La agencia libre de la NBA trae nuevas normas que velan por la igualdad, contra los superequipos pero complican los traspasos
Con el arranque de la agencia libre, la normativa del nuevo convenio colectivo apunta a ser clave.

Llega julio y con él, la agencia libre de la NBA. Una tradición tan veraniega como los Juegos Olímpicos o la Eurocopa, y que este año trae nuevas normas. Porque tras la aprobación del último convenio colectivo, que empezó a funcionar esta temporada, desde las oficinas de la liga han desarrollado un concepto clave para este mercado: el segundo apron. Uno que puede cambiar la NBA como la conocemos y eliminar las dinastías. Uno que busca fomentar la igualdad, erradicar los superequipos y que además, complica muchísimo que se cierren traspasos. Uno tan complejo que algunas franquicias todavía tratan de entender y decidir qué hoja de ruta seguir a corto y medio plazo.
La NBA es una de las pocas ligas que, pese a tener un límite salarial, funciona con lo que se conoce como un soft cap, un límite blando. Existen fronteras de gasto y al mismo tiempo excepciones para poder superarlos y ayudar a los equipos, especialmente a mantener a sus propios jugadores. El límite salarial para esta temporada es de $141 millones, pero los equipos no pagan impuesto de lujo hasta los $171,3, con una diferencia de casi treinta entre una cifra y la otra. Todos los equipos que estén entre esos valores en el coste de sus plantillas no van a ver muchos cambios en sus regulaciones. Tienen acceso a todas las herramientas, sin restricciones de traspaso y la única novedad es que deben llegar al mínimo. Este año son $127 millones, o un 90% del límite salarial.
Pero hay otras dos cifras importantes: el primer y el segundo apron. Son dos límites decididos por la liga para controlar mejor a los equipos. El primero está en $178,7 millones, y el segundo en $189,5, y las franquicias que estén por encima sí que han visto grandes cambios en sus herramientas para poder mejorar la plantilla en verano. A mayor cifra, más estrictas las reglas. Todos los equipos que están por encima de los $178,7 millones, como ya pasaba con el anterior convenio colectivo, no pueden realizar ninguna de estas operaciones:
Limitaciones del primer apron
- Conseguir un jugador vía sign-and-trade.
- Usar una excepción de traspaso (TPE) conseguida en un traspaso previo (sí puede usar una nueva).
- Recibir más de un 100% de los salarios en un traspaso. Por ejemplo, si envía $10 M solo puede recibir $10 M.
- Firmar a un jugador en el mercado de buyouts durante la temporada cuyo salario antes de ser cortado supera la excepción de nivel medio para equipos fuera del impuesto de lujo (NT-MLE por $12.8 M)
Y si el valor de la plantilla sube un escalón más, y supera el segundo apron ($189.5 millones), la situación es peor. Es el caso ahora mismo del campeón, Boston Celtics, o de Phoenix Suns y Minnesota Timberwolves, y donde se espera que acaben Milwaukee Bucks, Miami Heat o incluso Denver Nuggets si mantienen a Kentavious Caldwell-Pope. Todos ellos tienen las mismas cuatro limitaciones de los equipos por encima del primer apron y otras extra para evitar que se mantengan tan arriba.
Limitaciones del segundo apron
- Agregar salarios enviados en un traspaso. Por ejemplo, si recibe $20 M en un traspaso, no puede enviar un jugador de $15 M y otro de $5 M, solo puede igualar con un único jugador.
- Enviar dinero en efectivo.
- Realizar un sign-and-trade donde envía a sus jugadores si el salario que recibe supera el segundo apron.
- Adquirir un jugador usando una TPE obtenida en un sign-and-trade previo a la operación.
Pero por si las regulaciones no fueran suficientes, la NBA ha añadido una capa más en el laberinto fiscal que es el nuevo CBA. Desde esta temporada han ampliado un término conocido como hard-cap. Si un equipo queda hard-capped significa que bajo ningún concepto superar una cifra, ya sea el primer o el segundo apron. Una norma donde si los equipos realizan especificas operaciones o movimientos se les establece un límite duro, tanto en el primer apron ($178.7 millones) como en el segundo ($189.5 millones), aunque estén lejos de esas cifras. Hacer uso de las excepciones bienal o de nivel medio, adquirir un jugador vía sign-and-trade o recibir más dinero del enviado en un traspaso, por ejemplo, son tres casos. Y eso complica las operaciones al máximo.
El caso de Paul George, por ejemplo, a quien se asoció con Golden State. Al entrar a la agencia libre, los Warriors ya no son una opción real porque la única manera de hacerse con el alero sería via sign-and-trade, los que les dejaría hard-capped en el primer apron... pero sus salarios excederían esa cifra. Dallas Mavericks, por ejemplo, quiere renovar a Derrick Jones Jr, pero sabe que la mejor forma es usar la mid-level para poder garantizarle un salario digno. Si hacen uso de la excepción, quedan hard-capped en los $178,7 millones, por lo que han tenido que deshacerse de salarios para tener más espacio de trabajo. Casi cada franquicia está viéndose afectada de alguna manera, incluyendo las que están lejos del impuesto de lujo.
Porque si un equipo quiere competir, debe tener buenos jugadores y, por lo tanto, salarios altos, pero al mismo tiempo quieren la flexibilidad de poder usar las herramientas que la NBA pone al servicio de las franquicias para mejorar la plantilla. Y el gran reto de la mayoría de equipos este año será saber qué rumbo elegir, si ser un gran gastador como Boston o Minnesota, o tener espacio de trabajo como Orlando y Oklahoma. Y por eso julio será clave en la NBA.