Saltó la valla de Ceuta, se coronó en España sin poder recibir el título... y ahora sueña con los Juegos Olímpicos de París 2024
Bocas Junior Njike tiene una historia digna de una película y que puede acabar en unos Juegos Olímpicos, pero no representando a España.

Nueve de la mañana del 23 de abril de 2016. Esa fecha la tiene grabada a fuego en su memoria Bocas Junior Njike (Camerún, 24 años). En ese momento consiguió el objetivo que se había marcado con un amigo cinco años atrás. Cruzó medio continente africano para buscar una vida mejor en España. "No fui a la escuela, pero aprendí el oficio de soldador y con 10 años tenía trabajo. Un amigo me empezó a hablar de la vida en España y decidí irme con él. No sabía ni que era un país en el que vivía gente blanca", reconoce a Relevo.
Necesitó cinco años para recorrer media África. Una vez en Marruecos intentó entrar en España saltando la valla de Melilla, pero lo vio "demasiado peligroso". Por ello, intentó subirse a una "patera hinchable", pero la Guardia Civil en una ocasión y la policía marroquí en otra se lo impidieron. "En Ceuta logré cruzar la valla en mi primer intento. Tuve suerte, pero el camino fue muy duro. No sabía ni siquiera lo que me esperaba. Mi madre me pudo ayudar en todo mi camino dándome algún dinero, pero mi amigo no tenía esa suerte y teníamos que ir trabajando en los países que cruzábamos para poder costearnos todo. No podía avanzar sin él. Eso hizo que tardase tanto", recuerda.
En ese momento a Bocas se le abría una nueva vida, pero no tenía claro lo que debía hacer ni por dónde tirar. El deporte, pese a su nombre, nunca le había llamado la atención. "Mi padre veía mucho los partidos de Boca Juniors, por eso me llamó así. De niño jugaba al fútbol en la calle, pero nunca pensé en más. No hacía deporte, pero todo cambió en el centro en el que estuve los primeros seis meses en Ceuta. Allí nos daban de comer y cama, pero necesitaba hacer algo más. Por ello empecé a correr para poder hacer maratones", apunta.
El boxeo, una novedad que cambió su futuro
El boxeo nunca había estado en su vida y apareció sin esperarlo. "Al cumplir seis meses en el centro de Ceuta me mandaron a Avilés. Allí pedí hacer algún deporte de fuerza y me apuntaron a un gimnasio de pesas. No me gustó. Al lado había uno de boxeo. Probé y me enamoró desde el primer momento", recuerda Njike. En ese centro estuvo medio año y después su vida se volvió a complicar. Bocas Junior empezó a vivir en la calle. "No tenía para comer. El entrenador de allí me dijo que si quería entrenar en serio debía ir todos los días. Acudía y antes de entrenar me daba dinero para comprarme un bocadillo y un zumo. Fue difícil. Finalmente encontré un trabajo de albañil. Era muy peligroso porque no tenía papeles y me podía meter en un lío, por suerte no pasó nada", añade.
En esa etapa, Njike logró alquilarse una habitación y parecía que su vida se reconducía, pero ante la falta de oportunidades decidió irse a Oviedo. En la capital asturiana fue acogido por otra asociación de ayuda a inmigrantes. La llegada a esa ciudad le hizo tomar un camino equivocado. "Me eché amigos que no debía. Estaba enganchado a los porros. Cuando llegué al piso no sabía las normas. Me pillaron fumando en la habitación y me expulsaron un mes. Les pedí ayuda. Necesitaba una actividad, el boxeo, para no volver a la mala vida. Me apuntaron y nunca he parado de entrenar desde entonces", afirma. Logró salir de la mala vida, pero la falta de permiso de trabajo y nacionalidad le lastraba a la hora de encontrar trabajo, por lo que volvió a hacer las maletas.
De Oviedo se fue hasta Badajoz. Allí se alojó en un piso de Cáritas. La ONG le compró un equipo de boxeo para "motivarle", pero le pusieron una condición: debía buscar otra alternativa para sustentarse. "Me saqué titulaciones de albañilería y carpintería, aunque tenía claro que mi vida tenía que ser por y para el boxeo", afirma. Tenía formación, pero no trabajo, lo que provocó otro cambio en su vida. El 31 de julio de 2021 se mudó a la Comunidad de Madrid. Su cuñado vivía en un pueblo en la Sierra madrileña y allí acudió. Siguió boxeando e incluso empezó a dar clases, pero su familiar le pedía dejar el deporte por otro trabajo, a lo que él se negó.
Tras cuatro meses decidió irse a Madrid para perseguir su sueño. Habían pasado más diez años desde que había salido de su país y al fin la suerte le sonrió. Bocas Junior apareció en el gimnasio que hay en los bajos del estadio del Rayo Vallecano. Allí siguió entrenando, le permitieron sacarse el curso de entrenador y le dieron un trabajo legal para obtener un permiso de trabajo. Además, la competición también entró en su vida. En su etapa en Oviedo había tenido un combate, frente a Enmanuel Reyes Pla, y realizó tres más. Con ese pequeño bagaje, Njike representó a Madrid en los Campeonatos de España de 2021. Fue bronce.
"Tras ese campeonato me di cuenta que necesitaba otra cosa para mi carrera, entonces me fui con Roberto Williams a su gimnasio. Tuve que dejar ese trabajo, pero desde entonces doy clases en XFitness Abrantes. Ahora vivo del boxeo. Entreno al 100% y puedo pagarme mi casa y mis gastos gracias a este deporte", reconoce. Con su vida encauzada en lo económico, Bocas Junior vio como el cambio de gimnasio también supuso un plus en lo deportivo. Acudió al Campeonato de España de 2023 de nuevo como el peso pesado de la Selección madrileña. Ganó el torneo, terminando todos sus combates antes del límite. Se llevó el triunfo y la medalla de oro, aunque no puede mostrar el cinturón de campeón de España. Al no tener la nacionalidad, el andaluz José Moreno figura como primer clasificado.
Es anecdótico, porque para él esa victoria marca un doble nuevo comienzo. Aprovechando que el torneo fue en Melilla visitó la valla que separa España con Marruecos. "Lo hice para recordar de dónde vengo y los amigos que murieron allí sin cumplir su sueño", reconoce. Por otro lado, el campeonato de España le hizo recibir una llamada de Camerún. "Me llamaron de la federación de mi país. Querían que representase a Camerún en el Campeonato Africano del mes de agosto", apunta. Bocas Junior pudo así volver a su país y reencontrase con su familia tras más de una década, aunque el plan no fue como estaba previsto.

"Al llegar descubrí que la Selección tenía alguien en mi peso. No quise competir, le dejé la posibilidad al que estaba. No quería quitarle su oportunidad", reconoce. Aún así, el sueño de llevar el nombre de su país a lo más alto continúa intacto. Njike representará a Camerún en el preolímpico del próximo septiembre. "El torneo africano se organiza en Camerún, lo que me permitió ver a todos los que serán mis rivales. Mi objetivo ahora mismo es ir a los Juegos", concluye el boxeador.
Una vez finalice el torneo volverá a España, pero quiere hacerlo con un billete a París muy especial. Su ídolo es Anthony Joshua, quien fue campeón olímpico, y el amigo que le convenció para abandonar Camerún vive ahora en Francia. El círculo para Bocas Junior podría cerrarse del todo. La historia de su vida todavía está por escribirse. Nunca se ha rendido y no lo hará. Quiere seguir cumpliendo sueños.