Victor Wembanyama, el niño que dijo "no" al Barça porque nadie le criticaba
El francés, número 1 del draft de la NBA, empezó a jugar al fútbol y a los 11 años ya deslumbraba por su altura y coordinación.

Pocos nombres han tenido más 'hype' en la historia del baloncesto. Quizás LeBron James. Nadie más. Ni siquiera Michael Jordan (normal en una época menos globalizada) ni Kobe Bryant ni Stephen Curry. Ningún otro adolescente, más allá de 'King' James, había hecho correr tanta tinta en titulares y reportajes que Victor Wembanyama, el flamante número 1 del draft de 2023.
El galo estaba predestinado a ese número casi desde el mismo día que puso uno de sus enormes pies -calza un 55- en una cancha de baloncesto. Antes había probado suerte en el mundo del fútbol y en el tatami de judo. Sobresalía en ambos. Sin embargo, su genética marcaba qué camino tenía que seguir si quería llegar a la gloria. Una senda que en este caso cambiaba las baldosas amarillas por las lamas de madera del parquet.
Su madre Elodie jugó en el Stade Français y fue la primera en moldear los gigantescos pasos de Victor cuando sólo era un niño que quería jugar con un balón que apenas le cabía en sus gigantescas manos. Porque Victor fue grande desde niño. El ADN así lo marcaba. Su madre mide 1,91 y su padre Felix, exsaltador de longitud, llega a los 2.05, así que con tan pingüe genética herencia, la altura estaba garantizada.
Victor Wembanyama is a San Antonio Spur 😤 #PhantomCam pic.twitter.com/SgwWppbNKm
— NBA (@NBA) June 23, 2023
"Cuando tenía cinco años todo el mundo pensaba que tenía 10",asegura Emanuel Saravas, primer entrenador de Wembanyama en Le Chesnay-Versailles. Bueno, el primer técnico fue su madre que ejercía como matriarca y como técnico a tiempo completo. De hecho, suya es la 'culpa' de una motricidad que ha asombrado al mundo del baloncesto desde que apenas era un niño. ¿Cómo es posible que alguien tan grande sea tan coordinado? A base de trabajo y de convivir con un balón desde que era niño. Era lo que le pedía Elodie, que no se separara de esa circunferencia naranja. Y no lo hizo.
"Estábamos muy sorprendidos por su nivel de motricidad, hacía cosas increíbles para un niño de su edad"
Primer entrenador de WembanyamaComenzó a botar, a botar y a botar hasta que convirtió ese gesto en algo tan natural como respirar o caminar. Y eso fue lo que llamó la atención de los entrenadores de Chesnay-Versailles, donde comenzó a jugar de manera más organizada al baloncesto y desde donde llamó por primera vez la atención del mundo. ¿Quién era ese niño espigado y con un dominio de balón impropio para alguien de su altura? "Estábamos muy sorprendidos por su nivel de motricidad, hacía cosas increíbles para un niño de su edad", relataba Saravas a AFP.
En Versalles, con apenas 11 años, empezó a hacer que su nombre sonara en todos los mentideros del baloncesto. Y con 14 ya tenía a los grandes de Europa llamando a su puerta. Uno de los primeros en hacerlo fue el Barcelona, que le ofreció la oportunidad de probar con el equipo en la Minicopa de 2018 disputada en Gran Canaria.
Las razones de su negativa al Barça
Un torneo que terminó coronando al Real Madrid de Juan Núñez y Eli Ndiaye y en el que el Barça se tuvo que conformar con la tercera plaza con un Wembanyama que sobresalía por encima de sus compañeros. Y no sólo en estatura. El galo llamaba la atención por todo lo que era capaz de hacer en la cancha y buena cuenta de ello puede dar el Joventut tras un partido en el que el francés terminó con 16 puntos, 15 rebotes y 32 de valoración.
"Estuvimos un año y pico detrás de ellos. Hablamos directamente con la madre, que nos dio largas hasta que para la Minicopa, en uno de nuestros últimos intentos, aceptaron la invitación", señalaba entonces a EFE Rubén Alcaraz, responsable de llevar a Wembanyama a Barcelona. "No era un tipo que, por ser grande, quisiera dominar cerca del aro. Intentaba jugar de cara como un base, con mucha fantasía. Corría el contraataque botando el balón, se lo pasaba por debajo de las piernas, tiraba de tres, daba pases por detrás de la espalda, se jugaba muchos unos contra uno de cara…" apuntaba el que fue su entrenador en aquel torneo, Carlos Flores.
Fue entonces, en marzo de 2018, después de que Wembanyama probara por primera vez con la camiseta del Barcelona cuando el equipo azulgrana intentó un fichaje que nunca se llegó a concretar. El galo hizo las maletas y volvió a casa junto a su madre Elodie, que es quien le acompañó en la Ciudad Condal.
"Me gusta que me digan claramente las cosas, aunque eso sea desagradable de escuchar·
Dos motivos llevaron a que el nuevo número 1 del draft no terminase vistiendo la casaca azulgrana. El primero, su familia, que quería que el joven Victor volviera a Francia para continuar su formación y su entrenamiento. El segundo, la propia exigencia de Wembanyama. Como recordaba hace meses en Le Parisien, el pívot no se quedó en Barcelona porque ningún entrenador le decía nada sobre sus defectos. Nadie le criticaba. "Es verdad que esa fue una de las razones, pero hubo otras. Me encanta progresar y necesito enfrentarme a desafíos, me gusta que me digan claramente las cosas, aunque eso sea desagradable de escuchar", apuntaba el ya jugador de los Spurs en una entrevista el pasado mes de diciembre.
WEMBY 🇫🇷🏀👏🏽🏅…
— Kylian Mbappé (@KMbappe) June 23, 2023
L’histoire commence maintenant.
Predestinado a los Spurs
Un año después de su aventura azulgrana Wembanyama demostró que había dado el paso correcto y hacía su debut como profesional con el Nanterre. Se estrenó en Eurocup con 15 años y nueve meses, convirtiéndose en el segundo jugador más joven en disputar un partido de dicha competición, sólo superado por el suizo Stefan Petkovic. Una muestra más de su precocidad y talento. Algo que también demostró dos años más tarde en Euroliga con el ASVEL, aunque ahí si pagó la exigencia física de una competición de máximo nivel.
Quizás por ello el pasado verano, cuando ya todos los focos le apuntaban y todos los expertos le señalaban como número 1 del draft de 2023, se decantó por dejar Villeurbanne y fichar por el Metropolitan 92, un club que sólo jugaba la competición doméstica en Francia. Un paso atrás que tenía una explicación: jugar cada cinco días le permitía estar más tiempo en el gimnasio, preparando su cuerpo para lo que se le viene encima en la NBA.
Los últimos Picks 1 de los @spurs 😍
— NBA Latam (@NBALatam) May 17, 2023
- David Robinson en 1987
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Ahora llega a los San Antonio Spurs, el equipo que creció admirando por 'culpa' de sus compatriotas Tony Parker y Boris Diaw y cuyos antecedentes con sus dos únicos números 1 de la historia, David Robinson y Tim Duncan, invitan al optimismo. "No puedo describirlo. Todavía está muy fresco. Es una de las mejores sensaciones de mi vida. Probablemente la mejor noche de mi vida. He estado soñando con esto durante tanto tiempo. Es un sueño hecho realidad", señalaba el pívot francés tras ser elegido como número 1 por los Spurs.
Un sueño que ahora podrá plasmar en un nuevo cuento como el 'Alice y Jules' que escribió junto a un amigo. O quizás en una pintura, lo que más le gusta más allá del baloncesto. Un folio en blanco, como el que él tiene por escribir, y un lápiz en el que dibujar un futuro que parece solo suyo.