Beterbiev necesita las cartulinas por primera vez para hacerse indiscutido ante Bivol
Artur Beterbiev se hizo con las cuatro coronas del peso semipesado tras vencer, en un ajustado combate, a Dmitry Bivol.

El dinero saudí puso fin a una espera que duró un lustro. Este sábado, en Riad, se vieron las caras Dmitry Bivol y Artur Beterbiev. Los cuatro cinturones mundiales (WBC, WBA, IBF y WBO) del peso semipesado estaban en juego. Se jugaban la hegemonía de la división. Como suele suceder en el boxeo con los grandes combates, llegaba tarde. Había dudas sobre si el espectáculo se vería afectado. No fue así. Se vio un pleito de muchos quilates que acabó ganando Beterbiev. La igualdad fue la tónica y una revancha sería lo más justo.
Cuando dos grandes se cruzan, el ring se convierte en un tablero de ajedrez gigante. La pelea se preveía de mucha inteligencia y así se vio. Bivol fue mejor de inicio. Su velocidad era mayor, logrando así llevarse los dos rounds iniciales con claridad. El monarca WBA no tenía tanto poder en su pegada, pero sus armas supo jugarlas de inicio. Era consciente de que no debía pararse y así evitaría el mayor peligro de Beterbiev. El dueño de las otras tres coronas en liza, posee una pegada por encima de la media. Había noqueado a sus 20 rivales en el boxeo profesional, pero esta vez no fue capaz de encontrar esos golpes certeros. Sacó trabajo, conectó.. y a la postre acabó siendo suficiente.
A Beterbiev le costó entrar en ritmo. Tardó cuatro asaltos en encontrar su velocidad. Ese cuarto round fue uno de los dudosos. Los que deciden peleas. Del quinto al séptimo Beterbiev fue mejor. Logró encerrar a su oponente y aunque le contragolpeaban, era mejor. Bivol tenía la capacidad de ser muy preciso en sus golpeos. Ponía menos trabajo, pero impactaba con claridad. El combate tuvo en el octavo asalto otro de esos que podían caer de cualquier lado. Beterbiev se vio presionado en el décimo. Iba por detrás y debía apretar. Eso le transmitieron también en la esquina. El rus final le vino mejor a él. Bivol dosificó bien, pero aguantar los impactos virulentos de su compatriota le fueron restando.
Al round final se llegaba con todo por decidir. Bivol fue el primer hombre que aguantó doce asaltos a Beterbiev, quien acabó mucho mejor. El pleito estaba en un pañuelo. El empate era una posibilidad real. Los detalles y los rounds cerrados iban a ser clave. Los jueces hablaron: 114-114, 115-113 y 116-112. Beterbiev se convertía en indiscutido tras escuchar las cartulinas por primera vez. Al terminar reconoció que "no le había gustado demasiado su actuación" y Bivol, lejos de polemizar, asumió el resultado y dio la enhorabuena. Su boxeo resuena mucho más que sus palabras. Si hay una segunda parte será por empeño de los promotores y de Turki Alashikh (máxima autoridad del deporte saudí).
La victoria de Artur Beterbiev le convierte en el segundo boxeador (masculino) de la actualidad que tiene todas las coronas de su división. En los últimos años estas peleas para lograr un indiscutido son habituales, pero el objetivo es muy difícil mantenerlo en el tiempo. Naoya Inoue lo está logrando, pero en los últimos meses Olek Usyk y Canelo Álvarez se han visto comprometidos a dejar alguno de sus cinturones por no cumplir con sus obligaciones. Mención especial merece Terence Crawford, que fue abandonando cinturones del peso welter hasta que acabó debutante, y ganando otro título mundial, en el superwelter.