NCAA

Olivier Rioux, el gigante de 2,36 con pasado madridista que eclipsa a Cooper Flagg como reclamo de la Final Four de la NCAA

El canadiense no ha jugado un solo minuto en su primera temporada en la NCAA pero es la gran atracción de los Gators.

Olivier Rioux. /IG
Olivier Rioux. IG
Guillermo García

Guillermo García

El próximo domingo miles de ojos estarán puestos en la Final Four de la NCAA. Un espectáculo que genera millones y millones de dólares y que es el punto culminante del March Madness. El torneo universitario que compite en popularidad con el deporte profesional y que esta temporada tendrá dos focos claros.

Un día con Olivier Rioux@olivier.rioux

Por un lado, Cooper Flagg, el adolescente al que todos los expertos ven como la próxima revolución del baloncesto. El novato de Duke sigue recogiendo premios, fruto de una extraordinaria temporada (ha liderado a los Blue Devils en puntos, rebotes, tapones y asistencias) que quiere culminar con el título universitario, con la proclamación como Mejor Jugador de la temporada en la NCAA y con su asalto casi seguro al número 1 del draft de la NBA. Aunque para ello, lo primero que tiene que hacer es superar a Houston en la semifinal que se disputará el próximo sábado.

Una ronda en la que también estará la Universidad de Florida, que se enfrentará a Auburn por el otro puesto en la gran final universitaria. Y precisamente en los Gators está el otro foco del torneo. O mejor dicho, el focazo… aunque no juegue. Se trata de Olivier Rioux, el gigante canadiense que se ha convertido en un fenómeno de masas a pesar de que no ha disputado un solo segundo en su primera temporada en la NCAA.

Con sus 2,38 de estatura (según él mismo con zapatillas, eso sí) y sus 18 años Rioux, su familia y su entrenador decidieron a comienzos de temporada declarar al jugador como redshirt, o lo que es lo mismo, entrenar con el equipo, pero no jugar para aumentar un año la elegibilidad. En el caso del pívot canadiense se decidió tomar ese camino en una conversación entre el jugador, su familia y el cuerpo técnico, que apostaron por dejarle en el banquillo para que se enfocase en su desarrollo.

El estar fuera del equipo en los partidos no le ha impedido convertirse en protagonista tras cada victoria de los Gators. Especialmente en las últimas en las que ha ido avanzando rondas en el March Madness. Rioux pronto se convirtió en fenómeno viral al ser el encargado de cortar la red de la victoria. Dada su estatura el canadiense no necesita escalera y sólo hace falta la tijera y una envergadura de 2,44 para hacerlo con facilidad y convertirse en un reclamo mediático para su universidad.

De hecho, se espera que su popularidad crezca a partir de la temporada que viene cuando comience a jugar. Esa es la fecha que se ha marcado su entrenador para ver al pívot en cancha, algo que sí sucederá durante el verano con las concentraciones de las selecciones inferiores de Canadá. "Me siento un poco extraño al respecto porque se ven muchos acuerdos que valen millones de dólares, y pienso: '¡Caramba, eso es un montón de dinero!", declaró Rioux a The Associated Press hace unas semanas sobre los acuerdos NIL (derechos de imagen) que le esperan a partir de ahora en la NCAA. "Siento que nos irá bien".

Rioux llegó a Florida después de años dando que hablar, pero si hay un torneo que le cambió la vida fue el de La Roda, cuando solo tenía 13 años. Allí le vieron los distintos equipos y pensaron lo que pensaría cualquier ojeador de este deporte, que alguien con ese tamaño, a poco que pueda moverse, es capaz de hacer algún destrozo.

El Torneo de La Roda puso a Rioux en el mapa internacional y llamó la atención de bastantes equipos de primer nivel europeo, con el Real Madrid a la cabeza, que le fichó para un Torneo en Castelldefels antes de volver a la NBA. Su paso por España no dejó a nadie indiferente y le dio repercusión a nivel mundial. Ni siquiera a algunas de las estrellas más rutilantes de la NBA como Stephen Curry y Joel Embiid, que dejaron sus impresiones en redes sociales cuando descubrieron el vídeo del gigante canadiense.

En chicos tan jóvenes es prácticamente imposible conocer el futuro, pero los vídeos de Rioux impresionan. Es tan alto que parece que el aro le queda cerca de la cabeza, a poco que extiende los brazos cubre muchísimo espacio y no tiene que hacer ningún esfuerzo físico para dejar el balón suavemente en la canasta. Rioux es, como mínimo, una rareza documental.