¿Qué es la cláusula de rehidratación en el boxeo y cómo puede afectar a los boxeadores?
El positivo de Conor Benn provocó la suspensión de su combate contra Eubank. Antes del dopaje, la cláusula de rehidratación centraba todas las miradas.

El boxeo vive horas convulsas. Todos los focos estaban en Londres para ver el combate entre Chris Eubank Jr. y Conor Benn. El miércoles, la Agencia Mundial Antidopaje notificó un positivo por clomifeno de Benn. Tras muchos tira y afloja, finalmente este jueves se canceló la velada al completo. Ese resultado anómalo y las vías que Matchroom intentó para que el evento siguiese en pie serán la comidilla los próximos días, pero antes del terremoto el tema principal era otro.
Eubank Jr. es un peso medio/supermedio y Benn, un welter. Para salvar esa distancia de tamaño se cerraron varios acuerdos. Se puso un peso pactado (71,2 kg) entre el superwelter y medio y se lastró la recuperación de Eubank con una cláusula de rehidratación. El contrato inicial indicaba que el púgil no podía subir más de 2,2 kilos con respecto al pesaje. A un mes del combate, Eubank Sr. aseguró que su hijo no competiría en esas condiciones. De manera privada, se decidió que ese límite subía hasta los 4,5 kilos. No es un margen muy amplio, pero la diferencia es notable ya que el primer límite era temerario. Había muchas dudas sobre cómo afectaría al de Sussex ese límite, pero al igual que con el combate nos quedamos con las ganas de verlo.
¿Cómo puede afectar una cláusula de rehidratación a un boxeador?
Cuando se habla de una mala rehidratación se suele pensar primero en el aspecto físico. Es lógico, ya que es lo que primero se ve. El púgil tendrá menos elasticidad en sus músculos, por lo que es más propenso a lesionarse durante el pleito. Además, su rendimiento será menor. Tendrá menos resistencia aeróbica y también a los golpes. Nunca podrá estar a su 100% si la cláusula de rehidratación es tan baja que provoca que llegue deshidratado al combate (también se puede dar si el corte de peso fue muy agresivo y no de manera escalonada). El cuerpo necesita unas horas para recuperarse, si esos plazos no se cumplen, están en clara desventaja. El lado físico es evidente, pero el más preocupante no se ve. Los daños neuronales por pelear deshidratado son mucho mayores. El cerebro está menos protegido y el impacto que sufre contra el cráneo con cada golpe es mucho mayor, aumentando las posibilidades de sufrir coágulos, derrames o conmociones severas.
¿Son habituales las cláusulas de rehidratación en el boxeo?
Las cláusulas de rehidratación son comunes en el boxeo. De hecho, la Federación Internacional de Boxeo lo tiene en su reglamento. El día de la pelea, los púgiles que disputan uno de sus títulos (salvo que sea unificando mundiales, que están exentos) no deben haber recuperado más de un 10% del peso que marcaron en báscula el día anterior. El límite es alto, ya que no buscan perjudicar al deportista, al contrario. Con esa medida lo que intentan es que los púgiles no hagan bajadas de peso extremas ya que si lo hacen al hidratarse superarían el límite y no optarían al cinturón en cuestión.
Esas rehidrataciones lastradas han estado presentes en muchos combates por acuerdos entre boxeadores. Dichos pactos suelen resolverse con penalizaciones económicas por incumplimiento. Las cláusulas se suelen hacer en combates, que como el Eubank Jr. vs Benn, hay una gran diferencia de peso entre ambos y acuerdan un peso pactado. Habitualmente en ese segundo pesaje, en la mañana de la pelea, se puede pesar entre 10 y 15 libras más (4,5 - 6,8 kg).