Tatum y Jaylen Brown asaltan Dallas y dejan a Boston a solo un partido del ansiado anillo
Los Jays se combinaron para 61 puntos y los Celtics pusieron el 3-0 en un partido donde Luka Doncic acabó expulsado.

Otra vez los Celtics, otra vez Boston. De la mano de Jaylen Brown y Jayson Tatum superaron por tercera vez a los Mavericks, esta vez en Dallas (99-106), para poner el 3-0 en la serie. En la misma noche, los Celtics supieron mostrar su mejor cara para abrir una brecha de 21 puntos, y su peor versión para dejarla escapar en el mismo periodo. Cerraron en el clutch el triunfo, con polémica arbitral incluida, el tercero en estas finales y se quedan a solo uno del ansiado banner 18. Ese que lleva 16 años esperando. Ese que puede llegar el viernes en el cuarto partido de la serie como muy pronto. Uno que puede romper una sequía durísima en Boston.
La última vez que los Celtics estuvieron tan cerca del anillo, a solo un partido, fue en junio de 2010. El día 13, exactamente, tras ganar el quinto partido de la serie para poner el 3-2 ante los Lakers de Pau Gasol y Kobe Bryant, aunque Los Angeles acabaría remontando y ganando en siete. La historia ahora es muy diferente: 3-0 arriba, el equipo de Joe Mazzulla tiene cuatro oportunidades para ganar un partido y la certeza de que nunca en la historia se ha remontado tres partidos de diferencia en la NBA.
Tatum metió 31, Jaylen puso 30, con 8 asistencias y 8 rebotes en otro partido que consolida su ca arreral MVP de las finales. Y aparecieron a cuenta gotas el resto, con 16 de Derrick White, 9 de Jrue Holiday y otros 8 de Horford. Sin Kristaps Porzingis, baja de última hora, apostaron por Xavier Tillman para hacer del letón y funcionó. Ayudó a frenar a Doncic, que se quedó en 27 puntos y acabó expulsado por seis faltas personales. Kyrie fue el mejor para los Mavericks con 35 puntos en 28 tiros, aunque al descanso había conseguido 20 (en 14 tiros). Se notó el cansancio en las dos estrellas de Dallas y que nadie más apareció, al margen de los 13 puntos de PJ Washington y el doble-doble de Dereck Lively, con 11 puntos y 13 rebotes desde el banco. Y un partido con muchas caras.
Se esperaba, pero no por ello dejó de sorprender. Los Mavericks salieron en tromba, con un 9-2 de inicio y un parcial de 25-12 para abrir el partido. Luka Doncic encontraba puntos fáciles y llegaba por fin Kyrie Irving a las finales, con 9 puntos rápidos que ponían la máxima diferencia de Dallas en la serie. Sin Porzingis, el primer cambio de los Celtics, Boston respondía como mejor sabe: a base de triples. Era Jayson Tatum, con dos y 13 puntos, y un Sam Hauser que no fallaba desde el triple los que evitaban que la distancia fuera de dobles dígitos. Sobrevivía Boston al vendaval inicial y se quedaba a solo un punto. Y el objetivo era ese: no permitir a Dallas romper el partido de salida, eso que tan bien han hecho ante rivales de mentalidad más débil.
A mitad del segundo cuarto llevaban cinco puntos cada uno de los equipos antes de que abrieran el grifo. Y fue un intercambio de golpes al máximo nivel. Irving con tres triples sin fallo mantenía a los Mavericks en el partido en unos Celtics que empezaban a marcar el ritmo de juego. Solo las genialidades de Luka y Kyrie, combinados con 37 puntos al descanso (en 30 tiros), bastaban para que Dallas siguiera por delante en el marcador. Jason Kidd jugaba con su banquillo, dando minutos a once jugadores en la primera parte buscando mantener la ventaja, y eran los Celtics los que sufrían del mal que afectó a los Mavs en los dos primeros partidos. Nadie más, al margen de los 20 de Tatum al descanso, daba la cara en ataque.
Algo que cambió al descanso. Porque lo que empezó como un intercambio de canastas entre Kyrie Irving y los Celtics acabó siendo un parcial de 21-10 para Boston, que abría diez puntos la ventaja. Aparecía Jaylen Brown anotando y repartiendo juego y solo dos canastas seguidas de Luka, que llegaba a los 25 puntos con todavía 16 minutos por jugarse, ponía algo de picante. Pero a los Celtics les entró todo y siguieron picando piedra, como llevan haciendo toda la temporada. Los 82 partidos de la fase regular y cada serie de playoff, como el mejor equipo de la NBA que son. Una apisonadora, un equipo imparable, una plantilla varios niveles por encima del resto. Por eso, el 35-19 del tercer cuarto se sentía casi definitivo. Casi como una losa irremontable, por el cómo lo hicieron, y por las sensaciones de los jugadores de Dallas.
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— Alejandro Gaitán (@alejandroggo) June 13, 2024
Y abrían el último cuarto con un triple de Jaylen primero, y otro de Derrick White para poner la diferencia en 21 puntos. El American Airlines Center se quedaba en silencio durante el tiempo muerto de Jason Kidd ante la posibilidad de Boston poniendo un 3-0 en la eliminatoria. ¿Partido cerrado? Para nada. Respondían los Mavericks con un 22-2 para dejar la distancia en solo tres puntos con cinco minutos por jugarse. Boston anotó solo dos puntos en algo más de seis minutos, y por el camino, Luka Doncic se fue expulsado por faltas personales. La quinta y la sexta, en jugadas consecutivas cosechadas por Jaylen Brown. Polémica arbitral para alimentar la ira de un AAC que soñaba con remontar. Y sin el esloveno el partido cambiaba por completo, otra vez más.
Volvía a las manos de Jaylen Brown. El escolta ponía calma y la pelota en el aro. Respondía a cada canasta de Kyrie, la única referencia de los Mavs sin Doncic en pista. Y cuando no era Brown, un mate de Tatum, o un triple de Derrick White. Y dos canastas más de Jaylen pusieron la daga final en el cuello de unos Mavericks que se quedaron sin gasolina tras hacer lo más complicado. Que se quedaron a las puertas de una remontada histórica, y ahora tendrán que ganar cuatro seguidos si quieren ganar el anillo. Algo que nadie ha hecho en la historia.