NBA

El primer año del proyecto Kevin Durant en Phoenix acaba antes de tiempo, ¿y ahora qué?

Chris Paul y DeAndre Ayton tienen la puerta de salida abierta tras otra temporada de los Suns en la que se quedan lejos de luchar por el anillo de la NBA.

Kevin Durant, durante un partido. /EFE
Kevin Durant, durante un partido. EFE
Alejandro Gaitán

Alejandro Gaitán

Pese a hacer el movimiento más atrevido de toda la temporada, consiguiendo a Kevin Durant en febrero, los Phoenix Suns se han vuelto a quedar por el camino. El equipo de Phoenix sigue sin ganar el primer anillo de su historia, y de hecho, ha terminado la temporada antes de lo que hizo en 2021 o 2022, cuando perdió las finales ante Milwaukee o al menos forzó un séptimo partido en semifinales. Esta vez, con las bajas de Chris Paul y DeAndre Ayton en el sexto partido, se tuvo que despedir con un 4-2 en contra. Y llegan al verano atados de pies y manos.

Porque el nuevo convenio colectivo, que empieza a funcionar a partir del 1 de julio, afecta sobre todo a los equipos con salarios altos, como los Suns. Ahora mismo está proyectado que los Suns estén rozando los $180 millones de dólares, cerrando la puerta a la excepción para firmar agentes libres o buscar traspasos provechosos. Tampoco tienen primeras rondas disponibles para traspasar, tras haber movido cuatro y una hipotética en el trade de Kevin Durant. Pueden renovar a sus agentes libres, algunos importantísimos en la última temporada como Torrey Craig o Jock Landale. Pero hay una manera de solucionar de golpe casi todos esos problemas: sacarse de encima a Chris Paul. 

El base es uno de los siete jugadores con contrato para la próxima temporada, aunque el suyo no está totalmente garantizado para la próxima temporada. De los 30.8 millones de dólares, solo 15.8 van a acabar en las arcas del base, con el resto garantizándose el 28 de junio, a dos días de que acabe la temporada actual. Y existen tres opciones: cortarlo, mantenerlo o traspasarlo. La primera sería antes de julio, ahorrando dinero a largo plazo, una idea que viendo los movimientos de Phoenix desde la llegada de Mat Ishbia, el nuevo propietario, no tiene mucho sentido deportivo. La realidad es que o bien se busca un traspaso, o se vuelve a intentar ganar el anillo con CP3 en el equipo.

Pero el problema es la durabilidad del base. Esta temporada ha jugado 59 partidos, su cifra más baja desde 2019, y a su lado están Devin Booker y Kevin Durant, que tampoco han llegado a los 60 partidos, pero que han demostrado un nivel mucho más alto, y han estado disponibles en playoff. La mejor opción sigue siendo traspasar al base e intentar convertirlo en piezas de rotación, el que se ha visto a la larga que era el gran problema de estos Suns. El banquillo de los Clippers en primera ronda, y la profundidad de los Nuggets en la segunda, fueron claves a la hora de complicar o incluso decantar la serie. Se vio que estos Suns eran un equipo muy corto, especialmente tras la lesión de Chris Paul. Y ese debe ser el objetivo. 

El segundo problema se llama DeAndre Ayton. Aquí no hay cuestiones de salud o durabilidad, simplemente rendimiento. El que fuera número 1 del pick el año de Luka Doncic, ha vuelto a quedar retratado en los playoff, siendo suplente de Jock Landale en los minutos importantes del cuarto partido. Su encaje junto a Durant y Booker no ha funcionado y su futuro parece estar lejos de Arizona. Convertir a ambos jugadores, Paul y Ayton y sus $63 millones en cuatro o cinco jugadores podría ser el principal objetivo de la gerencia. Al final, la NBA actual funciona con parejas y jugadores alrededor, más que con big-3s.

El proyecto actual empezó con Devin Booker, y fueron llegando piezas a su alrededor, primero Ayton, Chris Paul más adelante y Durant este febrero. Lo que es seguro, es que en el futuro no están los cuatro en el mismo vestuario. Y ni Booker ni Durant van a salir, pero el resto tienen la puerta abierta.