LeBron James reabre el debate de la pretemporada NBA: "¿Por qué tengo que volar a Milwaukee?"
La pretemporada NBA sigue siendo una avenida de libertad para las franquicias que no siempre sale bien.

Que Milwaukee no es la ciudad más bonita de los Estados Unidos es una evidencia. No aparece en las listas como destino turístico, ni Wisconsin como uno de los estados más populares para los internacionales que visitan el país. Lo que no se esperaba era, a diez días del inicio de la NBA, que fuera LeBron James el que levantara el dedo y preguntara algo que muchos se han hecho antes: ¿Por qué tengo que ir ahora a Milwaukee? Esa era la idea, en general, que planteaba en su publicación en X. Y ha reabierto un debate que nunca ha dejado de existir sobre la pretemporada NBA.
"¿¡Alguien podría explicarme por qué estoy entrando en un avión y dirigiéndome a Milwaukee para un partido de pretemporada!?", rezaba la publicación. Porque en mitad del training camp, preparando la nueva temporada y con JJ Redick estrenando cargo, los Lakers no pueden deshacer las maletas. El equipo, que tiene el Crypto Arena en obras, jugará en cinco pabellones diferentes: por ahora ya lo han hecho en el Acrisure Arena, en Palm Desert, antes de viajar a Milwaukee, Phoenix, Las Vegas y San Francisco. Algo impensable en la NBA antigua, pero que se ha convertido en normalidad. Peor es el caso de Warriors y Clippers, que han empezado su pretemporada en Hawaii. En la isla, a horas de su pabellón, jugarán un amistoso.
Históricamente, los partidos de pretemporada eran locales, entre equipos cercanos. Boston visitaba Nueva York, Philadelphia y como mucho, bajaba hasta Washington o Charlotte, pero no más allá. Este año, por petición expresa de la NBA, los campeones se fueron a Abu Dabi a jugar dos partidos ante Denver Nuggets, en un evento que la liga lleva tres años organizando con Atlanta y Milwaukee el primer año, y Mavericks y Timberwolves en 2023. Si el objetivo es gastar pocas millas de viaje, se complica cuando hay que aumentar los beneficios de la NBA. En los últimos años, han ido a Japón, China, India y Brasil desde 2014 solo para jugar amistosos, y es más habitual ver a equipos internacionales visitar a las franquicias.
Este año, New Zealand Breakers y Ratiopharm Ulm son los dos equipos que viajan para jugar contra franquicias NBA. Los neozelandeses ya se han visto con Utah y Philadelphia, y esta madrugada con los Thunder en el tercer y último duelo de su gira, mientras que los alemanes visitarán Portland. El último duelo entre un equipo NBA y uno internacional fuera de norte América fue el que Mavericks y Real Madrid jugaron en el WiZink Center el pasado año. Y en esos casos, cuando son equipos extranjeros, es de las pocas veces que la NBA tiene que intervenir: firmar contratos, repartir derechos de televisión, acuerdos de publicidad y un largo etcétera. Si no, las franquicias NBA lo solucionan entre ellas, y en ocasiones, sus propietarios.
Por ejemplo, los Suns. Mat Ishbia, el nuevo dueño de Phoenix, ha decidido que su equipo juegue ante los Pistons en la Universidad de Michigan State, su alma mater. La empresa de Ishbia, Wholesale Mortgage, es originaria de Detroit y por eso Pistons y Suns se verán las caras. Unos días después, Detroit se irá a jugar a Phoenix y San Francisco, con el detalle que la empresa de Tom Gores, propietario de los Pistons, tiene la sede en California. Todo son intereses o dinero. Porque a veces, las franquicias tienen que pagar a otros equipos (internacionales o no) para que vengan a jugar, como ha sido el caso de los Sixers con los Breakers en un acuerdo de última hora.
Los amistosos de pretemporada son, a día de hoy, una de las pocas avenidas que la NBA todavía no controla. No hay normas como tal, solo un límite de seis partidos, sabiendo que los equipos pueden decidir no jugar ninguno. Y es un juego de intereses, acuerdos y beneficios entre ejecutivos de franquicias que en ocasiones, acaban con uno de los mejores jugadores del mundo preguntándose por qué un jueves de octubre tiene que volar a Milwaukee a jugar un partido de pretemporada.