Vince Carter: mitad hombre, mitad increíble y ahora miembro al completo del Salón de la Fama
El legendario jugador y uno de los mejores matadores de la historia entrará por fin al Salón de la Fama.

Este domingo será, para Vince Carter, uno de los días más especiales de su vida deportiva. Retirado desde 2020, víctima del parón por el coronavirus, el jugador de Raptors, Nets y otras tantas franquicias será la cara visible de la camada que entra al Salón de la Fama del baloncesto en Springfield. Tras 22 años de NBA, cientos de mates y momentos para el recuerdo, Carter por fin alcanza la cota máxima que cualquier deportista puede soñar, poniendo el broche de oro a una carrera única que ha mezclado longevidad y un pico de nivel que muy pocos han sabido igualar en la historia. Una, la de Carter, que no se puede recordar sin pensar en sus mates.
Desde Toronto, equipo que traspasó por él la noche del draft y que por fin retirará su camiseta el próximo 2 de noviembre, pasando por New Jersey, Orlando Magic, Phoenix Suns, Dallas Mavericks, Memphis Grizzlies, Sacramento Kings y los dos últimos años en los Atlanta Hawks. Carter, con 1541 partidos a sus espaldas y uno de los 25 jugadores en superar los 25,000 puntos, premios individuales y la mala suerte de no haber podido siquiera jugar unas finales de la NBA. Llegó a los Nets en 2005, y estos las jugaron en 2002 y 2003; aterrizó en Orlando en 2010, y venían de jugar las de 2009; y hasta en Dallas, campeón en 2011, llegó un verano muy tarde.
Ocho veces All Star, dos veces All NBA, mejor novato en 1999 cuando ya empezó a dejar su marca por los aires. Para el recuerdo del planeta entero, su celebración en el All Star de 2000 tras firmar una de las mayores exhibiciones en el concurso de mates. "It's over" gritaba a la cámara tras sentenciar el certamen con un mate por debajo de las piernas. Meses más tarde, en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, saltaría por encima de Frédéric Weis y sus 218 centímetros. El mate dio la vuelta al mundo y Carter pasaba a ser, desde ya, el jugador más espectacular del deporte de la pelota naranja. No importaba qué o quién estuviera por delante, si podía, el rival sería carne de póster y la jugada acabaría en el top-10 de ESPN.
Para muchos es, por méritos propios, el mejor matador de la historia. Su nombre, con los de Julius Erving, Michael Jordan y otros pocos elegidos, sale siempre en cualquier debate sobre dunkers.Hay mucho más en su carrera que simplemente uno de los mejores repertorios de mates de la historia, capaz de promediar más de 27.5 puntos en 2001 o la virtud de aparecer casi siempre cuando el balón quemaba. Clutch como muy pocos, fue en Toronto que descubrió su don y fue contra los Raptors, ya jugando para los Nets, que lo perfeccionó. Hasta tres veces anotó el tiro para ganar o forzar la prórroga en el pabellón de Toronto como visitante.
Por su espectacularidad y su facilidad para crear narrativas, Carter es uno de los jugadores con más y mejores sobrenombres. El primero que recibió en la NBA fue Air Canada, en homenaje al pabellón donde se volvió estrella y que proviene de la aerolínea nacional, encajando perfectamente en un jugador capaz de volar. Vinsanity también se hizo popular, e incluso Mr. Florida Basketball, uno que recibió todavía en el instituto en Daytona Beach. Pero ninguno con mayor representación de lo que fue Vince Carter que Half Man, Half Amazing. Mitad hombre, mitad increíble.
El nombre viene de la canción de Nas con el título, 'It Ain't Hard to Tell', en 1992, cuando Vince todavía estaba en el instituto. Aunque Carter no fue el primero que recibió el sobrenombre. El honor le corresponde a Anthony Heyward, que no será tan famoso ni sonará tanto a los aficionados. Una leyenda del baloncesto callejero de Brooklyn de principio de siglo, saltó a la fama en los vídeos de And1 que se viralizaron en la primera ola de internet. Un emblema del baloncesto y la cultura de las calles cuya personalidad hechizó a aficionados y rivales, y el original mitad hombre, mitad increíble. Aunque Carter sea quien se llevara la historia y ahora, la nominación al Salón de la Fama.