FINALES NBA | DALLAS 122 - BOSTON 84

Una paliza en la noche perfecta de Dallas Mavericks alarga la serie y aplaza la fiesta de los Celtics

Una primera parte de libro sentenció un partido que al tercer cuarto ya tenía a los suplentes en pista. Y la serie vuelve a Boston.

Luka Doncic anota ante Derrick White. /REUTERS
Luka Doncic anota ante Derrick White. REUTERS
Alejandro Gaitán

Alejandro Gaitán

El trofeo de la NBA ya estaba en Dallas listo para ser entregado si los Celtics ganaban el partido, pero Luka Doncic y los Mavs quería alargar un poco más la serie, y la temporada. El equipo de Jason Kidd jugó una primera parte perfecta para destrozar a los Celtics (122-84) y forzar un quinto partido. Se aplaza la fiesta de Boston, que se traslada al TD Garden el lunes, pero Dallas ha conseguido su primer triunfo en estas finales. Y darle vida a un equipo con Luka Doncic no parece la mejor idea. Pero los Celtics no tuvieron respuesta para el vendaval de estos Mavericks en ambos lados de la pista. Se quedaron a cuatro puntos de la mayor victoria de la historia de las finales, 42 puntos de diferencia, pero se llevan un triunfo que les permite soñar a lo grande.

La diferencia fue tan grande que con 3:18 para acabar el tercer cuarto, todavía 15 minutos en juego, Joe Mazzulla sacó la bandera blanca. Cada uno de los titulares se sentó con el partido sentenciado y una diferencia de 36 puntos en el marcador. Dos minutos más tarde hacía lo mismo Jason Kidd, con Luka Doncic sentándose con 29 puntos en 33 minutos. A su lado estaba Kyrie Irving, quien tras 13 derrotas seguidas ante los Celtics, por fin conseguía ganarle a su exequipo. Aportaba 21 puntos, aunque la clave fueron los secundarios de Dallas. Dereck Lively firmó un doble-doble desde el banquillo, con 11 puntos y 12 rebotes, y PJ Washington, Derrick Jones y Dante Exum se combinaron para 5/8 en triples.

Hasta Tim Hardaway Jr, que no había metido un triple en toda la serie, metió cinco desde el banquillo en el último periodo, un correcalles sin historia alguna, con jugadores que han pasado la temporada en G-League debutando en las finales, como AJ Lawson, Jordan Walsh o Jaden Springer. Al que no se vio fue a Porzingis, pese a estar disponible para el partido no jugó ni un segundo. Para entonces, Doncic ya estaba disfrutando de un batido de proteínas, sin el uniforme, sabiendo que los deberes estaban hechos. Que se cerraron en el primer tiempo.

Como en el tercer partido, los Mavericks salieron pisando el acelerador, todavía más. La urgencia de saber que una derrota acababa la temporada y dejaba a los Celtics campeones, aunque esta vez duró más de cinco minutos. Arrancó atrás, en la defensa, y se hizo realidad en las manos de un Luka Doncic tocado por la varita en el primer tiempo. Le salía todo a Dallas, y todo bien, hasta el punto de que Dereck Lively, dominando en los tableros, metía el primer triple de su carrera desde la esquina. Boston se puso 11-10 arriba y se llevó un 24-11 para cerrar el primer cuarto, con Doncic y Kyrie combinándose para un punto más (22) que los Celtics. Y era solo el primer acto de una noche que se iba a hacer muy larga en Boston. 

Una noche que muy rápido se convirtió en pesadilla. En el segundo cuarto Boston no fue capaz de anotar un tiro de dos puntos, se quedaron en 14 puntos y los 35 del primer tiempo fueron la peor anotación de los Celtics en la era Mazzulla. Al otro lado, otra vez Kyrie (11) y sobre todo Luka Doncic, con 25 al descanso, se combinaban para un punto más que Boston. Dallas dominaba cada registro del juego, pero en especial la pintura. Ocho rebotes ofensivos y 10 puntos en segunda oportunidad, 34-12 la diferencia en puntos en la zona restringida y la paliza, 61-35, tenía tintes de histórica. Porque nadie daba la cara en Boston, con solo Tatum superando los 8 puntos, con 15 al descanso. No metió ni uno en el segundo tiempo.

Para la segunda parte solo faltaba saber si Boston iba a intentarlo o se rendirían rápido. Dos faltas de Jayson Tatum, la diferencia superando los 30 puntos y para entonces ya era una carrera de los Mavs contra la historia. Si podrían conseguir esos 42 puntos de diferencia, superando a los Bulls de 1998 cuando aplastaron a Utah. Se quedaron en solo 38 puntos, la tercera mejor marca aunque la diferencia llegó a ser de 48 puntos. Fue también la segunda mayor victoria de la historia de Dallas en playoffs, y a lo largo de la serie, lleva seis puntos más que estos Celtics tras cuatro partidos. Habrá que ver si realmente a los Celtics les afecta la paliza o son conscientes de que, por muy abultada que haya sido, sigue valiendo por solo un triunfo. Tiene trabajo Joe Mazzulla. 

Poca historia por parte de los verdes. La de esta noche ha sido la primera derrota de los Celtics en 36 días, tras 10 triunfos seguidos, y la primera derrota como visitantes en playoff desde el tercer partido de las finales el año pasado, ante Miami, sumando ocho victorias seguidas. Una paliza para los libros de historia, pero siguen teniendo la serie en la mano. Y con el recuerdo de que nunca se ha remontado un 0-3 en la NBA. Tendrán en el TD Garden el lunes la segunda oportunidad de cerrar la serie y levantar el 18 anillo de la historia, si Luka no lo vuelve a evitar.