Selecciones en acción: entre cupos y pasaportes anda el juego

Hemos tenido semana sin baloncesto a nivel de clubes, tomando el relevo las selecciones en sus diversos clasificatorios para el Eurobasket de 2025, el Afrobasket de 2025, el FIBA Asia de 2025 y la AmeriCup de 2025.
Además, se ha convertido en la primera ventana en el transcurso de la temporada desde que se reinstauraran en 2017 en la que ha parado la Euroliga tras el pacto sellado con la FIBA el pasado julio para que no se solapara el calendario (¿veremos a los árbitros de la máxima competición pitar en ellas? Porque falta nos hace…).
Esto nos ha permitido volver a disfrutar de muchos de los jugadores del máximo nivel, salvo los NBA, a los que sólo podíamos ver en los grandes campeonatos que se celebran en el período estival.
El caso de España
"Oasis". Así calificó Sergio Scariolo la consecución del título de campeones del Eurobasket del 2022 con Willy Hernangómez como MVP del torneo y Juancho MVP de la final. No han pasado dos años y nos hemos dado de bruces con la realidad o, mejor dicho, con aquella profecía. Tal vez tendremos que valorarlo, ahora que ha pasado el tiempo, como un hito o una gesta.
Viendo la Copa del Rey, en el mismo escenario y la misma cita en que eclosionó Pau Gasol 23 años atrás, sólo un jugador formado localmente de condición seleccionable ha sido titular en los siete partidos en uno de ellos: Joan Sastre. Fue en el partido de cuartos entre Unicaja y Lenovo Tenerife. Y muchos de los demás ni siquiera han sido de la primera rotación de sus equipos.
Esto no es una crítica para sus clubes: nadie tira piedras contra su propio tejado. Pero hay un dato que es revelador: sólo hay cuatro jugadores seleccionables entre los 50 que más minutos juegan en la Liga Endesa. Y de los cuatro, tres están en equipos que ocupan las plazas entre la 14ª y la 18ª de la tabla clasificatoria, donde más difícil es conseguir incorporar cupos.
Pero hay más, El Rincón del SuperManager en su cuenta de X daba más datos no sobre los que no están, sino sobre los que están. Y cito: 'Excluyendo a Ricky y Sebas Saiz, los jugadores presentes en el 12 frente a Letonia en Zaragoza llegaban, de media, con entre un 15 y un 23% de minutos menos que los jugadores alineados en las ventanas de noviembre 2022 y febrero 2023'.
La escasez de este tipo de jugadores ha hecho que cambien de equipo, porque el pez grande se come al chico, y hayan perdido el papel protagónico que tenían. Es el caso, por ejemplo, de Darío Brizuela o Joel Parra, ambos ahora en el Barça. El baloncesto es como montar en bicicleta, no se olvida pero hay que practicarlo. Otro tuit de @elrincondelsm profundizaba en esta falta de rodaje: 'Mirando los 40 días previos al partido con España (5 partidos de liga doméstica), NINGUNO de los 12 llega a los 100 minutos jugados [20 minutos de promedio]'.
Que se lo digan a Codi Miller-Mcintyre, que ha prolongado su estado de forma en el Baskonia para tumbar a la campeona del mundo Alemania con Bulgaria (67-62) sumando 23 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias, 1 robo y 1 tapón, o a Mario Hezonja, como referente absoluto de Croacia en la derrota ante Francia (73-61) con 22 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias y 4 robos.
Y luego, sin que sirva de excusa, nos han tocado dos selecciones que en las últimas citas no se nos han dado demasiado bien. Letonia nos ganó en el pasado Mundial y Bélgica fue el único equipo capaz de tumbarnos en el Eurobasket de 2022 en la primera fase disputada en Georgia.
No soy pesimista porque si algo nos ha demostrado esta selección es su capacidad de rearmarse y remontar situaciones adversas. Y en esta ventana había que 'pagar este peaje' de cara también a ganar tiempo y preparar el Preolímpico.
Además, sobre la cita de julio, la historia será otra, con muchos nombres que ahora no han estado como Lorenzo Brown, Llull, Núñez, el lesionado Rudy, Willy y los refuerzos interiores de Aldama y Garuba, ambos en Estados Unidos.
Que no cunda el pánico de cara al Eurobasket de 2025: siempre nos quedará Eslovaquia, que es el rival a batir (se clasifican tres de los cuatro).
Los cupos, los marcos de contratación y el embudo
En las Ligas Europeas se impone mayoritariamente el marco de 6-6, seis jugadores formados localmente y seis jugadores de otra procedencia.
Pero con alguna restricción: por ejemplo, en Francia, de los seis extranjeros, sólo cuatro pueden ser estadounidenses como máximo; o en Italia, donde los jugadores formados localmente tienen que estar cuatro temporadas de formación, no tres como en nuestro país, lo que hace que su selección tenga más donde elegir (66 en la ACB la pasada temporada por 92 en la Lega).
Aquí seguimos con el 4-6-2: 4 jugadores formados localmente obligatorios, 2 extracomunitarios como máximo y 6 jugadores entre comunitarios y cotonous. No salió adelante aquel intento de incluir el tercer americano y subir de cuatro a cinco los cupos.
No hay fórmulas perfectas. Todas tienen sus pros y sus contras. Pero lo más preocupante para mí sigue siendo la salida de la categoría junior, y la cantidad de potenciales jugadores que perdemos en el camino, y la dificultad de muchos de nuestros denominados Golden Boys de tener minutos de calidad para ir rodándose.
Son todas estas restricciones las que hacen a los jugadores buscarse las habichuelas para mejorar su estatus de cara a la elegibilidad en las diferentes competiciones y a los clubes reinventarse intentando fabricar cupos. Porque ya sabéis eso de 'hecha la ley, hecha la trampa'.
Así, hemos visto debutar a Donta Hall en Azerbaiyán, lo que hará que en Mónaco no cuente como uno de sus extracomunitarios y facilitará los descartes de Sasa Obradovic en la rotación de la Liga Francesa; o a Ethan Happ, al que ahora se le relaciona con el Valencia Basket, estrenarse con Macedonia del Norte, por lo que dejará de ser extracomunitario en el Dreamland Gran Canaria lo que queda de temporada y subirá su caché como comunitario en el mercado.
Son situaciones totalmente legales y de win-win para las dos partes. Los jugadores se convierten en comunitarios o cotonous y las selecciones se refuerzan consiguiendo mayor potencial.
Y luego, son escenarios para redención o reivindicación. Y en eso también influye el colmillo y la ambición competitiva de los jugadores. Una Eslovenia huérfana de Doncic, referente en la anotación y en la generación de juego, que se quedó sin participar en el Mundial de China de 2019 precisamente por las Ventanas, ha visto como Prepelic, en la actualidad en las filas del Galatasaray, se ha ido hasta los 30 puntos frente a Ucrania y 21 ante Israel para no dar concesión alguna y liderar su grupo con un 2-0.