Séptimo partido, las dos palabras más bonitas del baloncesto, vuelven este domingo por partida doble
Denver y Minnesota por una plaza en las finales del Oeste, y antes, Knicks y Pacers por las del Este. Y todo en un séptimo.

Una de las pocas decisiones que se tomó en la inauguración de la NBA y que sigue vigente a día de hoy fue la instauración de una serie al mejor de siete para decidir al campeón. Cuando la liga todavía se llamaba BAA, en 1946, y se fundaron las bases de lo que conocemos hoy como la mejor liga del mundo, en escrito quedó el formato del playoff por el título. Casi 80 años más tarde, 148 veces en la historia de la NBA, una serie se ha decidido en siete. La primera fue en 1948, con los Philadelphia Warriors ganando en St. Louis ante los Bombers en las semifinales. Desde entonces, 19 campeones se han decidido en un game seven, las dos palabras más bonitas del vocabulario deportivo en inglés. Dos que recuperan Indiana y New York primero, y Denver y Minnesota más tarde en el día de hoy.
Con el paso de los años, la regla se fue extendiendo a las finales de división primero (1958), semifinales de división (1968) y a la totalidad de los playoffs con la llegada de las conferencias (1970). Desde 2003 hay cuatro rondas al mejor de siete. Cada año, quince opciones de tener un game seven. Quince opciones de entrar en la leyenda de la NBA y por ahora este año nos han regalado ya cuatro, la primera ronda entre Cleveland y Orlando, y los tres que decidirán a los finalistas de conferencia. Ha habido solo trece temporadas en las que no se jugó un game seven, algo que no pasa desde 1999; al contrario, se han jugado tres temporadas con cinco partidos definitorios (1994, 2014 y 2016) y otras nueve con cuatro séptimos, la última en la burbuja. El triunfo de Dallas evitó la décima.
Ninguna franquicia ha jugado cuatro séptimos partidos en una misma campaña, pero los Lakers en 1988 y los Knicks en 1994 jugaron tres, lo máximo en aquel momento. Los Angeles ganó el anillo, New York perdió contra Houston en las finales. Los ganadores de este año podrían, en el mejor de los casos, llegar a tres series de siete partidos.
Nadie ha jugado más séptimos que Boston, con 37 (27-10). También lidera en victorias (27), once más que los Lakers (16-8). Ninguna otra franquicia ha llegado a los ocho triunfos, algo que podrían lograr los Knicks esta noche (7-8). Al otro lado de la balanza, los Sixers son el equipo con más derrotas (10-12) aunque el peor récord lo tienen los Bucks (3-9, 25%), siempre poniendo el filtro en al menos 4 partidos jugados. Pelicans y Hornets (0-2) y Memphis Grizzlies (0-1) nunca han ganado uno, y solo hay una franquicia que nunca haya perdido, los Timberwolves (1-0). Este domingo, por cierto, se cumple el 20 aniversario del único G7 de Minnesota. Fue en semifinales y lo ganaron con una estrella en su equipo, Kevin Garnett, ante los Kings. Otra narrativa perfecta de la NBA.
Entre los jugadores, Bill Russell brilla por encima del resto. El pívot de los Celtics y ganador de 11 anillos jugó 10 veces un séptimo partido y los ganó todos, la mitad de ellos en las finales de la NBA. Sam Jones (9-0) y Tom Heinsohn (7-0) completan el podio, ambos piezas clave en la dinastía de aquellos Celtics. Más cerca en la historia, Michael Jordan jugó solo tres, perdiendo únicamente el primero (2-1). LeBron, en cambio, ha jugado ocho con un balance de 6-2. No pierde uno desde 2008: 6-0 en los últimos 16 años con dos anillos (2013 y 2016) ganados en el séptimo. La mayoría de leyendas del deporte de la pelota naranja han pasado por el trámite de jugarse una serie en el séptimo. Larry Bird tiene un balance de 6-2, Magic está 3-1 como Shaquille O'Neal, Kobe Bryant 5-1, Hakeem Olajuwon 4-1, Steph Curry 3-2 y Tim Duncan 3-3.
Ray Allen es el jugador con más séptimos partidos disputados, con once, aunque Al Horford podría igualarle e incluso superarle este año, con 10. Entre otros hitos, LeBron es, por muy poco, el máximo anotador. Tiene solo un punto (279-278) sobre Jerry West, y un partido menos, aunque podría ampliar esa ventaja en el futuro. Jayson Tatum, séptimo (187) y Kevin Durant décimo (181) son los otros jugadores en activo que están en el top-10 en puntos totales. Bill Russell lidera en rebotes (293) con más de 200 de ventaja con el primer jugador en activo, aunque en el resto de estadísticas los líderes están todos en activo. Chris Paul en asistencias (73) y robos (20), Steph Curry en triples (28). Curry, por cierto, llegó a tener el récord de puntos en un séptimo, pero le duró 15 días.
Porque Jayson Tatum metió 51 el curso pasado ante Philadelphia, la máxima nunca conseguida en un partido definitivo. Sí que mantiene el récord de triples con siete, algo que ha conseguido tres veces, y que le igualaron Marcus Morris en 2021 y Grant Williams en 2022. Las 20 asistencias de John Stockton en 1988 ante los Lakers, pese a la derrota, o los 40 rebotes de Bill Russell en las finales de 1962 se ven récords inigualables a día de hoy, aunque los 7 tapones de Elvin Hayes y Dikembe Mutombo, o los 6 robos, récord que comparten Manu Ginobili y Jerome Kersey son imitables. Y solo ha habido un tiro para ganar sobre la bocina en la historia de los séptimos partidos. Kawhi Leonard contra Philadelphia 76ers en 2019, en semifinales de conferencia en la pista de los Toronto Raptors.
Nikola Jokic, Jalen Brunson, Anthony Edwards o Tyrese Haliburton buscarán ser nuevos héroes del séptimo y llevar a sus equipos a las finales de conferencia. Esperan Dallas en el Oeste y los Celtics al otro lado del país. La gloria a solo un partido, un séptimo partido. Las dos palabras más bonitas del baloncesto.