hornets sin rumbo ni aspiraciones
El base de Charlotte ha vuelto tras perderse 24 partidos, pero su equipo no levanta cabeza y es el peor de la NBA.

Cuando a principio de temporada se hacían los rankings para la parte alta de la NBA, la mayoría de expertos coincidían en sus candidatos. Al mismo tiempo, con Victor Wembanyama en el horizonte, había una lista casi unánime de favoritos a quedar con los peores récords de la NBA y tener opciones de conseguir a la joya francesa en el próximo draft. Entre ellos, San Antonio, Houston, Detroit u Orlando. Se puso también a Indiana y Utah, dos equipos que actualmente están en playoffs. Y cuando se cumplen 30 partidos de temporada regular, resulta que hay un equipo peor que todos ellos.
Los Hornets de LaMelo Ball son el peor conjunto de la NBA, con siete victorias en 29 partidos, una cifra por debajo del 25 por ciento. El equipo empezó la temporada 2-1 y 3-3 tras vencer a Golden State en la prórroga; en los siguientes 23 partidos solo han ganado cuatro, a Orlando, a Philadelphia sin Embiid, Harden y Maxey, a los Wolves y recientemente, a Washington, una de las pocas franquicias que se puede equiparar a Charlotte por estado de forma y resultados negativos. El resto, derrotas y palizas. Ante Boston por 35, ante Memphis por 31 y otras tantas por 20 puntos, tienen el peor diferencial de la conferencia (-7.2) y el segundo peor de la NBA, solo por delante de San Antonio.
Van siete derrotas seguidas y empiezan una gira por el Oeste donde visitarán Denver, Sacramento, doble duelo en Los Angeles, Portland y cierran ante Warriors en lo que puede ser la vuelta de Steph Curry. Y la única esperanza, si es que quieren ganar partidos, se llama LaMelo Ball. Muy importante el uso del condicional porque en el caso de clasificar a playoffs, altamente improbable, la elección de primera ronda de Charlotte iría directa a los Spurs. Y el objetivo debería estar en el draft, no en la pista.
Una estrella y poco más
El equipo gira en torno a LaMelo Ball, pero las lesiones están haciendo mella en el jugador. Esta temporada sufrió una un esguince de tobillo en un partido amistoso ante los Wizards tras pisar a Anthony Gill. Se perdió los primeros trece partidos antes de poder debutar esta temporada y al tercer encuentro, en una acción desafortunada ante los Pacers, pisó a un fan sentado en primera fila y volvió a caer lesionado. Mismo pie, mismo tobillo. Once partidos más fuera, un mes. En total se ha perdido 24 de los primeros 27 partidos, aunque su rendimiento ha sido excelente cada noche.
Promedia 21.6 puntos, 7 asistencias y 2.8 rebotes, cifra inferiores al curso pasado, donde fue nombrado All Star, pero suficiente para ser el mejor jugador del equipo. Solo Terry Rozier anota más, pero sus porcentajes son mucho más bajos. LaMelo es la cara de la franquicia, el presente y, por supuesto, el futuro. La base sobre la que solidificar un proyecto que a día de hoy no tiene más cimientos que el pequeño de los Ball y cuyas aspiraciones son confusas. Orlando o Detroit, dos rivales en la conferencia, han conseguido un jugador con mayor techo en los últimos dos drafts y Charlotte hoy es peor que hace dos años. Y con un LaMelo cuyo físico no invita a ser optimista.
En su primer año se perdió 20 partidos entre marzo y abril, eliminando toda opción de Charlotte de acceder a playoffs, aunque acabó ganando el premio al novato del año. Quedaron décimos y cayeron en play-in ante Indiana, mismo resultado que el curso pasado, otra vez décimos y otra vez recibiendo una paliza en la primera ronda del play-in, esta vez ante Atlanta. Este año son colistas, en verano perderán a Kelly Oubre Jr y Mason Plumlee, dos titulares, el resto están a la venta en el mercado de traspasos, que cierra en febrero.
La duda es lícita. ¿Qué proyecto tienen los Hornets? La respuesta no está clara. La única certeza es LaMelo, una estrella en ciernes, un All Star que luchará contra propios y extraños por hacerse un hueco entre los mejores de la liga, ganen los Hornets o, como sucede más habitualmente, pierdan. Y si llega ayuda desde Francia, bienvenida sea.