Sertac Sanli: "En la Euroliga el Barça nota la presión y el Real Madrid, no"
El pívot turco, que puso fin este verano a dos años como azulgrana, atiende en exclusiva a Relevo durante la concentración de su selección en Trento.

Trento.- Sertaç Sanli (Edirne, 1991) es uno de los varios jugadores que ha abandonado la disciplina del Barça de baloncesto este verano. En su caso, finalizó el contrato de dos años que había firmado en 2021. Pero, como reconoce en una entrevista a Relevo en el norte de Italia, desde la concentración de Turquía, deseaba continuar defendiendo los colores azulgranas.
El otomano, que regresa a su país, aunque no a su antiguo equipo (Efes), sino al Fenerbahçe, habla de su salida del club, de Tavares, Mirotic o Saras. Además, destaca lo "valiente" que ha sido Ricky Rubio, que no acudirá al Mundial para cuidar su salud mental. "Le apoyo", espeta. Con ritmo pausado y muy reflexivo, escoge muy bien los términos. Sanli es inteligente y nada frenético. Rezuma sapiencia. Como su basket, que, sin embargo, no terminó de convencer en Barcelona.
Se habla que el Barça te ofreció la renovación, pero a la baja. ¿Por qué te marchaste?
Terminó mi contrato de dos años. Comenzamos a negociar uno nuevo… y ahí nos dimos cuenta que ellos tenían una idea y yo otra. No aceptaron mis pretensiones, pero son cosas que pasan en nuestro mundo. Somos profesionales. Es cierto que quería seguir en el Barça, pero ahora estoy en un nuevo lugar, y me resulta ilusionante.
Eras hombre Jasikevicius. Sin él se antojaba difícil. ¿Te sentiste defraudado?
No, para nada. Como te dije antes, quería seguir pero no nos pusimos de acuerdo con las condiciones. Es cuando decidimos separar nuestros caminos. La vida es esto: dejas unos sitios, vas a otros…
Llegaste al Barça tras ganarle en la final de Euroliga en 2021 con Anadolu Efes. En dos años como culé estos fueron tus números: 148 partidos total. 73 en ACB y 68 en Euroliga. En la última temporada promediaste 7,3 puntos de media con 3,4 rebotes en 16 minutos de juego. En Europa, por su parte, poco más de seis con 3,3 rebotes en quince minutos. ¿Estás satisfecho?
Fue una gran experiencia. Sobre todo, si tenemos en cuenta que nunca había salido de Turquía (antes Galatasaray, Trabzonspor, Besiktas o Efes). Tengo muy buenos recuerdos de Barcelona, donde coincidí con grandes compañeros y un coach fuera de serie. Me siento afortunado que esta haya sido mi primera prueba fuera de casa, pero decidí marcharme de allí y ahora estoy feliz. Feliz porque el año que viene les veré por Europa.
El Barça es un asiduo a las Final Four últimamente, pero levantar el trofeo parece una utopía. Sin embargo, el Madrid está en las antípodas de esto. ¿Qué sucede ahí? Porque el problema no tiene que ver con la calidad de la plantilla.
No lo sé. En los últimos años, antes de llegar a la Final Four, parecía muy fácil. Todos nos daban como principales favoritos, porque además hacíamos una temporada regular excelente. No sé qué pasaba después: quizás notábamos la presión y el Madrid, no. Era demasiada la presión psicológica, sí. Todos queríamos ganar para hacer más grande al Barça, pero había mucha presión. Hay muchos factores, así que no sé qué más decir. No hay una única respuesta.
Tras barrer al Real Madrid en la final de la liga Endesa se produce el terremoto Mirotić y Saras. ¿Se van por dinero?
No sé si el problema fue el dinero, y además no es mi asunto. Imagino que habrá muchos factores que sólo ellos y el club conocen. Sinceramente, no estoy al tanto de los planes del Barça. Tampoco me importa ya.
En los últimos cinco años te han entrenado Ergin Ataman (además de seleccionador dirigirá a Panathinaikos) y Jasikevicius, quien disputó su primera Final Four en el banquillo de Zalgiris (2018). Entonces cayó, precisamente, contra tu actual club. ¿Son obsesivos?
Hablamos de dos de los mejores a nivel continental. Eso me convierte en un tipo con suerte. Ataman y Saras son distintos. El primero da más libertad; el segundo también, pero sin salir de su sistema. Podría estar hablando de ellos todo el día, porque no hay respuestas cortas para definirles. Ataman tiene su sistema, pero lo moldea dependiendo del partido y los rivales. Jasikevicius hace modificaciones, pero nunca abandona su matriz, su idea. En este sentido, es mucho menos flexible. Una cosa les une: la cantidad de recursos o variantes durante el choque… Y una obsesiva preparación del ataque y la defensa.
¿Es cierto que el mal carácter del lituano desgastó a algunos jugadores o directivos?
No tiene mal carácter, aunque parece que sí. Sinceramente, si lo piensas bien, todos los entrenadores parecen tener mal carácter, pero es más complejo. Les ves ahí, que parecen cabreados en los tiempos muertos… Yo le conozco, y también fuera de la pista. Puedo decir que tiene personalidad, un fuerte temperamento, pero, sobre todo, muchas ganas de victoria. No esconde nada, porque quiere ganar. Constantemente nos hace ver los errores, quizás más que nadie, porque hay que reaccionar rápido para corregirlos. Simplemente quiere jugar y ganar al baloncesto, pero fuera es un gran tipo.
Con defender a Tavares estaba obsesionado. Tú eras uno de sus hombres fetiche. Uno de los encargados de neutralizar al caboverdiano.
Todo el mundo está obsesionado como Tavares. Mira qué tipo de jugador es… Lo normal es prepararte para, de alguna manera, pararle. Hacer tu juego, sí, pero saber qué hay que hacer y no ante un gran jugador como él.
¿Grimau no habló contigo?
No, porque cuando la nombraron entrenador yo ya me había marchado.
¿Y Navarro o Laporta?
Tampoco hablaron conmigo. Sí lo hizo Mario Bruno Fernández (director deportivo y mano derecha de Juan Carlos), pero no nos pusimos de acuerdo y ya está.
Willy Hernangómez, Parra, Jabari Parker… ¿Qué opinión te merecen algunas de las nuevas incorporaciones para fortalecer la pintura?
A priori, me parecen grandes jugadores, pero no pienso en lo que hace el Barça porque es pasado. Ya me marché. Estoy centrado en mi club y en Turquía.
Con Ataman imagino que el objetivo, visto que no estáis en el Mundial, será clasificarse para París 2024. El Fenerbahçe no atraviesa su mejor momento, pero tiene como entrenador al griego Dimitris Itoudis, doble campeón de Europa con CSKA hace algunos años. Es también seleccionador de Grecia.
Confiamos estar en los Juegos, pero no será fácil obtener billete en el Preolímpico. Respecto a mi club, deseo que tengamos continuidad. Estamos en construcción, pero queremos crear una base sólida también en Europa. Soy optimista, y el reto principal es clasificarse para la Final Four. Luego ya se verá. Como bien sabéis, sé lo que es ganar ahí, pero también perder (risas).

Algunos de los nuevos fichajes azulgranas vienen de la NBA. Lo hacen para volver a encontrarse a sí mismos, recuperar nuevos estímulos. Leandro Bolmaro se marchó para volver, ahora se habla de Nnaji. Fíjate en Datome, Campazzo antes… O en el propio Navarro otrora. ¿Qué opinas de esta fiebre de cruzar el Atlántico, en ocasiones tan rápido? No todos pueden ser Dončić.
Les entiendo, porque la NBA es una experiencia que hay que vivir. Si tienes la oportunidad de ir, hay que hacerlo. Yo también me habría marchado de haber tenido opciones. No se sabe lo que puede pasar porque es una aventura. Se puede dar mal, pero como enganches partidos buenos te podría cambiar la vida.
Mirotić también probó suerte allí. Ahora ha recalado en el Olimpia Milan. ¿Se equivocó el Barça al echarle?
No lo sé, porque no he hablado con Niko sobre el tema. Está claro que hablamos de uno de los mejores jugadores de Europa, pero no sé si se han equivocado dejándole ir. Le deseo suerte en Milán.
En Barcelona, por encima de todo, dejas a tu gran amigo Laprovittola, quizás el más regular de la pasada temporada. ¿Crees que es un jugador clave ya?
Sin duda. Allí encontró su dimensión, su entorno, su casa. Creció mucho con el sistema de Saras, y hablamos ya de uno de los mejores en su puesto. Lo hace ver en cada partido.
Argentina es una de las grandes ausentes del Mundial que comenzará en algunos días. Un Mundial sin Turquía y sin Ricky Rubio. ¿Cómo podemos normalizar los problemas de salud mental en el deporte, en la vida?
Ricky Rubio es un valiente. La gente ve que es una estrella de la NBA, el líder de España, pero en realidad nadie sabe qué le sucede, cómo piensa, qué situación está viviendo, cómo le afecta la presión… Porque sí, estamos sometidos a mucha presión. La familia, los amigos, los fans, los medios de comunicación… Puede ser que haya otros jugadores con el mismo problema suyo, pero no se sepa. Yo le apoyo, porque hablamos de un tipo con coraje que además podría jugar en cualquier club top. Con su confesión, probablemente sin saberlo, haya ayudado a mucha gente. Esto es muy importante.
¿Crees que otras estrellas con un problema similar pueden salir ahora que se sigue rompiendo el tabú de la psicología? Nietzsche decía que la vida mental sólo puede tener lugar en forma de lenguaje.
Por supuesto. Él ahora tiene que descansar y estar con su familia. Le entiendo perfectamente y tiene todo mi apoyo como ya dije. Ha dicho lo que otros tienen miedo a decir para no ser juzgados, pero esto hay que romperlo ya de una maldita vez. Sé que los fans y los medios se preguntaron qué sucedía. Lo que ha demostrado es valentía, es liberar de las cadenas de este yugo a otros, ayudarles a atreverse a decirlo sin miedo al juicio.