Anthony Edwards consuma el regicidio y deja a la NBA sin el rey Jokic tras una remontada para la historia
Un parcial de 60-37 en la segunda parte les hizo remontar 20 puntos y ganar un séptimo histórico. Espera Dallas.

Denver era el campeón y en la NBA las etiquetas importan. Sobre todo si todavía llevas el cinturón por haberte alzado con el título apenas once meses atrás en el tiempo. Y sobre todo si tienes en tus filas al mejor jugador del planeta, al tres veces MVP, y si juegas un séptimo partido en casa tras remontar un 0-2 en contra. Las etiquetas importan, pero las tradiciones más. Y la NBA tiene la moderna tradición de no permitir al campeón ganar dos títulos seguidos. Desde los Warriors en 2017 y 2018 que nadie lo consigue. Minnesota se ha encargado de que tampoco suceda este año. Porque en el séptimo, en Denver, y estando 20 abajo en la segunda parte, se llevaron el encuentro (98-90) y la serie. Y estarán en las finales de conferencia.
Gracias a un parcial de 60-37 en la segunda parte, los Timberwolves dieron la machada y se convierten en el cuarto finalista. Con un recital coral de defensa, sus seis jugadores en dobles dígitos en anotación y anulando a los secundarios de Denver, más allá de la exhibición de Nikola Jokic y Jamal Murray, con 34 y 35 puntos respectivamente. El serbio bajó 19 rebotes, con 7 asistencias, y parecía dominar el duelo personal contra Rudy Gobert, pero entre la batería de interiores de los Wolves se acabaron llevando el duelo. Porque Towns fue el máximo anotador, con 23 puntos, igual que Jaden McDaniels, y el mejor reboteador con 12, Naz Reid reventó el partido con un parcial de 7-0 y Conley se pudo vengar por el game seven de 2020. Todo en una noche para el recuerdo.
Minnesota arrancó el partido agresivo, atacando el aro y buscando la pintura. Un 2+1 de Jaden McDaniels y un tiro de Towns ponían a los Timberwolves por delante, 12-5, a mitad del primer cuarto. Eso duró Minnesota en el primer tiempo. Desde entonces fue todo Denver Nuggets, y específicamente Jamal Murray en los dos primeros cuartos. Un parcial de 27-7, con un 14-0 entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo, le dio la vuelta. Y los Wolves nunca más volvieron a estar mentalmente en el partido. La mínima, cinco puntos (34-29) con Nikola Jokic en el banquillo, antes de recibir un 9-0 en contra que volvería la distancia a dobles dígitos. Al descanso, Jamal Murray y Nikola Jokic llevaban 37 puntos, 16 rebotes y 7 asistencias. Minnesota, como equipo, 38, 18 y 7 respectivamente en la peor primera parte de toda la temporada.
The @Timberwolves' trio STEPPED UP on the road to advance to the Western Conference Finals!
— NBA (@NBA) May 20, 2024
KAT: 23 PTS, 12 REB
Ant: 16 PTS, 8 REB, 7 AST
McDaniels: 23 PTS, 6 REB
Minnesota's 20-point comeback is the biggest in Game 7 history in the play-by-play era (1997-98). pic.twitter.com/DUKFfaWX5c
La salida de vestuarios parecía similar, con la distancia yéndose a los 20 puntos (58-38) pero aparecía por fin el gran argumento de estos Timberwolves, la defensa. En el tercer periodo dejaban a los Nuggets en 14 puntos, y con Anthony Edwards despertando un parcial de 21-3. Edwards, que al descanso llevaba 4 puntos, anotaba 9 y era la referencia, pero a su lado aparecían todos los titulares de Minnesota. En ataque, Karl-Anthony Towns y Jaden McDaniels. En defensa Rudy Gobert y Mike Conley, en una segunda parte para el recuerdo. Y fue un tiro del francés en la primera posesión del último periodo que les ponía por delante por primera vez desde el primer cuarto. El 68-67 era solo el inicio de un cierre magnífico, con Naz Reid y Towns frenando a Jokic, al que dejaron en solo 14 puntos en el cuarto.
Y a uno de los equipos que más se le ha achacado falta de carácter, le salió la mejor victoria del año. Porque todo estaba perdido, y le dieron la vuelta con un dominio similar a lo visto en el segundo o sexto partido, siendo muy superior al campeón. Los 15 puntos remontados al descanso son la mayor desventaja recuperada en un séptimo partido, y lo hacen en el aniversario de sus únicas finales de conferencia. Fue en 2004, un 19 de mayo y también en el séptimo. Aquel día eran el equipo de Kevin Garnett, quien hoy estaba de cumpleaños, pero esta madrugada han demostrado ser un conjunto, quizás el que mayor miedo genere en el Oeste. Tras ganarle a Kevin Durant primero y Nikola Jokic en semifinales, el siguiente reto será Luka Doncic.
Un duelo entre los dos candidatos a ser la próxima cara de la NBA, antes de que Victor Wembanyama tome las riendas de la liga. Dos estilos tan diferentes y dos jugadores tan diferenciales como Edwards y Doncic se verán las caras para decidir quién de los dos es el primero en llegar a las finales. Minnesota tiene ventaja en la defensa, los Mavericks un mejor ataque y sus estrellas decidirán.